Manuel Domínguez Moreno, presidente y editor de Diario16, ha impartido una conferencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga (UMA) en la que ha realizado un análisis profundo sobre el fenómeno de la prostitución, las diferentes tipologías, los puntos de debate sobre su abolición y la influencia que han tenido los medios de comunicación como canal de promoción de la prostitución.

En este punto, Domínguez Moreno ha sido contundente al recordar cómo muchos medios de comunicación se convirtieron en verdaderos tablones donde se promocionaban diferentes tipos de prostitución: «Durante años los anuncios de contactos sexuales fueron una importante vía de financiación de los distintos medios de comunicación, tanto escritos como audiovisuales. Televisiones locales, por ejemplo, mantuvieron durante años espacios de madrugada en los que, mientras exhibían películas pornográficas, colocaban faldones con teléfonos y direcciones de contactos. En algunos casos, incluso, se incluían precios. En los medios escritos, era habitual encontrarse con una sección específica en los «Anuncios por palabras» dedicadas a ese tipo de contactos. Llegó un momento en que esta publicidad de la prostitución acaparaba más del 75% de dicha sección. Pagaban bien y los diferentes departamentos de marketing y publicidad dejaban de lado la ética del medio para abrir una nueva vía de ingresos», ha afirmado.

Los propios medios se fueron autorregulando y en la actualidad prácticamente la presencia de este tipo de publicidad es residual. Sin embargo, hace apenas cuatro años aún aparecían anuncios de contactos en medios de tirada nacional y Manuel Domínguez Moreno ha hecho una exposición textual de lo que se ofrecía en esas secciones.

En este punto, Manuel Domínguez Moreno ha referido la incoherencia de muchos y muchas profesionales de los medios que se declaraban en contra de la prostitución pero que no dudaban en trabajar para medios que se estaban financiando por los anuncios de prostitución. «Como editor ha sido testigo de cómo grandes profesionales, con un espíritu ético y un compromiso con la igualdad real indiscutible, trabajaban, sin embargo, es estos medios. Yo les preguntaba, ¿por qué sigues trabajando ahí? La respuesta siempre era la misma: “hay que comer”. Cuando repreguntaba haciendo hincapié en el hecho de que una parte de su sueldo se pagaba con el proselitismo publicitario de la prostitución la respuesta era verdaderamente sorprendente: “Yo no trabajo en esa sección”», ha dicho, añadiendo que en ningún medio que él haya editado o dirigido jamás se aceptó un euro de este tipo de publicidad.

Para entrar en el debate de la abolición, que tantas diferencias genera incluso dentro del movimiento feminista, Manuel Domínguez Moreno ha hecho una división de las distintas tipologías. En primer lugar, ha hablado de la derivada de la explotación y la trata, la que se genera de la explotación de seres humanos que llegan a Occidente a través de las mafias de la migración ilegal. En segundo término, se ha referido a la prostitución obligada, la que es consecuencia de una situación económica sobrevenida. Finalmente, ha analizado un tipo de prostitución derivado de la elección libre de la práctica de relaciones sexuales con una contraprestación económica.

La primera supone el 77% de toda la prostitución y su abolición tiene más que ver con una cuestión de voluntad política porque «si se quiere, este tipo de prostitución se puede eliminar mañana con la prohibición de los burdeles». Incluso, ha expuesto, en un gobierno de espíritu feminista cuesta tomar esa decisión. «Los burdeles son centros de comercio sexual que deberían estar prohibidos porque, en gran medida, las mujeres que allí «trabajan» están explotadas y, tal y como se ha podido comprobar en diferentes operaciones policiales, tienen, en muchos casos, relación con las redes de tráfico de seres humanos», ha afirmado Manuel Domínguez Moreno.

Manuel Domínguez Moreno en un momento de la conferencia

Respecto a la segunda categoría, tienen que ser las estructuras de protección social las que den las condiciones adecuadas que impidan que las personas tengan que prostituirse para poder tener ingresos económicos.

Finalmente, en referencia a la prostitución que se ejerce libremente es mucho más difícil pensar en su abolición, puesto que chocaría contra la libertad de decisión de las personas.

«La prostitución es un fenómeno que va en contra de los valores de la igualdad real, porque ésta requiere un exhaustivo estudio sociológico que debe permitir desgranar a todos los niveles la variedad de matices que encierra en sí misma, sobre todo ahora que abordamos su amplio y variado significado con una normalidad que trasciende lo cotidiano para hacerse norma irrenunciable. He realizado personalmente una investigación profunda que se fundamenta en tres ejes prioritarios y que son absolutamente contrarios a lo que representa la prostitución:

  • La igualdad: Un concepto connatural, algo que no es la prostitución
  • La igualdad legal: Concepto evidente, constitucional y democrático, algo que no es la prostitución
  • La igualdad real: Un concepto de derecho natural irrenunciable, algo que no es la prostitución», ha dicho.

La conferencia ha sido promovida por la propia Universidad de Málaga desde la Facultad de Filosofía a través de la Doctora en Historia María José Berlanga, quien fue la encargada de realizar la presentación de Manuel Dominguez Moreno. La historiadora fue apoyada por la profesora de la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo Pilar Giménez, además del apoyo y presencia de Juan Antonio Perles, decano de la Facultad de Filosofía y Letras. El acto académico contó con la colaboración de la Doctora en Arqueología Lourdes Girón la licenciada Celia Vázquez, el licenciado Juan Fernández y los alumn@s de último curso de Historia como Isabel Gómez y Darío Rodríguez. A dicha conferencia asistieron de más de un centenar de alumnos y alumnas de diversos grados de la UMA.

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