Tras ver los resultados de las elecciones catalanas hay mucho que analizar. Partidos que han surgido con fuerza, partidos camino de la irrelevancia, partidos estancados y partidos que se creen ganadores cuando han perdido. Pero centrémonos en esta primera parte solo en algunas claves para entender que pasa en los partidos de la Derecha nacional: la razón del fortalecimiento de VOX, la caída libre de Ciudadanos, la irrelevancia del PP.

¿Por qué ha sorprendido VOX, por qué ese sorpasso a Ciudadanos y al Partido Popular? La razón es compleja. Muchos dirían que es culpa de los partidos de derechas que están desunidos, otros dirían que es porque el discurso de VOX es legitimo y convincente. Por otra parte, está los que dicen que VOX ha sido una víctima de los ultras de la izquierda y otros dicen que VOX se ha puesto en ese rol de víctima para dar pena y ganar el voto de compasión. Y la verdad es que todos estos argumentos son ciertos.

Con una derecha tan plural y dividida, la gente no sabe a quien votar. El PP sigue siendo el partido de los escándalos de corrupción, no transmiten confianza, su liderazgo nacional es débil y casi inexistente, y sus filas están repletas de “muchas derechas”, lo que hace que no solo no atraiga a los votantes de derechas, sino que los confunde con una ideología difuminada en un azul claro casi gris donde todo cabe.

Y con Ciudadanos la cosa se complica un poco más, aunque tiene una más fácil solución que el PP. Porque Ciudadanos está clamando a gritos una renovación. Pero una renovación real, no solamente quitando a los afines a Albert Rivera y a la derecha más extrema casi cercana a VOX.

Ciudadanos no se creó como un partido de derechas, sino como un partido “progresista, socialdemocrata y liberal”, o eso es lo que decían sus estatutos de fundación antes de que los modificase Rivera eliminando la influencia “socialdemocrata” y dejándolo únicamente en partido “liberal y constitucional” pero con la puerta abierta a la ideología derechista. Lo que fue un partido centrista que absorbía votos del PSOE y del PP pasó a ser un partido que quería ocupar el espacio electoral del PP, siendo la derecha renovada. Pero había algo que los liberales naranjas habían pasado por alto, y es que el PP es un partido de derechas que englobaba al liberalismo y al conservadurismo, mientras que Cs solo aspiraba a la porción liberal. Y en ese viraje hacia la derecha dejándole el sector de la izquierda al PSOE y a PODEMOS, apareció VOX, un partido nuevo con militantes e incluso excargos públicos del PP y que reclamaba el trono de la derecha conservadora, monárquica y nacional, sin medias tintas y sin esconder (aunque sí disimular) su atracción por la etapa franquista. ¿Qué le quedaba al PP entonces? Pues el sector del centro-derecha y el ala liberal-derecha. Esto ha hecho que Ciudadanos se sintiese cada vez más arrinconado. Por un lado, tras abandonar el nicho de votos progresistas y socialistas al modificar sus estatutos en el Congreso de 2016, y tras el veto a pactar con el PSOE a nivel nacional, y por otro lado tras el giro del PP hacia el centro dejándole a VOX la derecha más alejada del centrismo que se disputan PP y Cs.

¿Pero quién está en mejor posición para tomar aire y poder ganar espacio electoral? Pues esto va a depender de qué espacio electoral se estén disputando. España es un país con larga traición de bipartidismo. Tendríamos que remontarnos al periodo de la II República Española para poder ver un panorama electoral tan plural. La hegemonía del bipartidismo desapareció con la aparición de PODEMOS y luego el salto nacional de Ciudadanos. Pero aun así, no sería complicado de manejar si cada partido se aclarase en cuál es su lugar en el posicionamiento ideológico. Pero todos sabemos que cuando hay elecciones, poco importa la ideología y el espectro electoral de sus votantes. Todos quieren un trozo de la tarta mayor que el que su ideología puede abarcar.

Y con todo este movimiento tectónico en la política nacional, VOX encontró su hueco, al igual que PODEMOS, en el hartazgo del votante medio, en los desengaños de los dos principales partidos de la hegemonía bipartidista de la era pre PODEMOS. Lo que hizo que la frustración de la ciudadanía que veía como su situación no mejoraba desde la crisis mundial del 2008, con trabajos precarios o desempleo, con abaratamiento de sus bienes inmuebles, y con una falta de oportunidades que obligaban a emigrar, dijese ¡BASTA YA!, y votase a las formaciones políticas más radicales dentro de su ideología: VOX para los más derechistas y PODEMOS para los más izquierdistas. Mientras tanto, PSOE y PP decepcionaron a su electorado y vieron como su poder político mermaba y Ciudadanos que iba por el buen camino, tiró todo por la borda al querer ocupar un lugar que no le correspondía: la derecha del PP.

¿Y ahora qué? Pues VOX perderá influencia al igual que lo está haciendo PODEMOS, porque al final los españoles, independientemente de su ideología, no quieren extremismos. Es cierto que a veces votan al extremo en un afán de desear una revolución que remueva los cimientos de lo que hay en cada momento de crisis, pero con el paso del tiempo, el votante madura y encuentra en otros partidos más racionales, moderados y democráticos, la representación real que los partidos populistas de ambos extremos no pueden dar, pues sólo se nutren del cabreo general.

El PP necesita, al igual que el PSOE, una nueva hoja de ruta, a la vez que necesita pasar página con su pasado. Pero no lo hará mientras pesos pesados del PP pasado sigan en puestos de la cúpula. Necesitan desmarcarse clara y rotundamente de las antiguas prácticas. No sé si eso lo podrá hacer Pablo Casado o necesitarán una nueva cara.

Y por último, algo que ya adelanté en mis redes sociales hace unas semanas, es el manual de instrucciones que necesita releer Ciudadanos. Y pasa inevitablemente por la renovación de caras, apostando por unos perfiles más políticos y menos técnicos, por una renovación de estrategia, apostando por una línea más centrada en el espacio que le corresponde, sin aspirar a otra cosa que no sea el centro, creando alternativas para gobernar y no sólo para ayudar a que otros partidos gobiernen, mostrándose como alternativa real de gobierno, de liderazgo del país, sus regiones y municipios, y para todo eso necesitan que su programa, ideología, y esencia, esté bien marcada. Quizá para ello deban renovar también su branding, su marca, ya dejaron claro que la propaganda, los carteles y la imagen electoral en Cataluña ha sido un desastre, un intento muy inocente, muy naive, con el que han pasado de ser serios a ridículos. Y con el gran talento que posee el partido y con el gran espacio ideológico que hay en el liberalismo social, y no solo en el liberalismo económico, deberían de ser capaces de remontar sus números en cuatro años y de ser una fuerte opción de gobierno en ocho años.

Sinceramente creo que Ciudadanos es quien más fácil lo tiene, pero también es quien más se juega y probablemente caerán muchos en el camino. Pero PODEMOS y VOX no tienen mucho más recorrido, y PSOE y PP están obligados a entenderse si no quieren que PODEMOS y VOX sigan haciéndoles sombra.

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