Vista aérea de Riotinto y Nerva, que en apenas 4 kilómetros de distancia concentrarían dos centros de tratamiento de residuos tóxicos muy cercanos al famoso río Tinto.

La indignación ciudadana en la Cuenca Minera de Riotinto, en Huelva, una de las comarcas españolas con los índices de desempleo más elevados de todo el país, es ya un clamor tras conocerse este miércoles públicamente, a través de la denuncia de la asociación Nerva, Salud y Dignidad, la intención de la Junta de Andalucía de promover la creación de una planta de tecnosoles en el municipio de Riotinto, concretamente en La Dehesa, a escasos cuatro kilómetros del polémico y colmatado vertedero de residuos tóxicos y peligrosos de la cercana localidad de Nerva, pendiente en la actualidad de un proyecto de ampliación que el Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla inició también vía BOJA en las primeras semanas del confinamiento domiciliario decretado por el Gobierno con motivo de la pandemia sanitaria.

La alcaldesa de Riotinto, que ha ocultado a sus vecinos el proyecto, asegura que se opondrá si es perjudicial para la población

El mismo oscurantismo y absoluta falta de transparencia con que se tramita en la actualidad el proceso de ampliación del polémico vertedero de Nerva se ha vuelto a repetir con la iniciativa de la planta de tecnosoles de Riotinto, realizada a espaldas de su ciudadanía y por el que la propia alcaldesa de la localidad, la socialista Rocío Díaz Cano, se ha visto obligada a publicar un video en las redes sociales para informar a sus vecinos del proyecto, sólo después de la denuncia hecha pública por la asociación Nerva, Salud y Dignidad.

El proyecto para Riotinto de la planta de tecnosoles tiene numerosas similitudes con la puesta en marcha a finales de los años noventa del actual vertedero de Nerva, cuando los gestores de la mina, en aquellos momentos los propios trabajadores, se mostraron abiertamente a favor de la creación del vertedero con la promesa, nunca cumplida, de la creación de numerosos puestos de trabajo en una comarca social y laboralmente extremadamente vulnerable y deprimida por las elevadas tasas de desempleo.

Las administraciones se echan la pelota

La regidora de Minas de Riotinto ha asegurado que la corporación municipal se opondrá a la construcción de la planta de tecnosoles si la misma “es perjudicial” para la población. Del mismo modo, ha derivado toda la responsabilidad del proyecto hacia el Gobierno autonómico de Moreno Bonilla y ha añadido que la empresa que explota actualmente la milenaria mina de Riotinto, Atalaya Mining, le han comunicado que “no va a ser perjudicial para los ciudadanos”, sin añadir más datos concretos al respecto que argumenten su afirmación.

El vecino municipio de Nerva ya tuvo la posibilidad en su día de implantar una planta de las mismas características pero rechazó su viabilidad por los numerosos inconvenientes medioambientales que implican este tipo de empresas: malos olores, vertidos incontrolados, almacenamiento de numerosos desechos sin recibir tratamiento y, lo que es la consecuencia global de este nuevo proyecto de residuos para la cuenca minera de Riotinto: convertir esta comarca de facto en el vertedero ‘oficial’ de Europa. Ya de hecho es así, ya que el saturado recinto de Nerva recibió en 2019 al menos 40.000 toneladas de residuos muy tóxicos y peligrosos procedentes de Montenegro, a 3.200 kilómetros de distancia, sin cumplir la normativa vigente de consentimiento expreso del Gobierno central, como denunció Ecologistas en Acción.

La alcaldesa de Minas de Riotinto, Rocío Díaz Cano, ha explicado a los vecinos la iniciativa de la planta de tecnosoles días después de ser publicada en el BOJA.

El desagradable precedente de Galicia

El futuro proyecto de la planta de tecnosoles de Riotinto tiene un desagradable precedente en la experiencia de Touro, en A Coruña, donde se acumulan las denuncias y multas por vertidos incontrolados y otros incidentes medioambientales. Expertos consultados por Diario16 han asegurado que la planta proyectada para La Dehesa, en Riotinto, recibiría residuos de las depuradoras de aguas fecales, tanto urbanas como agroindustriales, y por tanto, está abierta a recibir lodos contaminados, purines, tierras de explotaciones ganaderas y materia fecal de los filtros, entre otros materiales.

Una vez recibido este material desechable, la planta realizaría un proceso de “maduración y fermentación”, a lo que se añadirán materiales “estructurantes” como son cenizas, residuos de minería inertes, residuos de la construcción y demolición, y restos de poda. Ese material modificado será el que finalmente serviría a priori para restaurar terrenos degradados.

Esto conlleva una serie de riesgos evidentes para la población cercana, ya que la instalación está prevista que se ubique a escasos 1,7 kilómetros del núcleo poblacional. Por una parte, este tipo de plantas emite olores muy desagradables en el tratamiento de la basura que el viento puede trasladar a las poblaciones cercanas de El Campillo, Riotinto y especialmente al núcleo de La Dehesa. Otro problema añadido es que el transporte de camiones a la planta con los lodos fecales y purines pueden provocar continuas molestias de malos olores a las poblaciones ya castigadas de la Cuenca Minera, como es el caso de Nerva y su vertedero de residuos.

A todo esto hay que sumar la posibilidad de que la futura planta de tecnosoles almacene un stock previo a su tratamiento llegando a ser de facto otro vertedero más, aledaño a la planta con sus correspondientes repercusiones ambientales.

Y por último, una tercera consecuencia negativa de la implantación de esta empresa en Riotinto es que el material obtenido finalmente en el tratamiento no alcance los estándares mínimos de limpieza e inertización y se esparzan por las escombreras mineras, con más posibilidades de contaminar aún más la zona que de aportar soluciones ecológicas.

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