Por todas es conocida la sabiduría del refranero castellano, ahora también por todas es conocida su actualidad. Durante semanas hemos asistido al esperpento de la derecha y sus tres partidos: azul, naranja y pistacho y, desde hoy, asistimos al sainete entre las fuerzas de derecha y el en teoría gobierno más progresista.

Ayer una multitud gritaba contra el confinamiento de Ayuso. Por ineficaz o por clasista, miles protestaban en las calles (algunos incluso sufriendo los famosos PCR de Marlaska: Porrazos, Cabezazos y Rodillazos, como la juventud vallekana) contra unas medidas que lejos de solucionar los problemas de las clases populares no hacían más que agravar las consecuencias sociales y psicológicas de los mismos.

Hoy, sin embargo, algunos/as parecen olvidar algo que parece obvio, ¿Si esas medidas no valen para una parte por qué han de valer para un todo?. Tristemente empieza a mostrarse ante nuestros ojos, como una evidencia, aquello que algunos no han querido ver para hacer su vida más fácil y otros/as han venido denunciando durante décadas, y es que gobierne quien gobierne es imposible dar una solución en términos sociales y democráticos a los problemas de los ciudadanos de a pie dentro de este régimen monárquico. Régimen que en palabras del presidente de la subvencionada con dinero público (según el diario.es), Fundación Francisco Franco, debe su regencia al dictador.  Parece evidenciarse por tanto, que  gobierne quien gobierne la respuesta a las demandas sociales y políticas dentro de este régimen obtienen siempre la misma respuesta, represión.

Muestra de ello son algunas de las medidas que hoy anunciaba el gobierno del cambio. Medidas que sin duda marcan la diferencia con las propuestas de las derechas para combatir el virus. Unas medidas cargadas de conciencia social, y sobretodo útiles para atajar las consecuencias de la pandemia. Estas medidas sociales son: ¿Contratación de rastreadores? No, ¿Contratación de personal sanitario? No, ¿Admisión de la ayuda ofrecida por gobiernos extranjeros de personal médico (como el cubano)? No, ¿Intervención de la sanidad privada? Tampoco, ¿Implementación de test masivos? No, ¿Reparto gratuito de mascarillas? Menos, ¿Puestos de formación e información sobre cómo actuar con la pandemia cada km2? No, ¿Dotación de miles de  miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad y aumento de controles? Sí. Sin duda unas resoluciones que ayudaran a combatir la pandemia y de nuevo mostraran que el virus no entiende ni de clases ni de territorios.

La pregunta es clara, la respuesta parece obvia ¿Hay alguna diferencia sustancial entre las medidas adoptadas por la derecha y las del teórico gobierno del cambio ahora en Madrid?. Todo parece indicar que no, y que nos encontramos ante un juego maquiavélico entra los sectores del régimen monárquicos de ¨izquierda¨ y de derecha que obvian a la ciudadanía, cegados en su tarea de producir el mayor desgaste político el uno en el otro. Algunos/as se lanzan ahora a la defensa del gobierno estatal y de sus medidas, cuando ayer criticaban las de Ayuso. Pero, ¿Sirve de algo el confinamiento perimetral si no se llevan a cabo y de manera paulatina y masiva medidas de control sanitario?, ¿Lo que era incongruente ayer ya no lo es hoy? y sobretodo ¿es viable una vida digna dentro de este régimen cargado de corrupción?

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