El informe del Observatorio Madrileño de Salud alertó en junio del año 2018 sobre la deficiente situación de la Asistencia Primaria madrileña. El documento constató que esta área de la Sanidad que hoy se antoja fundamental como primera línea de combate para frenar la epidemia de coronavirus “ha tenido crónicamente un maltrato presupuestario”. “Incluso si se compara con el resto de las comunidades autónomas –asegura el informe− su evolución ha sido negativa, según los datos del Ministerio de Sanidad (Estadística del Gasto Sanitario Público, Serie 2002-2016)”.

Además, de acuerdo a las Memorias del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), el gasto en Atención Primaria pasó del 9,51 por ciento en 2010 al 9,02 por ciento en 2016, tal como puede corroborarse en los datos recogidos en el Anuario Estadístico de la Comunidad de Madrid 1985-2017. Así, según puede comprobarse en la página web del Instituto de Estadística regional, resulta que el gasto en “servicios primarios de salud” fue en 2010 del 12,63 por ciento del gasto sanitario público total, pasando a ser el 10,90 en 2015.

“En resumen, a pesar de la incomprensible discrepancia de las fuentes oficiales, que establecen algunas dudas razonables sobre la fiabilidad y veracidad de los datos que ofrecen, se constata que la Comunidad de Madrid dedica a Atención Primaria menos que el promedio de las comunidades autónomas y que el porcentaje dedicado a la misma del total de los presupuestos sanitarios se ha hecho aún menor entre 2010 y 2016”. Es decir, ya hace cuatro años los expertos en Sanidad constataban una notable carencia de inversión en los centros de salud madrileños.

A su vez, el informe alertó de que los recursos humanos en el sistema sanitario son “básicos”, pero aún lo son más en el caso de la Atención Primaria, “que se fundamenta sobre todo en la relación directa entre los trabajadores [médicos y enfermeros], y la población”. En este caso también la situación ha sido “tradicionalmente mala” en la Comunidad de Madrid y ha empeorado en los últimos años (de manera concreta y en comparación con las demás comunidades autónomas).

Ante las deficiencias detectadas, el Observatorio Madrileño de Salud decidió elaborar un completo y detallado informe en el que se analizó la situación de la Atención Primaria en la Comunidad de Madrid, sus problemas principales y la evolución de la misma desde 2010, es decir desde que se produjeron “los recortes y los cambios del sistema sanitario (RDL 16/2012) con la excusa de la crisis, planteando también las alternativas de mejora necesarias para hacer de la Atención Primaria el centro del sistema sanitario público de la región”.

Otra cuestión a reseñar es que, a pesar de la aprobación de la Ley de Transparencia, y aunque han existido mejoras en la información sanitaria accesible, “esta sigue estando  en gran parte oculta, y básicamente poco actualizada” y en algunos casos contradictoria según las fuentes públicas consultadas, lo que supone una limitación de los derechos de los ciudadanos. El documento constata que la población de la Comunidad de Madrid era a 1 de enero de 2017 de 6.507.184 habitantes (48.500 personas más que en 2010). Se trataba de una población con un perfil envejecido, según se observa en la pirámide de población de 2016. Las personas con menos de 15 años suponen el 15,64 por ciento de la población mientras las mayores de 65 son el 17,31. De esta manera, todo apunta a que los centros de salud recibirán cada vez más pacientes de avanzada edad en los próximos años. Una razón de peso para que el Gobierno autonómico se plantee la necesidad de reforzar los servicios de Atención Primaria.

Según el Observatorio, esta área de la Sanidad pública debería ser el “pilar básico” del funcionamiento de nuestro sistema sanitario y la garantía de una atención sanitaria de calidad para toda la población. “No obstante, en España y en particular en la Comunidad de Madrid existe un notorio y continuado desinterés de la Administración sanitaria hacia la Atención Primaria, que se evidencia tanto en una escasa dotación presupuestaria como en un mayor impacto de los recortes presupuestarios y en una insuficiencia de medios que favorecen una deriva hacia lo meramente asistencial y a la saturación de las consultas”.

En estas condiciones de deficiente situación de la Atención Primaria, Madrid ha pasado de la fase 0 a la fase 1 de la desescalada, una decisión que el Gobierno de Pedro Sánchez ha tomado obligado por las presiones de la patronal, del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso y de las caceroladas organizadas en los últimos días en los barrios ricos de la capital. Numerosos expertos han alertado de que la comunidad autónoma no estaba preparada para el cambio de situación porque no había fortalecido de forma importante su red asistencial primaria. El examen definitivo a la gestión de Díaz Ayuso llegará en otoño, cuando con casi toda seguridad se producirá un rebrote de la enfermedad, tal como auguran los epidemiólogos. Entonces se verá si la presidenta regional ha hecho los deberes.

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