La Comunidad de Madrid discrimina a las enfermeras en su carrera profesional, especialmente cuando se trata de puestos de confianza y responsabilidad, según denuncia el Sindicato de Enfermería.

Casi el 85% de los profesionales de Enfermería de la Comunidad de Madrid son mujeres y aunque algunos consideren que la discriminación profesional no existe, la realidad es que es sutil e invisible para muchos. En el caso de las fisioterapeutas, representan el 61’48% del total de colegiadas en Madrid frente al 38´52% que son hombres.

“Yo, por ser mujer y ser enfermera encuentro obstáculos en el desempeño de mi profesión todos los días, explica Teresa Galindo, secretaria general de SATSE Madrid. Tengo más difícil acceder a puestos de responsabilidad ya que parece que éstos tienen que estar reservados a hombres. Al ser mi profesión altamente feminizada, estoy incluida en el nivel retributivo A2, hecho que no ocurre en otros colectivos con una mayor presencia masculina a pesar de que todos tenemos la misma titulación, el Grado”.

Desarrollo profesión

De igual forma, históricamente se ha considerado que por ser mujer, “mi labor era secundaria en el ámbito sanitario de ahí el papel que aún muchos consideran que debo desempeñar dentro del SNS. A las enfermeras nos ha costado mucho más el desarrollo de nuestra profesión (y nos sigue costando) que a otros colectivos profesionales menos feminizados, explica Teresa Galindo, que cree que, por ejemplo, nadie hubiera valorado desarrollar dos niveles retributivos para una misma cualificación, la de Grado”.

Los techos de cristal, aunque muchos no quieran verlos, existen en el día a día, “por ejemplo cuando a la hora de nombrar el director de un centro de salud se piensa en un profesional de un colectivo determinado, ignorando a los profesionales de Enfermería a pesar de que tenemos la misma formación, la de Grado. No se valora, ni siquiera, que una enfermera puede estar tanto o más cualificada para dirigir un centro de salud. Directamente se nos excluye”.

También se produce cuando desde la Administración se dificulta la conciliación de enfermeras y fisioterapeutas o se ponen trabas cuando se denuncia que es imposible compaginar la vida laboral y familiar por los continuos cambios de turnos debido al diseño de la propia estructura laboral.

“Las enfermeras somos el colectivo profesional mayoritario en el Servicio Madrileño de Salud (Sermas) y, sin embargo, no aparecemos en su organigrama. Los cuidados son la base de cualquier sistema sanitario que se considere moderno pero no existe una Dirección General de Cuidados del Sermas, por ejemplo. Estoy segura, explica la responsable de SATSE Madrid, que si el porcentaje estuviera invertido y mayoritariamente fuéramos un colectivo masculinizado, la realidad sería otra”.

Teresa Galindo considera que la labor de visibilizar tanto a la profesión enfermera como a la de Fisioterapia no es algo que SATSE Madrid haga solo un día al año. “Tenemos motivos, y así lo hacemos, para reivindicar nuestro papel, como profesionales, los 365 días del año, denunciando los obstáculos que nos ponen delante y todo ello con el objetivo de conseguir la igualdad y el pleno desarrollo de nuestra profesión”, finaliza.

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