Imagen viñeta de Paco Santero.

Los datos que han forzado las últimas decisiones anunciadas por la Presidenta Díaz Ayuso son resultado de lo que ha estado pasando en la Comunidad de Madrid desde hace semanas: ausencia de liderazgo y de las medidas necesarias para el control de la pandemia como venían denunciando los profesionales de la sanidad pública.

El Gobierno de PP y Ciudadanos optó por echar balones fuera, decir que todo se estaba haciendo bien y confrontar con el Gobierno de España. Ésa ha sido desde el inicio la estrategia del gobierno madrileño con el silencio cómplice del ayuntamiento de la capital que alberga los barrios con mayores cifras de contagios de toda Europa.

Los efectos del sangrante desequilibrio territorial y social de la región con el mayor PIB de España se hicieron patentes desde el inicio de la crisis y lo hacen en todas sus expresiones: la sanitaria, la social y la económica. La desigualdad ha reventado con la COVID-19.

Riesgo

En este tiempo en el que tanto se habla de recuperación, creo que en el caso de la Comunidad de Madrid el riesgo radica precisamente en recuperar la situación pre-COVID. Urge regenerar, generar una realidad nueva porque lo que había es lo que nos ha traído a esta situación y se llama desigualdad.

Por eso es importante preguntarnos cómo hemos llegado hasta aquí, porque hemos llegado por abandono. Abandono y estigmatización de los barrios y municipios donde vive la clase obrera. Los datos no son casualidad, son causalidad.

Hemos llegado a este punto porque el modelo de crecimiento de la Comunidad de Madrid lleva años recortando en servicios públicos, especialmente en la sanidad. Incluso el fastuoso anuncio de un plan para la atención primaria por un monto de 80 millones de euros es inferior a lo recogido en el acuerdo de investidura cuando nadie esperaba una pandemia y, desde luego, proporcionalmente menor a los 50 millones que va a costar construir el nuevo hospital de emergencias.

Confrontación, como estrategia

La Comunidad de Madrid eligió como estrategia confrontar con el gobierno de España poniendo la excusa de que aquí todo es muy grande, pero también cabe esperar que lo sea la capacidad de respuesta. Pasamos de fase sin estar preparados y seguimos sin que se hayan cumplido los compromisos que lo hicieron posible.

Decía Díaz -Ayuso que no sirve decir ahora “habría que haber hecho tal o cual” pero sí, hay que decirlo, porque la responsabilidad política de la situación en Madrid es suya y debe asumirla; porque si desde el inicio se hubieran tomado las medidas adecuadas en las zonas más vulnerables no estaríamos ahora con estos parches.

Ni una referencia a medidas de mejora del transporte público, a la contratación de personal sanitario, habilitación de estructuras sanitarias, refuerzo de la atención primaria, aún tenía moral el Consejero para decir que se llegaría a los 1.500 rastreadores las próximas semanas y aún recordamos los famosos 3.000 que todo apunta que no llegarán.

El Gobierno madrileño dispone de 3.400 millones del Fondo COVID del Gobierno de España, fundamentalmente para sanidad pública. ¿Qué han hecho? ¿Qué van a hacer?

Madrid no lo ha tenido peor que otras comunidades autónomas tras el estado de alarma, lo que sí tiene Madrid es el peor gobierno que podría tener en su peor momento.

Y en medio de todo, la contribución del Vicepresidente Aguado es preguntarnos a los ciudadanos si elegimos ser virus o vacuna. Lo que yo me pregunto es qué va a elegir Ciudadanos.

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Actualmente diputada socialista en la Asamblea de Madrid. Diputada nacional en la XII Legilatura. 2016-2019. Concejala en el Ayuntamiento de Madrid 2015-2016 Entre 1995 y 2015 dedicada profesionalmente a la cooperación internacional para el desarrollo en ONGD, Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, FFIAPP y consultora para organismos internacionales de desarrollo.

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