23F

Según el polémico tuit que ayer publicó la Casa Real, hoy se «conmemora» el 40 aniversario del golpe de Estado, conocido como 23-F.

Contar una verdad con una mentira

Año tras año se trata de poner sobre la mesa algo de luz sobre lo sucedido «realmente» aquel día. Lo intentó Jordi Évole, aunque a medias, intentando contar, con una mentira una verdad. ¿Se acuerdan? A través de una serie de entrevistas, en las que algunos de los participantes no sabían lo que después se haría con la pieza televisiva, se intentaba dar a conocer a la opinión pública el papel que Don Juan Carlos de Borbón podría haber tenido en aquel intento de golpe de Estado. Pero lo que Évole intentó llamar «experimento social», no dejó de ser un intento de querer contar algo que todavía no se puede contar en este país. Por eso toda la información, toda la documentación que existe sobre lo que rodea al 23-F se considera «secreto de Estado», a pesar de haber pasado ya 40 años y ser un hito fundamental en la historia de nuestra recién «estrenada» democracia.

Évole lo tapó todo con el manto de una mentira que puede cubrir, a gusto del consumidor, lo que uno desee. Desde lo más chusco, que se refería al director de cine Garci, hasta poder considerar que el rey Juan Carlos pudiera haber jugado un papel que va más allá de lo que oficialmente siempre se ha contado. Mezclarlo todo para intentar así cubrirse de posibles responsabilidades. Seguimos sin avanzar.

Y este año, en esta «conmemoración», una de las principales figuras de aquel día, Juan Carlos, no está ni se le espera. Una imagen la de España a día de hoy que, sin duda, muestra la evidencia de que tenemos el Estado hecho un auténtico caos. Y sobre todo, que bien parece que nadie se atreve a coger a «este toro» por «los cuernos».

La ministra de Defensa y la belleza

Mientras la ministra de Defensa, con la que está cayendo, se limita a hablar de lo guapo que es el rey y lo requeteguapo que es el presidente del Gobierno, hay formaciones políticas que hoy no acudirán a la «conmemoración». Y no sólo eso: es que varias fuerzas políticas han firmado un manifiesto en el que exigen transparencia, «luz y taquígrafos» sobre la historia de España.

Ahora que salen a la luz datos que pondrían en evidencia las torturas practicadas por la Guardia Civil en Intxaurrondo, un secreto a voces que, hasta ahora no contaba con información tan poco dudosa como el audio entre Perote y Gómez Nieto; ahora que esta sociedad debería plantearse lo que realmente ha sucedido aquí y qué consecuencias ha tenido, ahora que todo esto sucede, por si fueran pocas las tareas pendientes, tenemos una pandemia mundial que nos hace pensar y repensar cada decisión que tomamos en nuestro día a día. El contexto no puede ser más brutal. O sí, pero no hay ganas de tentar a la suerte.

Luz y taquígrafos sobre el 23F

ERC, EH Bildu, JxCAT, PDeCAT, CUP, BNGA y PNV han firmado un manifiesto donde piden conocer con exactitud cada documento, cada grabación, y toda información significativa que arroje luz y taquígrafos a «los verdaderos acontecimientos que alumbraron» el golpe de Estado del 23F.

Será el próximo jueves cuando se «conmemore» de manera oficial el 40 aniversario del 23-F y a la cita faltarán las formaciones que firman el manifiesto indicado. ¿Cuántas posibilidades hay de que la opinión pública se quede mirando al dedo en lugar de a la luna, como suele decirse? ¿Alguien cree que de una vez por todas se tendrá la dignidad democrática necesaria en este país para dar a conocer todo lo que sucedió y no solamente lo que nos quisieron contar para construir un relato? Lo más probable es que la tinta dispare contra el «independentismo» y el «nacionalismo» que pretende romper España.

Romper España

Ese fantasma que sobrevuela nuestras cabezas. ¿Qué España quiere romperse? Quizás fuera interesante plantearse, de una vez por todas, cuál es el concepto de España que tenemos cada una. No sería extraño descubrir que hay distintas Españas en la cabeza de cada español y española. Y qué duda cabe que en todas esas Españas hay cosas que mejorar. Desde el punto de vista de quienes patrimonializan España como si solamente hubiera una manera de pensarla, de gestionarla, de sentirla y de imponerla, la situación puede que esté llegando a un punto final. Si se quiere hablar de España como una democracia, claro. Porque cualquier Estado que pretenda arrogarse semejante descripción debe comprender que hay múltiples maneras de entender su realidad, y que, sin lugar a duda, tiene sombras que habrá que enfrentar con luz. Es la única manera de avanzar en una democracia: precisamente, para consolidarse como tal. Dar respuesta democrática a cuestiones que quizás no lo fueron tanto es la manera de apartarse de determinadas acciones. Y cuarenta años es tiempo suficiente como para poderlo hablar.

Juan Carlos: ¿impidió o propició?

Analiza hoy Ramon Sola para el diario vasco Naiz, si Juan Carlos de Borbón impidió realmente el 23F o si lo propició. Y esta es la gran duda que existe, y que en su día Jordi Évole intentó poner sobre la mesa, de manera cobarde, pero lo intentó. Es interesante lo que explica Sola, cómo describe lo que estaba pasando ese día en el país vasco, y cómo han explicado tiempo después José Bono o Alfonso Guerra lo sucedido.

Pedro J. Ramírez hoy rememora el papel que hizo Diario16 en aquél momento. No es para menos. Un día que, algunos de los que hoy formamos parte de este diario, no vivimos -porque no habíamos nacido-. Y quizás por eso, necesitemos, en mi generación, más que nunca, información contrastada y plural sobre lo que solamente parece haber tenido un relato.

Nos merecemos, como democracia, poder hablar de todo. Sobre todo de lo que no se quiere hablar. Ahora que desde el Gobierno se apuesta por defender la libertad de expresión, qué menos que garantizar que la ciudadanía española pueda tener acceso a la información fundamental que permita conformarse una opinión en base a datos que, a día de hoy, permanecen guardados a «cal y canto».

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