Luna Miguel © Lalo Venenoso.

Luna Miguel (Alcalá de Henares, 1990) es escritora, periodista y traductora. Aunque es principalmente conocida por su faceta como poeta —su último poemario es El arrecife de las sirenas, La Bella Varsovia, 2017, Luna también ha escrito ensayo, relato, crónica periodística y novela.

Durante varios años trabajó como periodista para la revista digital Playground, y actualmente se desempeña como editora invitada en la editorial Caballo de Troya, donde codirige la colección de 2019 y 2010 junto a Antonio J. Rodríguez.

Tras una aplaudida trayectoria en el mundo de la poesía, en 2018 publicó su primera novela, El funeral de Lolita, una inspiradora reinterpretación de la Lolita de Nabokov que es mucho más que una versión actualizada y feminista, y que ha sido celebrada por el público y la crítica españolas.

 

Durante mucho tiempo has sido más conocida por tu faceta de poeta que por la de novelista, ¿qué diferencias ves en entre la experiencia de escribir narrativa y la de escribir poesía? ¿En qué género te sientes más cómoda?

Hace poco tuve la suerte de charlar con la escritora francesa Jeanne Benameur, que es conocida sobre todo por su narrativa, pero que escribe una poesía impresionante. Le hice una pregunta parecida y ella contestó algo con lo que estoy totalmente de acuerdo: ella es escritora, y punto. Y yo soy escritora también, y punto: trabajo la poesía, la narrativa y el periodismo, que son tres facetas de una misma profesión. Cada vez dudo más con qué me siento «más cómoda» porque cada nuevo proyecto, sea del género que sea, presenta nuevos retos. En cuanto a las diferencias, lo intentaré resumir: es una cuestión de ritmo. A la narrativa, a la poesía y al periodismo llego con ritmos vitales diferentes. Sé que es una explicación muy vaga… ¡pero no sé de qué otra manera hacerlo!

«SIEMPRE ME HE INTERESADO POR LO CORPORAL. CASI TODOS MIS LIBROS TIENEN UNA GRAN CARGA SEXUAL»

 

Como escritora y poeta, ¿qué temas te interesan especialmente, sobre qué te surge escribir? ¿Y cuánto de autobiográfico hay en tu literatura?

Siempre me he interesado por lo corporal. Casi todos mis libros tienen una gran carga sexual, que no erótica, y a menudo escribo para hacer preguntas que tienen que ver con cómo nuestro cuerpo reacciona a determinados sentimientos. Mi poesía, hasta ahora, ha sido totalmente autobiográfica. No así mi narrativa.

 

Durante este año y el que viene, Antonio J. Rodríguez y tú estáis al frente como editores de Caballo de Troya, ¿qué línea editorial o literaria habéis querido marcar con vuestro catálogo?

Cuando Claudio López nos propuso ser editores de Caballo de Troya, Antonio y yo tuvimos claro que los libros que íbamos a publicar siempre contarían con algo híbrido en cuanto a género —ficción, no ficción, poesía…— y también nos obsesionaba abrir un espacio para autores jóvenes, de nuestra generación, que hasta hace poco no tenían un espacio demasiado relevante en nuestro panorama. Excepto catálogos como el de Candaya, Expediciones Polares o Blackie Books, costaba encontrar a escritores de ficción y no ficción nacidos de finales de los 80 en adelante. Queríamos cambiar eso. Y vaya si está cambiando. Pero no solo gracias a Caballo de Troya: 2019 ha supuesto un antes y un después para la literatura producida por la generación a la que creo que pertenezco.

«EL FEMINISMO ES UNO DE LOS PILARES DE LA SOCIEDAD»

 

Entre las publicaciones de Caballo de Troya para este año se encuentra un genial ensayo sobre la masculinidad tóxica (Game boy de Víctor Parkas) o la crónica del paso a la treintena de Aixa de la Cruz (Cambiar de idea), donde se abordan temas como el feminismo o la sexualidad. ¿Es el feminismo uno de los pilares de vuestro catálogo?

Es uno de los pilares de la sociedad, y también del catálogo, claro.

 

Al hilo de lo anterior, parece que en la actualidad estamos viviendo una época de fuerte apuesta editorial a nivel internacional por la literatura escrita por mujeres, ¿hasta qué punto crees que esto es una consecuencia de los avances del feminismo en los últimos años? ¿Cuál es tu punto de vista sobre este tema como editora y autora?

Es un avance en varias direcciones. No sólo vemos a más mujeres contemporáneas publicando, sino que el ejercicio de recuperación de autoras olvidadas está siendo importantísimo.

 

¿Qué es para ti el feminismo y cómo de importante es en tu vida? ¿Y qué influencia tiene en tu obra poética y literaria?

Creo que ahora mismo el feminismo es importante en la vida de todos. Es una manera de luchar por la igualdad, de luchar contra el racismo y de crear conciencia ecologista. El feminismo es la punta de una lanza y esa lanza es la que debería luchar contra todas las injusticias impuestas por el patriarcado y el capitalismo. Ha influido en mí como ciudadana y por lo tanto también lo ha hecho como escritora.

«EL EJERCICIO DE RECUPERACIÓN DE AUTORAS OLVIDADAS ESTÁ SIENDO IMPORTANTÍSIMO»

 

¿Crees que existe desigualdad de género en el mundo de la poesía (y de la literatura)? ¿Crees que hay una falta de mujeres en el canon literario actual?

Sí. Y sí. Por suerte ya hay conciencia y estamos combatiéndolo desde muchos frentes.

 

¿Crees que el público general y la crítica leen –y juzgan– igual un libro escrito por un hombre que uno escrito por una mujer? ¿Cuál es tu experiencia al respecto?

Deberíamos aspirar a que se juzguen igual, pero creo que aún queda demasiado por hacer. Tengo demasiadas experiencias ridículas y penosas con respecto a la crítica que se ha hecho a mi obra desde una perspectiva llena de prejuicios y machismo. Basta con que pongas en Google mi nombre y encontrarás muchos ejemplos.

 

Continuamente surgen libros, artículos y reportajes que tratan de categorizar y definir la poesía actual. En muchas de estas publicaciones hacen referencia a ti y a tu obra poética e intentan etiquetarte de una u otra forma. ¿Cómo de agotador resulta este tema de la “nueva poesía”? ¿Y cómo ves tú el panorama poético actual?

Algún día miraremos atrás y nos arrepentiremos de haber perdido tantísimo tiempo en pelearnos por definir, o por destruir, o por justificar el fenómeno de la llamada poesía urbana. Mientras la prensa dedica artículos y artículos a deslegitimar propuestas como las de Elvira Sastre, Loreto Sesma o Irene X, y además a hacerlo no ya desde un punto de vista puramente crítico sino a través de sus selfies o sus modos de vida, los periodistas culturales y críticos están perdiendo la oportunidad de conocer otros fenómenos. ¿Qué medio de comunicación habló del Primer Festival de Poesía Joven de nuestro país, donde se citaron importantísimas voces como Rodrigo G. Marina, Rosa Berbel, Irati Iturritza o Andrea Abreu? ¿Cuántas reseñas o entrevistas se han hecho a Xaime Martínez, quizá el autor del mejor libro de poemas publicado en 2018? ¿Por qué todos los titulares sobre David Leo García tienen que ver con su paso por Pasapalabra y no sobre su buena literatura? ¿A qué viene tanto desprecio por la «poesía best seller» donde se podrían meter ejemplos como Cuaderno de campo, de María Sánchez? ¿A alguien se le ocurre decir que ese poemario de Sánchez sea menor por el hecho de haber vendido tanto? Están pasando cosas emocionantes en la poesía española. Tenemos catálogos brutales como el de La Bella Varsovia, Kriller71, La Uña Rota, esa nueva línea de premios de que ha ido concediendo Hiperión, o las publicaciones de María Sotomayor en la etapa en la que fue editora de Harpo Libros. Ojalá nos centráramos más en eso y menos en si una influencer del mundo de la moda ha publicado un libro de versos con Planeta.

«TENGO DEMASIADAS EXPERIENCIAS RIDÍCULAS Y PENOSAS CON RESPECTO A LA CRÍTICA QUE SE HA HECHO A MI OBRA DESDE UNA PERSPECTIVA LLENA DE PREJUICIOS Y MACHISMO»

 

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Hacia dónde se dirige Luna Miguel? 

Estoy escribiendo mi segunda novela, Conejitos, y también un libro de poemas que comencé hace casi cuatro años, Poesía masculina. No sé a dónde me dirijo. Me gustaría seguir editando, buscando nuevas voces, escribiendo mis propios libros, leyendo todo lo que pueda…

 

CUESTIONARIO BREVE

 

Un referente feminista.

Alana Portero.

 

Un libro de poesía que no te canses de recomendar.

Amnesia colectiva, de Koleka Putuma.

 

Una poeta contemporánea por la que sientas predilección.

Sophie Collins.

 

Una autora que haya influido decisivamente en tu forma de escribir.

Amélie Nothomb.

 

Un verso o cita que no se te vaya de la cabeza.

El poema entero «Serán ceniza» de José Ángel Valente. Es el único que me sé de memoria.

 

Un libro sobre feminismo que te haya abierto los ojos.

Teoría King-Kong, de Virginie Despentes.

 

El libro que te hubiera gustado escribir.

Cambiar de idea, de Aixa de la Cruz.

 

Una editorial de poesía que te apasione.

Wave Books, en Estados Unidos.

 

Una mujer que te haya marcado.

Es imposible mencionar sólo a una…

 

Un poema tuyo.

«No volveré a sacar este tema»

creo que no quiere hablar conmigo del tema

lo único que sé es que ocurrió en un vuelo de vueling

rumbo a almería el crío se estaba portando mal

y ella se lo llevó al servicio de la parte trasera del avión

diciéndole probablemente “eso no se hace uli eso no”

o “deja de dar patadas al asiento de la señora” o

“no tires más papelitos y abróchate el cinturón”

ochenta y seis centímetros de ancho es la medida

que unos ingenieros convinieron para

los cuartos de baño del transporte aéreo ochenta y

seis centímetros de ancho que ahora recogen la escena

de una mujer sosteniendo un coágulo de sangre descomunal

entre sus manos “¿mami tiene pupa?” dijo el crío

al ver aquel tejido negro que empapaba los dedos de ella

“ocurrió así, ya está” narra después desde la cinta de recogida

de equipajes “me tomaré un ibuprofeno y compraré

compresas han venido a recogernos paco y kika”

ochenta y seis centímetros de ancho un ataúd aéreo

para algo que ignorábamos hasta su mismo luto

si la herida cura rápido es porque no es nueva

 

(de Poesía masculina).

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

2 Comentarios

  1. En España, dijo un borrico que todos los «ismos» son malos. ¡Hombre!, son buenos o malos o lo que sea, ¡pero son racionalmente inevitables!, en reacción social. Claro, si existe el «malismo» con su pesadez y con sus abusos, pues al momento sale un «buenismo» para pararlo-equilibrarlo un poco; si existe un positivismo (sin que nada lo asuete o le abra los ojos a algo), pues al momento sale un «negativismo» como protesta al empacho-DOMINIO del anterior. Es decir, nada debe dominar dictatorialmente. http://delsentidocritico.blogspot.com/

  2. En España, dijo un borrico que todos los «ismos» son malos. ¡Hombre!, son buenos o malos o lo que sea, ¡pero son racionalmente inevitables!, en reacción social. Claro, si existe el «malismo» con su pesadez y con sus abusos, pues al momento sale un «buenismo» para pararlo-equilibrarlo un poco; si existe un «positivismo» (sin que nada lo asuete o le abra los ojos a algo), pues al momento sale un «negativismo» como protesta al empacho-DOMINIO del anterior. Es decir, nada debe dominar por unos solo, sean quien sean, en un poder social o dictatorialmente. http://delsentidocritico.blogspot.com/

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dieciocho + 3 =