Oigo entre mucha gente que escribe quejas de la crítica actual, mejor dicho: de la inexistencia de crítica actual. Salvo los periódicos locales, a veces por compromisos, salvo azares como éste que usted lee ahora y alguna raya en el agua inesperada, los grandes suplementos culturales e incluso las revistas especializadas no suelen salirse del sota-caballo-y-rey, casi siempre vinculados a intereses estratégicos más comerciales que literarios; y lo más sorprendente es que la existencia de una patulea de Facultades de Filología, que deberían casi tener como enseña propia y plataforma de aprendizaje revistas de reseñas elaboradas por estudiantes, doctorandos o doctoras que fueran un filtro de todo lo que se publica en España, iniciando un primer empujón a un libro o un autor nuevos, no deja más que congresos sobre lo ya “congresado” anteriormente o, lo más triste, grandes construcciones teóricas para justificar la basura de un famoso porque para una Cátedra ya viste más una conocida que un buen poeta.

Un volumen importante de la Literatura actual (yo creo que antes era así sólo en parte) se mueve en los márgenes, fuera de los circuitos comerciales de las grandes editoriales. No voy a reivindicar la calidad de lo marginal frente a lo bien distribuido, todo escritor aspira a lo máximo o miente, otra cosa es lo que estuviera dispuesto a sacrificar… Suponiendo que esos libros que están colocados mercantilmente a la entrada de las librerías de envergadura fueran buenos, lo que quiero reivindicar es que muchos de los que son escondidos en las baldas de atrás del todo o, incluso, ni siquiera tienen el honor de ser correctamente vendidos podrían estar en primera línea perfectamente, y lo estarían sólo cambiándole la cubierta y la editorial y fabricándole una reseña más o menos exacta (con exactos adjetivos) en el suplemento correspondiente.

Esta novela de Luis Foronda que les muestro podría ser hasta bien vendida, lo tiene todo: una trama atractiva y dinámica; un análisis sencillo y bien encubierto de la cotidianidad de una época polémica de nuestra Historia última, la Transición; una evocación de los clásicos (cervantina); una excusa muy contemporánea para reflexionar sobre los sentimientos, la culpa, el rencor o incluso la impostura y la extremosidad…

A mí lo que más me interesa son los latigazos líricos de Foronda, el uso acertado de un léxico exigente y agradecido; permitan que me detenga un instante, no entiendo esta manía actual de apartar un texto cuando requiere frecuentar el DLE de la RAE (dejo esto así, sigloso, misterioso…), porque pocos placeres mayores hay en una lectura que encontrar ese pájaro raro que es la palabra desconocida, buscar su significado y comprobar cómo el orfebre, la escritora, ha engastado esa piedra preciosa con exactitud milimétrica en el sentido del texto. ¿Qué pedimos si no a un escritor? Yo adoro que un autor use como sinónimo de “llamazar” la palabra “llamargo”, me hace compartir su intimidad como creador (no hablo ahora de Luis Foronda sino de otro autor recomendable y fácilmente identificable). Eso es señal de calidad, dejando a un lado la pedantería de éstos que sólo utilizan palabras para lavar sus frustraciones literarias.

Foronda narra con amor quirúrgico la historia de un vehículo como metáfora de la vida de un viajante comercial y su sobrino, recién iniciado a la vida y a la muerte; hace un retrato de la España rural de entonces pero también del gran Madrid y sus luchas políticas, porque ambos regolfan los fines de semana a la capital. Hay un aura onírica en todo el relato, nunca es meramente la lógica del mismo: a veces hay como elevaciones miríficas que nos alejan de la realidad pero sin traicionarla, quizá buscando implicar al lector emocionalmente, y elaboradas con inteligencia y saber poético. Se nota mucha lectura y mucho trabajo.

Verde se deja leer con pasión, te hace desear llegar al final porque cualquier solución valdría para un relato complejo como éste y uno querría saber cuál es la opción… no sorprende, pero eso no le resta un ápice de interés y buen sabor, y eso es literatura.

No sé si los críticos de verdad, no como yo, elevarán a “existente” por méritos propios a esta novela (sólo les exigimos que den carta de Literatura a lo que se publica, se supone que eso es un crítico), pero desde luego no cometerían injusticia: el trabajo de Foronda y esta Fundación Huerta de San Antonio, de la que ya les hablé en otro artículo, merecen más repercusión y, hay que decirlo, las ventas consolidarían sendos proyectos mayores, el cultural de la Iglesia de San Lorenzo en Úbeda y el de un escritor con perspectiva de una memorable carrera de fondo.

Apúntate a nuestra newsletter

Artículo anteriorCarmen Calvo, en la noche de ayer, sobrevoló a una altura a la que nadie hoy en el escenario político puede alcanzar
Artículo siguienteRTVE investiga y abre expediente sobre los cámaras que llamaron «putas» a actrices de los Goya
Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre