Ha vuelto a circular por la red un vídeo de José Mujica, de febrero, creo recordar, sobre el drama migratorio en la Europa del Mediterráneo. Basta que coloquen en un buscador su apellido e «inmigración» y les va a salir. No son argumentos nuevos, él mismo ya los ha utilizado en otros foros y momentos. El planteamiento es bien sencillo… lo adapto:

La Historia de la Humanidad no es más que un discurso acreditativo de la necedad y la locura de personajes cuyas vidas, la mayor parte de las veces, ni son admirables ni fueron beneficio alguno para los demás: el crimen suele ser el adobo habitual del héroe. El héroe, ese personaje que desde una terraza es un paradigma de la bondad y desde la otra un terrorista. En nuestra natural hipocresía (entendemos el mundo con nuestro cerebro, no el de otros) tendemos a ver a los demás como culpables de lo que nosotros jamás haríamos, pensamos… y, así, nos cuestionamos ¿cómo es posible que Alemania tolerara el nazismo cuando comenzaron las deportaciones y llegó la Solución Final? Recuerdo el impresionante pasaje de Jorge Semprún preguntándose cómo podían los habitantes de la cultísima Weimar no oler la carne quemada de los judíos en Buchenwald.

La Historia es este movimiento de simplificación por el cual un tipo en un campo de exterminio, en condiciones de presión absolutas, termina siendo acusado de colaboracionismo con los asesinos porque salvó y, por tanto, mató por igual (a quienes no salvó; véase la polémica entre los hermanos Semprún)… a toro pasado lo vemos todo claro, el problema y la ética radican en el comportamiento real, en los hechos imprevisibles, y pongo un ejemplo: no podemos juzgar a quienes colaboraron con el franquismo porque no quedaría España sin culpa, quienes lo vivieron lo saben, aunque, aclaro, sí podríamos al menos no perpetuar la memoria de quienes fueron en algún sentido mano ejecutora de este régimen criminal. Eso es la memoria histórica, no la revancha ni la persecución de los muertos.

Qué complicado es todo, cuando se piensa. Cuando no: es extremadamente sencillo…

Fíjense, nosotros somos esa Alemania ciega, anósmica, sorda, ageúsica y anáfica, ni nuestro ojo, ni nuestro olfato, ni nuestro oído, ni nuestro paladar ni nuestra piel sienten nada por lo que está ocurriendo en el Mediterráneo. Somos como esa ciudadana de Weimar que sigue leyendo a Goethe con un tufillo de fondo apenas perceptible a niño carbonizado… La Historia, que como vemos es muy cruel porque no es más que la lucubración de algún desfasado, nos tratará como colaboracionistas y nos dará igual: estaremos muertos. Pero tampoco podremos explicar y defendernos, podríamos decir que no dependía de nosotros, que no estaba en nuestras manos cambiar el curso de los acontecimientos, que bastante teníamos con sobrevivir a nuestra tragedia diaria… y quizá fuera hasta verdad, en muchos casos.

Pero después está la Verdad. Sí, ésa. Y dice que para mantener nuestro modelo de vida absolutamente demencial (yo el primero) necesitamos de la explotación y muerte de más de dos tercios de la Humanidad. Para sentarnos en nuestro sofá y ver un comprometido programa solidario televisivo tenemos que tener la piel de un niño viviseccionado en una bandeja. Lo voy a decir más claro: Europa (si es que sigue existiendo la UE), y no meto a otras comunidades por no enredar, debería emplear una parte muy importante de su billonario presupuesto en paliar el sufrimiento atroz de quienes migran por guerras, hambre, persecución o, sencillamente, una vida más digna, constituyendo como Derecho Humano la libre circulación de las personas, sin menoscabo de las normativas prácticas sobre seguridad.

Si la respuesta es: «Qué ingenuo, eso no se puede hacer; el caos; la economía se enfriaría, tendría repercusiones en la calidad de vida de la ciudadanía, se generarían problemas estructurales y de convivencia…» etc., es muy sencillo: somos unos asesinos miserables y profundamente hipócritas, por no manchar la palabra «cinismo». No vamos a pagar por los crímenes de nuestras abuelas pero sí podríamos comprender que nosotros, los blanquitos, hemos arrasado (y arrasamos) el planeta y sus habitantes, quizá podríamos devolver algo de solidaridad y coherencia… La política está para tomar decisiones. La gestión es cosa de empresa y ganancia. Así nos va.

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Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

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