Estar con Lucrecia, es similar a compartir un rato con uno de esos personajes de cuento, repleto de fantasía, donde los colores y la luz predominan intensamente, reforzando la esencia y felicidad que el hada de los niños desprende en cada página del libro.

La miro, y no puedo evitar imaginarla caminando por un bosque decorado por frescos frutos morados, rojos, rosas, naranjas y azules, envueltos en hojas de distintas tonalidades verdes, muy brillantes todas. El Sol la observa, sonriente, desde lo alto de ese cielo de nubes, nubes dibujadas por algún niño que desborda imaginación. Lucrecia calza unos delicados zapatos amarillos. A cada paso que da, van naciendo repentinamente multitud de coloridas flores maravillosas, que embellecen ese bosque envuelto por la eterna alegría que, junto a su intensa sonrisa, desprenden las estrellas que nacen de cada una de sus miles de trenzas de colores.

Sí, esa es, para mí, Lucrecia. Y hoy, dejándome abrigar por su manto de optimismo, sinceridad y simpatía, hemos podido hablar de muchas cosas.

Cantante, actriz, escritora, presentadora ¿qué hay detrás de tu enorme experiencia, y de tu sonrisa eterna?

Lo que hay, sobre todo, es lo que he aprendido, y lo que sigo aprendiendo, porque hay que aprender cada día. Ante todo, están la licenciatura en música, y la licenciatura de la vida. El hecho de venir aquí a vivir, desde Cuba, me dio madurez, ya que no es lo mismo estar en casa con tu familia, a estar aquí sola, dando una serie de pasos en todos los sentidos.

Lo resumiría así; preparación, madurez y humildad. Porque eso es importante, me hace ver las cosas de manera llana, tranquila, y me permite seguir siempre adelante, con mucha ilusión.

¿Qué licenciatura es más difícil, la de la música o la de la vida?

¡Todo! (risas). Desde muy pequeñita estudié muchísimo piano. Mis padres decidieron que me dedicase a ello. Lo vieron, vieron que era lo que me gustaba, y me inculcaron el esfuerzo y la disciplina, y yo estoy agradecidísima. ¡A veces también tenía mis cortocircuitos! ¡Pero se me pasaba rápido y seguía adelante! En vacaciones prácticamente no podía jugar, ya que tenía que memorizar y madurar una serie de partituras, que siempre empezaba a trabajar a partir de septiembre. Así que las vacaciones eran casi nulas. Realmente es una carrera muy dura la del piano, hay que estudiar mucho.

Posteriormente, me gradué, y empecé a cantar con la orquesta Anacaona, la primera orquesta femenina de Latinoamérica, montada por las hermanas Castro. Ahí empecé a ser orquestadora, a componer, y a hacer música popular cubana, que no tenía nada que ver con la música clásica, ya que es otra manera de actuar. Realmente, yo tengo una mezcla entre clásico y cubano, que es lo que, de alguna forma, me distingue.

Al venir a vivir a España, seguí con mi inercia, y me puse una serie de metas, yo misma. Dirigir mi banda, montar el repertorio, hacer las orquestaciones, sacar un disco (más risas). ¡Me iba llenando de cosas! ¡Pero todo con alegría! ¡Eso siempre! De hecho, fui la primera mujer en crear una orquesta propia en España, con mi música, y así es como me metí a hacerlo todo. ¡Y las aventuras que viví!

Tras todo este esfuerzo, lograste tu meta o, mejor dicho ¡tus metas!

Pues sí, quién me iba a decir a mí, que me gradué en música clásica, que acabaría como cantante, compositora, actriz, escritora, y uniendo a mi familia aquí, en España. De ahí la licenciatura de la vida. ¡Mi hijo! ¡Mi esposo! Son otras responsabilidades que una ni se imagina cuando es pequeña, y la verdad es que estoy súper feliz. Me siento bendecida por vivir en Barcelona, y en España. Me siento muy bien acogida. Mis primeros músicos, todos catalanes, enseguida me arroparon, y la banda fue evolucionando. Los medios de comunicación también se han portado muy bien. Todo, todo, es que ha sido todo muy lindo, aunque también es verdad que soy muy perseverante. Muy lindo, pero si no persevero y no lucho, la belleza estaría por allí, y yo estaría por otra parte.

Exacto, hay muchas personas que piensan que el mundo de la música es fácil, todo diversión y magia.

Cierto. Hay muchísimo trabajo detrás. Ahora mismo, por ejemplo, con todo esto de la pandemia, hemos tenido que centralizarlo todo en nuestras casas, y esto nos complica muchísimo las cosas. Sí es cierto que, como artistas, tenemos que lanzar positivismo al mundo, y despertar ese optimismo en esas personas que tienen tantísimos problemas. Nuestro sector, sin ir más lejos, tiene muchísimos problemas. No podemos celebrar conciertos, y para muchos son la única fuente de ingresos que tienen.

A colación de esto que me explicas, te quiero preguntar ¿qué opinas del lugar que le están “dejando” a la cultura en este país, a raíz de la pandemia?

Realmente, la cultura aquí nunca ha tenido un lugar muy alto. Es la verdad. Es cierto que están las sinergias de hacer los conciertos, las canciones, los artistas que puedan surgir, los programas de televisión, el teatro, etc. Pero realmente, en el mundo de la cultura en sí, siempre ha habido una queja, y esto es algo que ahora se ha acusado más con la crisis actual. Da la sensación de que hay quien piensa que la cultura no es importante, y la cultura es la base de una nación, de una sociedad. Un pueblo inculto, es un pueblo fácilmente manipulable. La cultura es vital para toda persona. Y no sólo la cultura, también la educación. Ya antes de la pandemia, el profesorado denunciaba sus malas condiciones, las carencias de personal, etc. Educación y cultura, siempre han estado los últimos de la cola. Y ahora se sufre todavía más. Se está hablando mucho de la educación online, y los niños se ven directamente afectados por esto. No es lo mismo prestar atención a una pantalla, que trabajar a nivel presencial, con compañeros y profesores. Siempre ha habido problemas.

Se habla mucho de la salud “física”, y poco de la “psíquica” o emocional.

Así es, la salud psíquica, precisamente al haber tantos problemas, queda muy afectada. Hace poco me explicó un amigo de Sitges que, como psicólogo, tiene muchísimos más pacientes. Y yo pienso, si estas personas que necesitan este apoyo psicológico, están pasando por graves dificultades económicas ¿cómo pagan las consultas? Porque son consultas privadas, el sistema público está saturado. Es decir, esto es el pez que se muerde la cola. Es complicado… Hay que intentar vivir, vivir y vivir. Hacer las cosas correctamente, cuidar de tu familia, y como digo en la canción, cuidemos de lo más preciado que tenemos, que es la vida. Veremos cómo se va reinventando esta sociedad. Quizás que no haya tanto turismo, ocupar otras vías científicas, culturales, etc.

Tú que eres tan positiva, seguro que algo positivo puedes sacar de esta pandemia, aunque sea difícil.

¡Te contaré una anécdota! Estaba en el AVE, y me desperté, me había dormido profundamente. Normalmente, me preocupa dormirme, para que no me vean o me hagan alguna foto durmiendo, pero pensé ¡llevo la mascarilla! (carcajadas). ¡Pues sigo durmiendo!

¡Siempre hay algo positivo!

Como positividad, está el hecho de que ahora tenemos las plataformas digitales, y podemos buscar plataformas que realmente nos enriquezcan. Podemos leer mucho más y, sobre todo, algo muy importante, fundamental, podemos estar mucho más con la familia. Fomentar el amor, la cercanía, encontrarse, mirarse, escucharse. Eso para mí ha sido lo más grande en esta pandemia. Hubo un día que le dije a mi hijo ¿te has dado cuenta que hacía años, desde que eras chiquitico, que no estábamos así? Entre la escuela, la adolescencia, arriba y abajo, no había ese vínculo. Y eso para mí es vital. Soy de esas personas que se sienten muy felices en este sentido, a pesar de la pandemia. Es el hecho de intentar encontrar la felicidad, a pesar de lo que estamos viviendo. Este encuentro con la familia es poderoso. A mí me ha reforzado aún más el amor con los míos, por mis padres, por mi hijo, mi esposo, mi hermano, mi cuñada, mis amigos del alma. Me ha reforzado muchísimo, muchísimo.

Parece que ha habido dos extremos, los que se han separado, y los que se han reforzado.

Cierto… Ha habido muchísimo maltrato también. ¿Cómo puede ser…?

Es un tema muy largo y preocupante…

Exacto. Hay mucho camino que hacer.

“Lunnis de Leyenda” con Lucrecia. Clan TV.

Cambiando de tercio. Digna ganadora, o nominada, de premios de alta categoría. ¿Cuál, o cuáles, han sido los que te ha hecho más ilusión recibir, o haber estado nominada?

¡Todos, todos me emocionan! ¡Imagínate, los Óscar! ¡Cuando nos dijeron que estábamos nominados, yo di unos saltos que llegué literalmente al techo!

En otra ocasión, estaba bañando a mi hijo, y de pronto paso por el cuarto y miro hacia el ordenador y leo “esto es un mensaje muy importante Lucrecia”. Lo abro y leo; “estás nominada a los Grammy”. ¡Bueno! ¡Empecé a gritar y a llorar, y mi hijo desde la bañera preguntaba si pasaba algo! ¡Fue maravilloso!

También fue bonito con los Premios de la Música. Estaba sentada junto a Carlos Jean, y yo pensaba “bueno, he venido, ya está”. Cuando dijeron “Mi Gente”, ahí no grité, ahí me quedé asustada, pensando, madre mía…

Otro premio maravilloso, el Premio Latino de Oro a la mejor cantante femenina de 2017. Eso fue precioso también. Me escribieron para avisarme cuando volvía de gira con los Lunnis ¡y empecé a gritar en la guagua! ¡A mí todo me hace mucha ilusión!

Otro premio, los Iris, al mejor programa infantil “Los Lunnis”. Ese también estuvo lleno de anécdotas y fue muy bonito.

Todos los premios son maravillosos, porque es un reconocimiento al trabajo. Y con los Lunnis, es un reconocimiento al equipo, que es un equipo enorme. Es tanto, tanto, lo que se tiene que hacer para esos lindos diez minutos. Y después, recibes ese amor de tantas familias que te dicen cosas como “educas a nuestros hijos, y nos educas a nosotros.” Me hace sentir muy feliz.

Te quería preguntar por los Lunnis, precisamente. Como personaje imprescindible de los Lunnis ¿cuál crees que es el secreto de que tengáis tantos mini fans?

Yo creo que es la verdad. Todos los que formamos el equipo somos padres y madres; los guionistas, los actores, los realizadores, los cámaras. Se dice la verdad de la casa. Ya está, y actuamos así. Cuando vienen niños al plató a vernos, me erizo, me erizo de emoción. Los actores se vuelcan, sin más. Y los niños se encandilan viendo a Lulú, Lupita, Lucho y Lulila, y se divierten, suben al árbol, se sientan conmigo, hablamos. Es toda una belleza, que hace que sea un programa mágico. Es la verdad, la verdad unida a la historia y leyenda que se explica, unidas a la música. La música es un gancho que cierra todo el círculo; la parte cotidiana, la historia o leyenda, y la canción. Lo bello es que siempre quedará en sus “mentecitas”. Crecerán, y quedará siempre ese recuerdo, que hará que cuando tengan veinte o treinta años la escuchen y digan, “¡oh, la música que yo escuchaba!”, y se acuerden hasta de la letra. La música es el recuerdo afectivo de las cosas, el perfume de qué pasó en ese momento. Son tantos los inputs que puede haber con los Lunnis… Y lo repito siempre, me siento bendecida. Qué bonito trabajar haciendo esto.

El 13 de noviembre, salió a la venta el nuevo volumen de “Lunnis de Leyenda”. ¡Ya es el sexto! Maravillosas historias y canciones para niños, que ni padres ni madres nos podemos perder. ¿En qué consiste esta vez, este cuidado trabajo?

Como en todos los volúmenes que hemos hecho, le hemos puesto todo el cariño e ilusión a esta nueva entrega. En esta ocasión, la idea ha sido divulgar el valor del arte y la pintura. Para ello, hemos tratado sobre diferentes artistas, tales como Francisco de Goya, el Greco, etc. Además, hemos resaltado la existencia de lugares tan fantásticos como son el Museo del Prado, y su Tesoro del Delfín. Por otro lado, también encontramos leyendas, como la de la Encantá, personajes históricos como Leonardo DaVinci, y muchos más. Ha sido una experiencia preciosa, donde hemos combinado los episodios completos junto a Lucho, Lupita, Lulila, Lulú, con 13 canciones compuestas por Pablo Pinilla y Pablo Cruz, que los más pequeños pueden bailar y cantar junto a mí, con sus respectivos videoclips y letras. ¡La clave es divertirse y aprender, cantando y riendo!

“Lunnis de Leyenda”, volumen 6.

Pues te voy a hacer una pregunta difícil ahora, o quizás muy fácil, tú me dirás. ¿Tu alegría te acerca a los niños, o los niños te acercan a la alegría?

Me llenan. Mi alegría me lleva, y me llenan los niños también, porque yo tengo una alegría innata que es una cosa… Eso no tiene fin. Me lleno mucho con la magia del programa y de los niños, es una sinergia maravillosa.

Hablando de sentimientos… Celia Cruz, tu amiga eterna, tu compañía a cada paso. ¿Quién es ella, realmente, para ti?

Ella es un faro. Total. Es así. De siempre la admiré, y cuando la conocí fue lo más grande. La conocí en una gira, donde yo compuse una canción, “Agua con Azúcar y Ron”, y donde nuestra amistad perduró, y se afianzó con el embarazo. Ella estaba arrebatada con mi embarazo, decía que mi hijo sería músico, siempre cariñosa y pendiente. Es una luz, porque realmente era una mujer muy positiva, muy trabajadora, muy profesional. Invadió al mundo con su música, su voz y su simpatía, y realmente daba ejemplo. Llegábamos a cualquier lugar, dejaba su maleta y ya se ponía a hacer las entrevistas o lo que fuese. No había espacio para descansar. Era muy exigente, pero jamás criticó a ningún músico. Era una mujer digna de verdad, y digna de admirar. Es muy linda Celia.

Lucrecia, Celia Cruz.

Si tuvieses que definirte a ti como artista, de la misma forma que lo has hecho con Celia, ¿qué dirías de ti? ¡Tengo la impresión de que serían definiciones muy similares!

(Risas). Yo me defino, como artista, abierta y muy exigente. Siento que doy alegría al mundo con mi música, y con mis libros, y con toda mi proyección como persona.

Y como persona, ¿cómo se explica tu imperturbable sonrisa?

Es que es así. Es así. He tenido momentos en los que se ha borrado, pero tras borrarse me he dado cuenta de que no hay necesidad. He pasado momentos, como dice mi mamá, “peores”, y aún ahí me reía. Así que nadie me puede borrar la sonrisa, porque es reflejo de mi alma, y soy yo.

Y creo que tu alma ha quedado reflejada en los premios “Alegría de Vivir”, que tú misma creaste.

Empecé con una fiesta que se llamaba la Fiesta Color Naranja, en Sitges. Posteriormente, en 2013, hablé con Fede Sardà (Luz de Gas), y le expliqué que quería hacer unos premios, teniendo en cuenta el momento de depresión social que había por la crisis que arrastrábamos. Quería demostrar que hay que tener alegría de vivir, que la tenemos, aunque sea a momentos. Y me dijo “la sala es tuya”. Y a correr, y en un mes lo monté. Eso sí, cuando terminé la gala ¡terminé llorando, de tantos nervios que tuve! Y es que había querido mandar los premios a personas importantísimas de mi vida; Luis del Olmo, la doctora Barraquer, Celia Cruz, el programa Polonia de Tv3, etc.  Le había mandado uno de los premios a Andy García, y Andy tenía que mandarme el saludo desde Los Ángeles. En resumen, ¡todo eso me creaba muchísimos nervios!

¿Y qué es Andy García para ti?

¡Andy García es la estrella cubana por excelencia de Hollywood! Cuando vino a España por primera vez, lo hizo con el equipo del documental de Israel López Cachao. Fueron a Madrid, y al llegar, Andy dijo que quería que fuese con ellos a tocar la artista más famosa de Cuba en España. ¡Y yo estaba en Barcelona, en mis garitos tocando! Y me dijeron desde Madrid… Lucrecia… ¿Tú te imaginas? ¡Yo me erizo! ¡Monté un repertorio elaboradísimo! ¡Con mis músicos, ensayando y ensayando intensamente! Cuando llegamos, tocamos con Israel López Cachao y con Bebo Valdés. Y me dice Cachao, “¡no mijita no, descarga, descarga!”. Y así, descargué, y ahí empezamos con los solos, las improvisaciones, la gente que interviene, el público que se enrolla, y así duró todo cerca de hora y media. Pero, imagínate tú que le dijeran eso, a ese señor ¡y yo sin saberlo! ¡Me consideraban la artista cubana de España! Y así fue como él colaboró, posteriormente, para el “Álbum de Cuba”. Llamé a Omer Pardillo, mánager de Celia Cruz, y se lo comenté. Y fue muy gracioso porque me dijo “¡ah mira, estoy precisamente ahora con él!”. Y se lo consultó, y Andy dijo que sí, sin pensárselo. Ya está. Y fuimos a Los Ángeles, pasamos el día grabando, hablando, buscando ideas… Fue un día de sueño.

Poco después, él me invitó a Los Ángeles, para presentar “Álbum de Cuba”, en el Show de George López, en Hollywood. Es un amigo, ¡un gran amigo!

Andy García, Lucrecia.

Dadas las circunstancias actuales, en este 2020 habrán sido muy especiales los premios “Alegría de Vivir” ¿cierto?

Sí porque, además, la gala era el 20 de marzo, y no se pudo hacer. Empezaron a surgir los rebrotes, y finalmente la hicimos el 29 de septiembre, mandando los premios a casa de los galardonados, que respondieron con saludos. Todos los saludos están llenos de empatía, invitando a todo el mundo a reír, a superar este momento. Carlos Latre decía “no nos podemos besar, no nos podemos abrazar, pero nunca dejemos de reír”. Carlos Latre, Ainhoa Arteta, Boris Izaguirre, todos, todos emocionaron, y todos lo colgaron en las redes sociales, y gracias a eso ha sido aún más grande, porque todos compartieron ese momento de emoción con el mundo.

Finalmente quedó muy bonito. Además, Fede Sardà, generosamente, me dejó grabar en Luz de Gas, respetando que fuésemos máximo seis personas. ¡Y así lo hicimos! Lo que otros años era una gala multitudinaria, donde bailábamos, cantábamos, reíamos, nos abrazábamos, finalmente con la presencia física de dos, Goyo Prados, presentador de RNE, y yo. Pero fue una gala muy sentida, con un claro mensaje de optimismo, de fe, y de alegría para la sociedad.

Desde tu corazón sonriente, desde tus besitos de chocolate ¿qué mensaje positivo les puedes lanzar a las personas que nos leen en este momento?

Que nunca pierdan la fe. Es un momento muy difícil, que viene tanto por lo sanitario, como por lo económico. Y no son los únicos, el mundo entero está padeciendo. Estoy segura de que, entre todos, de alguna manera nos vamos a ayudar. De alguna manera, pero estoy convencida de que van a surgir movimientos que, tanto a nivel emocional como económico, nos puedan empujar a todos a salir hacia adelante. Que no pierdan la fe, que rían, que escuchen música, que se llenen de cultura, porque eso también les llenará el alma, y la mente, y les ayudará a evadirse de tanto dolor.

Cuidemos a nuestra familia, de los nuestros, y cumplamos las medidas que se nos recomiendan, para prevenir la pandemia; distancias, higiene, etc.

La vida nos está dando la oportunidad de reforzar valores, valores como amar, estar unidos, respetar, empatía, compañía, etc. Quizás esa es la parte buena, darnos cuenta de que todos estos valores no están perdidos, están presentes.

Y así, rodeada por esa brisa fresca del color del arcoíris, Lucrecia se marcha, entre las flores, tocando los pétalos con sus esbeltas manos, dejando que las lánguidas ramas de los árboles acaricien sus hombros. De repente se para, se gira y me mira. Clava su sonrisa en mi alma. Ya no habrá quien la borre.

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