Josep Jover es abogado, jurista, libertario y pirata. Durante años fue la cabeza visible de la lucha contra el canon digital y que terminó en el TJUE, tribunal que determinó que se trataba de una tasa abusiva y que no cumplía con la legislación europea. Fue coordinador de la comisión jurídica del 15-M en Barcelona, estuvo involucrado con la sentencia del TJUE sobre las cláusulas abusivas de las hipotecas y en la sentencia, también del TJUE, sobre el llamado céntimo sanitario. En la actualidad abandera la lucha legal de los denunciantes de corrupción españoles en los tribunales europeos. En los últimos días ha presentado una demanda en Europa en la que denuncia la comisión de un presunto delito de prevaricación continuada por parte de los principales organismos de la Administración de Justicia de España, Tribunal Supremo incluido.

 

¿Está de acuerdo con la definición de «jurista, libertario y pirata»?

En principio sí, teniendo en cuenta que «libertario» es la antítesis de «liberal», esos que aplican a rajatabla la disciplina del mercado, salvo para ellos; bueno para ellos y sus tramas de intereses.

Como jurista, su nombre ha estado presente en casos muy importantes: el canon digital, el céntimo sanitario, el inicio de las cláusulas suelo hipotecarias, etc. y ahora la presunta prevaricación de la mitad de los magistrados del Tribunal Supremo. ¿Cómo se siente?

Como abogado, ha sido un orgullo dar media vida por esos temas. Como jurista, todos ellos han sido, y son, vergonzosos abusos de derecho, con complicidad del BOE, que nunca deberían haber sucedido. Sin embargo, posiblemente, mi mayor aportación sea que muchos ciudadanos han descubierto, a través de esos asuntos, que hay una vida y hay una justicia eficaz más allá de nuestras fronteras.

Además, estuvo el 15M, del que usted fue pieza clave…

El movimiento «todoscontraelcanon», que lideramos muchos, entre los que me gustaría mencionar al recientemente fallecido Víctor Domingo, fue el embrión de una nueva manera de ver los conflictos, incluso periodística. Hemos de pensar en el 15M como en un máster universitario de políticas. Una generación a la que le reprochaban que no hacía política se fue a las plazas, creó un modelo social a escala y lo administró durante varias semanas. Se me atribuye una frase «el perroflauta de hoy es el concejal de mañana». Y así ha sido. Hay un cambio generacional que se ha impuesto. Por la derecha y por la izquierda. Los políticos que cortaban el bacalao en 2011, ya no los reconocen ni en su partido.

Está usted liderando varios procedimientos contra el Estado Español por la corrupción de sus estructuras…

En este momento tenemos puestos cuatro procedimientos contra el Estado español de denunciantes de corrupción, a quienes los tribunales españoles les niegan acudir a las instancias europeas para defenderse. No se puede entender la pervivencia de la corrupción sin los intereses creados de la alta magistratura, magistratura que ha olvidado, hace tiempo, que su sueldo lo pagan los ciudadanos y no los bancos, los políticos, ni las multinacionales. Dentro de la profesión, pocas cosas son más vergonzosas que las remuneraciones de los abogados y procuradores del turno de oficio de algunas zonas o el «petardo» de LEXNET. En pocos meses esos temas también llegarán a Europa.

¿Este procedimiento, es novedoso?

La «vía Jover», que eufemísticamente llaman algunos, es un procedimiento delante de la Comisión de nuevo cuño. En virtud de un dictamen del propio Tribunal de Justicia de la UE se pide a la Comisión que abra procedimiento sancionatorio contra el Reino de España, y que sea ésta quien ponga la prejudicialidad ante el TJUE. El procedimiento genera, además, unos derechos indemnizatorios para las víctimas. Tuve la suerte de poder acceder en el Colegio de Abogados de Barcelona a una sólida formación en Derecho Europeo gracias al empecinamiento del Decano Plasencia y de Francesc Geli. De esa formación, anterior a la entrada de España en la Comunidad, salieron casi un centenar de compañeros que hemos sido pioneros.

Sin embargo, no es esa su especialidad profesional, ¿verdad?

Pues no, mi especialidad son los llamados Derechos Humanos de tercera generación; y dentro de ellos, el derecho a la privacidad y a la protección de datos de carácter personal. De hecho, lo que más tengo publicado, con otros autores, son diversos libros y monografías sobre privacidad, videovigilancia y seguridad. Sin embargo, de la publicación que posiblemente esté más orgulloso sea de un manual de ética y deontología para policías, que aún se puede descargar en la web de la Diputación de Barcelona. Es el resultado de un grupo de profesores de deontología policial de casi diez años en la Escuela de Policía de Mollet.

¿Y lo de la mediación?

Formé parte del primer grupo de ocho personas que se formaron en mediación en España y fundador de ACDMA, la primera asociación de mediadores. Como especialistas en negociación y mediación en conflictos sociales y policiales estuvimos muy vinculados al Instituto de Sociología Jurídica de Oñati, desarrollando herramientas para la paz en el País Vasco. Alguien algún día tendrá que hablar sobre el gran negocio que suponía la seguridad en el País Vasco y por qué esos intereses, más los intereses mediáticos, alargaron el proceso.

¿Por qué se hizo «pirata»?

Profesionalmente, he tenido la inmensa suerte de estar trabajando en la frontera de los derechos de la ciudadanía. Además, si eres amante de la libertad, no de esa pseudo libertad de mercado que nos venden los «protofachas», para ti mismo y para los demás. Si quieres que las cosas se hagan de la manera lo más justa y competente posible, si crees imprescindible poner la tecnología y la potencia intelectual de todos al servicio del bien común, los piratas, como modelo de partido pueden ser tu opción.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

2 Comentarios

  1. Por favor, ¿podría el autor del artículo indicar los datos de la sentencia del TJUE que «dedeterminó que se trataba de una tasa abusiva y que no cumplía con la legislación europea»? A lo mejor si lo busca se da cuenta de que lo que hizo el TJUE fue justo lo contrario: sentenciar que lo que no cumplía con la legislación europea era la anulación del canon y obligar a España a volver a implantarlo, gracias a lo que actualmente sigue plenamente vigente. Por favor, señores, un poco de rigor, se supone que Diario16 es eso, un diario, no un blog de pacotilla.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

veinte − 14 =