Las cifras del terrorismo demuestran que en algo más de 40 años, en torno a 1209 personas han sido asesinadas en nuestro país. Los datos propician, que España junto con Francia, ostenten el 80% de las víctimas terroristas de Europa desde 2009.

Ambos países han sufrido no solo las barbaries yihadistas, sino que también han tenido que lidiar con el terror de ETA. Mientras que la banda abertzale comenzó su fin en 2011-con el cese definitivo de su actividad armada-, el caos de la lucha islámica, empezó a sembrarse en 2004 con el atentado del 11M.

Pero España no solo ha tenido que ver como ETA o el desvarío islámico, ha pertrechado muertes en nuestro país, también ha habido otras bandas que han reivindicado sus actos con asesinatos, como el FRAP, el GRAPO o el GAL.

Mientras que las iras de grupos radicales que crecieron al albur del franquismo, fueron desapareciendo paulatinamente con la acción de la democracia, la presencia del yihadismo fue haciéndose más presente. Con las estadísticas en la mano, y exceptuando el cese progresivo que ha ido viviendo ETA, con 12 víctimas en sus últimos años de actuación, y teniendo como último asesinato, la muerte de un gendarme en suelo francés, Al Qaeda y DAESH, se han transformado en el principal enemigo de la paz en suelo tanto español como galo.

La deriva tétrica que se aconteció a raíz del 11M, y que parecía sofocado -solo con pequeños subterfugios meses después-, ha visto como se reanimaba con la presencia del nuevo aparato del miedo, el DAESH. Desde que el golpe cruento a la sede de Charlie Hebdo, se saldara con 12 víctimas mortales, y 4 heridos, su simiente ha ido germinando en distintos puntos del mapa europeo.

El acto terrorista de Barcelona, no es más que la última intentona de un mal que parece endémico, y que dibuja un nuevo tipo de guerra, en el que los participes ya no son estados, sino bandas organizadas y células, que buscan sembrar el desorden y la muerte, alejándose del antiguo modus operandi de guerra de banderas, y situando a los civiles como el objetivo más asequible al que vilipendiar.

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