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Foto: Agustín Millán.

El próximo viernes 8 de febrero continúan las movilizaciones convocadas por UGT y CCOO para exigir el reparto de la riqueza y la recuperación de los derechos sociales y laborales sustraídos bajo la excusa de la crisis.

Exigen que se derogue ya la reforma laboral, una promesa que ambos sindicatos consideran que debe hacerse sin demora. Para presionar se celebrarán asambleas en los centros de trabajo, con dos puntos de inflexión: el 8 de febrero, con el gran acto sindical unitario en el que se reunirán a 10.000 sindicalistas de ambas formaciones; y el 8 de marzo, una jornada de lucha y de huelga con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Las movilizaciones se centran en el lema “Más hechos, menos palabras”, ambos sindicatos exigen a los empresarios que trasladen a los convenios colectivos la subida salarial en torno al 3% y el salario mínimo de convenio de 14.000€ anuales pactos en el IV ANC. Al Gobierno le exigen una modificación sustancial de la reforma laboral y que derogue la reforma de las pensiones del año 2013 del Gobierno de Mariano Rajoy del         PP. La asamblea forma parte de una campaña que crecerá en intensidad y se prolongará en el tiempo hasta lograr estas reivindicaciones.

 

Por qué se movilizan

La economía crece desde 2014, pero la riqueza que se genera no llega a los trabajadores y trabajadoras, ni a la gran mayoría social, pese a ser las principales víctimas de la crisis. Desde UGT y CCOO han centrado sus reivindicaciones en exigir este reparto de la riqueza y en que se recuperen los derechos sociales y laborales sustraídos bajo la excusa de la crisis.

Si la patronal y el Gobierno no aplican los acuerdos alcanzados, la movilización que ahora inician, crecerán en intensidad y se prolongarán en el tiempo

El Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva 2018-2020, es un punto de inflexión que permite que los trabajadores recuperen progresivamente el poder adquisitivo perdido. Se logró además el objetivo sindical de establecer un mínimo de 1.000 euros al mes por 14 pagas en todos los convenios.

Tras la conformación del nuevo Gobierno socialista, se retoma el diálogo social, esencial para dar la vuelta a normativas dañinas como la reforma laboral o la reforma de pensiones de 2013.

Ambos sindicatos demandan acabar con las resistencias de las patronales a aplicar la nueva política salarial y en particular el salario mínimo de convenio.

CCOO y UGT quieren materializar, de manera urgente, lo avanzado en las mesas de negociación. El Gobierno de Pedro Sánchez debe primar las necesidades sociales y no refugiarse en la delicada mayoría parlamentaria y en la falta de consenso con la patronal.

Para ambos sindicatos la CEOE, presidida por Antonio Garamendi, no tiene ninguna autoridad moral para vetar el diálogo social, cuando en el pasado se han desentendido de los acuerdos alcanzados en este marco, porque les era más favorable la acción de gobierno, como sucedió con la reforma laboral de 2012.

UGT y CCOO esperan un acuerdo con el Ejecutivo, que obligue a cambios sustanciales para recuperar y mejorar derechos sociales y laborales, independientemente de la vía legislativa que se elija para su materialización.

Ambos sindicatos esperan que los grupos políticos, especialmente los que avalaron el cambio de Gobierno, apoyen al Ejecutivo de Pedro Sánchez, para acabar con las políticas que han generado desigualdad, pobreza y un modelo económico injusto y desequilibrado.

 

Proceso de movilizaciones

UGT y CCOO inician un proceso de movilización en tres frentes. En primer lugar: la negociación colectiva, en aquellos sectores donde todavía no son una realidad los 1.000 euros al mes y en los que se registra mayor brecha de género.

En segundo lugar: el diálogo social con el Gobierno, para recuperar derechos, derogar los aspectos más lesivos de la reforma laboral y la reforma de pensiones de 2013.

Y, en tercer lugar: La lucha a favor de la igualdad, sabiendo que la lucha contra las brechas de desigualdad se libra todos los días.

El próximo 8 de marzo, se celebrará una jornada de lucha y de huelga en la que ambos sindicatos confluirán con el movimiento feminista, con la exigencia de mayor determinación, valentía y recursos para hacer frente a las brechas de género y a la violencia contra las mujeres. Por ello convocarán dos horas de paro general por turno, contemplando la posibilidad de que algunos sectores, por sus particularidades y reivindicaciones, puedan hacerla de 24 horas.

Si la patronal y el Gobierno no aplican los acuerdos alcanzados, la movilización que ahora inician, crecerán en intensidad y se prolongarán en el tiempo.

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