El partido Republicano oscila hoy en el dilema de conservar la  Democracia o seguir alentando  el más profundo conservadurismo, alentado por el expresidente Trump, sometido hoy  a un juicio por traición a la patria, desde  el Senado de los EEUU.

Tras el asalto al Congreso, el sector más conservador del país abre una fase crucial, enfrentando su segundo “impeachment” o censura, mientras el nuevo gobierno, representado por el presidente  Biden, se propone atender con prioridad los efectos de las pandemias y  la agenda internacional del Cambio Climático.

La ciudadanía, vive un nuevo momento en el cual  el populismo de los últimos cuatro años, con muertes y violencia, comienza a desmoronarse como alternativa de continuidad en el poder. Los demócratas postulan sanciones  más allá de la Casa Blanca.

El viejo gran partido, que  nació  en 1854,  que abolió la esclavitud, ganó la Guerra Civil, unió a la nación y se hizo mito tras el asesinato de  Abraham Lincoln en 1865 ha sufrido un imborrable tropiezo.  Y la migración siendo una riqueza para toda civilización, nunca fue tan satanizada, con la acelerada construcción de muros y persecución implacable de los miles de personas que tienen su mirada en vivir, trabajar en un país como EEUU, cuya historia simboliza la presencia de numerosas nacionalidades, de razas e historias.

El proceso político para juzgar al trumpismo ya comenzó el 8 de febrero, en el Senado, donde el centenar de miembros asume el rol de jurado.  Empezó con  la evaluación  si este juicio político es constitucional. Científicos sociales consideran que el proceso es legítimo incluso si ya pasó  etapa de la destitución de Trump. 

Analistas de la política de los EEUU, señalan que en la labor  del Senado, hasta ahora solo cinco senadores republicanos han indicado que podrían condenar a Trump en su juicio político, número que  está lejos de los 17 republicanos que  serían necesarios para alcanzar los 67 votos para condenar al expresidente y limitar un intento de participar en otra elección como jefe de los EEUU.

El discurso  de los republicanos es poco serio y evasivo. Algunos vierten  sus preocupaciones sobre la constitucionalidad del juicio.

En otro segmento figuran republicanos que desafiaron a su partido y se enfrentaron a Trump, votando para acusarlo de incitar a la mortal insurrección del 6 de enero. El dilema del viejo gran Partido Republicano de EEUU será más claro con la decisión del Senado.

Donald Trump se ha convertido en el único presidente de Estados Unidos en ser sometido a dos juicios políticos. La Cámara de Representantes aprobó por 232 votos frente a 197 la resolución para acusar al presidente de «incitación a la insurrección» por los violentos sucesos de la semana pasada en el Capitolio.

El ex mandatario niega las acusaciones y califica el proceso como una «continuación de la caza de brujas» en su contra. En un intento conciliador, sin referirse al “impeachment”,  ha difundido  un video en el que condena «inequívocamente» la violencia del asalto a la sede del Congreso estadounidense. Que sencillo “es tirar la piedra, sangrar la cabeza de la víctima y esconder la mano” asesina, es un adagio que repiten los abuelos e historiadores no solo de  América sino de las Civilizaciones que han sufrido guerras sucesivas.

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