Alzheimer

El Alzheimer es una enfermedad mental progresiva que se caracteriza por el deterioro de las células nerviosas del cerebro y la disminución de la masa cerebral. Los síntomas generalmente se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo, hasta que son tan graves que interfieren en las tareas cotidianas del paciente. Sin embargo, ahora una investigación liderada por Zhen Yan, profesora del Departamento de Fisiología y Biofísica de la Universidad de Búfalo (EEUU), rompe con este hándicap y plantea la posibilidad de recuperar los recuerdos perdidos.

Para ello han estudiado las modificaciones en la expresión de los genes que no obedecen a una alteración de la secuencia del ADN y que son heredables. “No solo hemos identificado estos factores que contribuyen a la pérdida de memoria, sino también la forma de revertirlos temporalmente”, ha afirmado Zhen Yan, autora principal del estudio publicado en la revista Brain.

El estudio se ha realizado con familias de ratones con mutaciones genéticas, en las que más de un miembro portaba la enfermedad, así como en tejidos cerebrales post mortem afectados por el Alzheimer. En 2016 el instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ya probó que los recuerdos almacenados en el cerebro eran recuperables, aunque bastante inaccesibles. De esta forma, lograron rescatarlos gracias a la estimulación de las células del cerebro con luz. En cambio esta vez ha sido posible debido a la epigenética. Es decir, se ha descubierto que esta enfermedad es el resultado de una serie de factores de riesgos genéticos y ambientales que se combinan para producir cambios epigenéticos. Si bien se desconoce aún cómo ocurre este proceso.

Estos cambios acontecen principalmente en las etapas posteriores, cuando los enfermos no pueden retener la información recién aprendida y empiezan a desarrollar una fuerte pérdida cognitiva. Una de las razones clave para conocer este deterioro se encuentra en la pérdida de receptores de glutamato, clave en los procesos de aprendizaje y memoria a corto plazo. “Durante el desarrollo de la enfermedad, muchos de estos receptores situados en la corteza frontal empiezan a fallar, interrumpiendo las señales y afectando a la memoria de trabajo”, ha asegurado Yan.

Para los investigadores, esta pérdida es la consecuencia de un procedimiento en el que se modifican las histonas, proteínas que condensan y empaquetan el ADN cuidadosamente en los cromosomas. “Esta alteración anormal de la histona es la que reprime la expresión génica y disminuye los receptores de glutamato, que es lo que conduce los déficits de memoria”, afirma Yan.

Dichas conclusiones les han permitido crear fármacos inhibidores de estas enzimas dañinas. “cuando se las dimos, observamos que la función cognitiva comenzaba a recuperarse. Así lo confirmamos tras varias evaluaciones de reconocimiento, memoria espacial y de trabajo”, ha declarado Yan. “Al mismo tiempo, se produjo la recuperación de las funciones receptoras de glutamato en la corteza frontal”. Sin embargo, estas mejoras solo duraron una semana. De manera que las futuras investigaciones se centrarán en diseñar compuestos que penetren en el cerebro con mayor efectividad para que sean más duraderos.

Hay que recordar que el Alzheimer es la causa de demencia más frecuente (representa el 60-80 por ciento de todos los casos de demencia), seguida de la demencia vascular y de otras como la demencia por cuerpos de Lewy o la demencia frontotemporal.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que actualmente podrían existir unas 800.000 personas en nuestro país con la enfermedad de Alzheimer. No obstante, puesto que la prevalencia e incidencia de esta enfermedad se incrementa a partir de los 65 años de forma exponencial (afecta al 5 por ciento de la población mayor de 60 años, al 20 por ciento de los mayores de 80 y al 30 por ciento de los mayores de 90), el progresivo envejecimiento poblacional y el incremento de la esperanza de vida, producirá un mayor número de casos en las próximas décadas.

Además, el Alzheimer no es solo la principal causa de discapacidad en personas mayores, sino que también es la patología que genera uno de los mayores gastos sociales en España: el coste por paciente se estima que ronda entre 27.000 y 37.000 euros anuales.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

5 × uno =