La periodista y escritora de literatura infantil y juvenil guarda en Familia a la fuga un nuevo reto para su legión de fieles lectores y lectoras: desvelar el enorme secreto que guarda la familia F. y evitar ser capturados por la malvada organización Mandíbula. La diversión y la reflexión están aseguradas al unísono en la nueva propuesta de la ganadora en 2017 del Premio Jaén de Narrativa Juvenil con La cronopandilla: el túnel del tiempo.

 

¿Qué es Familia a la fuga?

Familia a la fuga es una colección destinada para lectores a partir de nueve años. Trata sobre los F., una familia incluida en un programa de protección de testigos, pues una organización maligna, llamada Mandíbula, les persigue. En ella hay humor, misterio, aventuras y un universo propio, inspirado en referentes como James Bond o El inspector Gadget.

 

La Familia F. está incluida en un programa de protección de testigos y debe, ante todo, pasar desapercibida. Parece una misión imposible en los tiempos de la hipercomunicación que corren. ¿O no tanto?

Precisamente ese es uno de los puntos sobre los que Familia a la fuga propone reflexionar. La familia F. tiene que apañárselas sin tecnología porque lo contrario sería muy arriesgado: podrían encontrarlos. Creo que Internet y las redes sociales son unas herramientas estupendas que nos hacen la vida más fácil, pero en nuestra mano está pasar más o menos desapercibidos y establecer el límite de lo que queremos compartir.

“En nuestra mano está establecer el límite de lo que queremos compartir en las redes sociales”

 

El comienzo de esta saga parece de largo recorrido. ¿Por qué lo ha planteado como una serie?

Descubrí que el planteamiento inicial daba muchísimo juego. ¡Me ofrecía todo un universo lleno de posibilidades! Los libros de Familia a la fuga son autoconclusivos ya que, en cada entrega, los F. cambian de ubicación y de identidad. Además, su ecosistema no hace más que crecer a medida que la serie avanza. Y, tengo que reconocerlo, me encanta ver cómo reaccionan los F. en diferentes entornos. Es genial obligarlos a reinventarse en cada nueva identidad.

 

Humor, aventuras y misterio siempre es un cóctel que casi nunca defrauda a los lectores. ¿Ofrece su peculiar familia algo más, además de todo lo citado?

Los autores de literatura infantil nos preocupamos mucho porque los niños disfruten de nuestros libros. Personalmente, además, también intento que mis historias planteen preguntas a los lectores. Que les hagan reflexionar y sacar sus propias conclusiones. Por eso me afano en crear personajes reales, con capas, con los que puedan identificarse.

 

¿El hecho de que tres generaciones de una misma familia participen en las aventuras sirve para ampliar el foco de atención del potencial lector?

La idea es que Familia a la fuga sea considerada como una serie familiar. Al igual que vamos al cine a ver las películas de Pixar y los adultos también las disfrutamos, también creo que es posible hacer esto en la literatura infantil. Familia a la fuga tiene una doble lectura, por eso es apta también para adultos. Es un libro que los padres pueden compartir perfectamente con sus hijos. Es un buen modo de acompañarlos en la lectura, de disfrutar con ellos y de convertir la experiencia en algo placentero.

“Me encanta ver cómo reaccionan los F. en diferentes entornos. Es genial obligarlos a reinventarse en cada nueva identidad”

 

¿Es usted de aquellas personas que creen que una buena novela puede hacer más y mejor labor de comunicación intergeneracional que cualquier campaña institucional?

Familia a la Fuga intenta mostrar que los padres también tienen problemas, que no son infalibles, mientras que los problemas de los hijos son igual de importantes que los de los adultos. Es interesante que todas las generaciones se comprendan entre sí. Por otro lado, me gusta la idea de que la literatura pueda conseguir grandes cosas pero también creo que el apoyo institucional siempre es necesario.

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