Los padres de Godella pasan sus primeras horas en prisión. Han sido incluidos en el programa anti-suicidios para evitar que se quiten la vida. La pareja se ha acogido a su derecho a no declarar, tanto en dependencias de la Guardia Civil como ante el juez.

Tanto el padre como la madre se encuentran en módulos de enfermería separados y duermen con presos que realizan funciones de ordenanza y de acompañamiento las 24 horas del día, como establece el protocolo de protección.

Antes de ingresar en la prisión, el padre aseguro que los menores no se encontraban en la casa cuando él se despertó por la mañana del jueves. Según las primeras hipótesis de la Guardia Civil, los menores ya habían muerto y estaban enterrados en la parcela.

La mujer confesó que había enterrado los cuerpos de los menores, pero que ella no golpeó a sus hijos

El juez de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Paterna, de guardia el día la muerte de los dos niños, no pudo interrogar el pasado domingo a la madre, en el Hospital de Llíria.  No pudo obtener respuestas de la joven a las preguntas de los trágicos sucesos ocurridos días atrás en el municipio.

Tras acogerse la madre a no declarar, el juez decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de la madre. Las dos abogadas defensoras de la pareja y la fiscal también acudieron al hospital.

La Guardia Civil trasladó a María al módulo de enfermería del centro penitenciario de Picassent. La mujer habría confesado que había enterrado los cuerpos de los menores, pero que ella no propinó los golpes a sus hijos, un bebé de cuatro meses y su hermano de tres años y medio.

La primera versión de la madre es que los menores ya estaban muertos cuando los encontró detrás de la caseta en ruinas. (Que es la que reiteradamente sacan los medios de comunicación y que no es la casa donde vivían los padres con sus hijos). Estas declaraciones las realizó la madre el pasado jueves, cuando les indicó a los investigadores el lugar exacto donde estaban las enterrados.

Tras las investigaciones del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil, el juez atribuye dos delitos de asesinato tanto al padre como a la madre.

El jueves a las 7.30 horas de la mañana la madre salió corriendo de su casa por las calles del pueblo mientras su pareja le perseguía. Ambos iban desnudos. Ante estos hechos los vecinos llamaron al 112 por lo que parecía un caso de violencia de género.

Cuando llegaron los policías locales a la parcela de Godella, estos preguntaron por los menores. Gabriel respondió que no debían preocuparse, “están todos muertos”. ahí fue cuando comenzó la dramática búsqueda de los niños.

La Guardia Civil montó un operativo policial para buscar a los dos menores y a su madre. Tras rastrear la zona durante horas, un perro adiestrado para buscar personas vivas localizó a la madre dentro de un bidón de plástico a 300 metros de las fosas donde estaban enterrados los cuerpos de sus hijos.

Seis horas más tarde María llevó a los guardias civiles hasta los lugares exactos donde había enterrado a los menores.

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