No hay que ser muy espabilado para saber que, en ésta nuestra política del siglo XXI, Joseph Goebbels sigue vivo. El espíritu del brillante –y siniestro- ministro de la propaganda de Hitler habita en las mentes y corazones de aquellos que trazan las líneas maestras de la propaganda de los partidos con representación parlamentaria.

Tal es el caso de los no menos infames propagandistas de PSOE y Unidas Podemos, empeñados en hacer ver a la dócil y manipulable opinión pública española que “en VOX hay neonazis”, sin importar mucho qué implica ser o dejar de ser un neonazi. Baste con que una panda de exaltados jugando a ser arios se presente en un acto convocado por VOX para justificar que, efectivamente, no solo hay nazis en VOX, sino que los de VOX son nazis.

Independientemente del origen o por qué de la presencia de estos identitarios (hay quien habla explícitamente de que están a sueldo de Sánchez para enturbiar el acto), cabría preguntarse por qué se ha optado por el insulto de “neonazi” para descalificar a la formación pistacho, como se colige del trending topic #NazisEnVox. A priori, la marcada tendencia libertarian del programa de VOX chocaría con el intervencionismo estatal del que hacía gala el nacional-socialismo alemán, aún incluso en los períodos en que la iniciativa privada tenía más peso. Por si fuera poco, la concepción de nación de los nazis estaba más cerca de la de los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos que de los de la formación de Abascal, defensores de la nación política y no de la nación étnica o cultural.

Entonces, ¿a qué viene eso de “nazis”? ¿Podría tener algo que ver el hecho de que la señora vocal número 1 del partido, Rocío de Meer, haya compartido con orgullo propaganda nazi en las redes sociales? ¿Podría tener algo que ver con que, desde VOX, se dediquen a identificar a los inmigrantes con invasores –más o menos conscientes de su rol- y ponerlos en la diana como culpables del indeseable fenómeno de la inmigración ilegal masiva? Pues oiga, igual sí.

En cualquier caso, la equiparación de VOX con un partido nacional-socialista viene a ser una burda manipulación cuya propagación no sería posible sin la obscena mansedumbre de una población políticamente analfabeta que consume –a diario y acríticamente- basura en forma de propaganda que, convenientemente, favorece siempre al statu quo, o establishment, o como ustedes lo quieran llamar.

Ya ven, pues, que por mucha –o poca- democracia que haya, Herr Goebbels vive, y que la manipulación sigue.

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2 Comentarios

  1. No coincido con muchos de los planteamientos de Vox, como no coincido con otros de ERC, ni de JxC. Pero ninguno de estos partidos por tener planteamientos xenófobos y reaccionarios puede ser tachado de nazi.

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