Amigo mío, el que es un miserable no deja de ser miserable en carroza, a caballo y a pie. Por eso no creo nunca a ningún miserable, ni en el arrepentimiento de ningún miserable.

En la confrontación política dentro del sistema democrático, los límites del decoro están definidos por el conocimiento, la buena fe y una dosis no menor de elegancia. Cualidad esta última que nada tiene que ver con la indumentaria, porque resumirla en las artes de la costura es no comprender el concepto de lo digno. Carecer de esos valores permitiría explicar las causas por las que el desarrollo parlamentario se hunde en la vulgaridad mas profunda. Así, se ingresa cómodamente en las prácticas falaces, los discursos endebles y los ataques personales como recurso de los miserables de espíritu. Estos son los que exhiben un notable estado de indigencia moral. Estas personas son las que rompen España. Los miserables se distinguen por un comportamiento vil. Tienen mala intención. Son avaros, mezquinos. Sus miras no son nobles. Al contrario, solo buscan el beneficio a costa del esfuerzo de los demás.

Los miserables no son altruistas. Practican la aporofobia. Tal vez por ello, según un informe de Intermon Oxfam España, los índices de pobres en nuestro país se han disparado. Así, los efectos de la pandemia podrían llevar a la pobreza a 700.000 pobres españoles adicionales más. En concreto esta ONG señala que los mas pobres podrían perder ocho veces más renta que los ricos. Esto parece no contar para las empresas de la CEOE. Para sus dirigentes la crisis derivada de la pandemia es una oportunidad de multiplicar beneficios.

Según Intermon los 23 mimillonarios españoles entre el 18 de marzo y el 4 de junio, 79 días de pandemia, vieron incrementado el valor de su riqueza en 19.200 millones de euros. Esto no ha sido noticia para contrapesar los lamentos y amenazas de la gran empresa de este país tan amado por ellos.

En un documento titulado “Una Reconstrucción Justa y Necesaria es Posible”, Oxfam efectúa una serie de medidas fiscales para recaudar los 100.000 millones de euros necesarios para concretar una nueva realidad más justa y equitativa. Estas acciones se derivan de la probable caída del PIB en un 9% y en un incremento del desempleo en cifras en torno al 19%. Estas acciones son para corregir que del 21,5% de pobres de antes de la pandemia se pase al 23,1%. Ese incremento suma los 700.000 nuevos pobres.

Es miserable que la avaricia y la aporofobia se agazapen en el discurso de los perversos. Es poco edificante que se quieran mantener privilegios a costa del rechinar de dientes y del llanto de tales grupos de habitantes de este país. Los miserables son xenófobos y mezquinos. Poco patriotas. En ellos se cumplen las más oscuras tradiciones de nuestra historia.

Según  la ONG la desigualdad de la renta neta aumentaría 1,7 puntos en el Indice de Gini. La desigualdad en España llegaría a 34,2 en relación al 32,5 de antes de la pandemia. La comunidad española mas empobrecida es Andalucía con 201.000 pobres más.

Me pregunto que España deseamos. Entre la España de los miserables y la España de los patriotas es la elección. Está en tus manos.

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