María Domínguez Remón nació en Pozuelo de Aragón el 1 de abril de 1882, fue una periodista, poetisa, política republicana socialista y feminista española además de la primera alcaldesa de la Segunda República Española en la localidad de Gallur, en Zaragoza en 1932. Defendía especialmente la educación de todos, especialmente de las mujeres y tras abandonar la alcaldía en 1933 se dedicó a la docencia y al periodismo. Fue fusilada por las tropas franquistas al inicio de la Guerra civil. Sus restos, a falta de confirmación con la prueba de ADN,  han sido localizados en una fosa en Fuendejalón.

María Domínguez fue la segunda hija de una familia humilde de campesinos. Apenas pudo ir unos años a la escuela, por lo que su formación la obtuvo de forma autodidacta.

Por imposición de su familia se casó con Bonifacio Ba Cercé a los 18 años y  ​siete años después, cansada de humillaciones y víctima de malos tratos huyó del hogar a Barcelona, donde trabajó como sirvienta y en 1907, denunciada por su marido, fue puesta en «busca y captura» y perseguida por la policía aunque no fue detenida. ​Regresó a Pozuelo de Aragón y con los ahorros que había conseguido reunir se compró una máquina de hacer medias que le proporcionó una forma de ganarse la vida. Comenzó a escribir y publicó un artículo en el diario El País de Madrid.

Pronto se convirtió en asidua colaboradora del semanario republicano Ideal de Aragón, órgano de expresión del recién creado Partido Republicano Autónomo Aragonés, donde escribió con el seudónimo Imperia.

En 1917 trabajó como maestra no titulada durante unos meses en una escuela del caserío de Mendiola en el valle navarro de Baztán, pero tuvo que abandonarlo por problemas de salud. No obstante, tuvo tiempo de presentarse a los exámenes de la Escuela de Magisterio de Pamplona en los que esta vez aprobó. Estuvo gravemente enferma por la epidemia de gripe de 1918 y permaneciendo en cama más de un año.

En 1922 enviudó y dos años después, a los 44, contrajo segundas nupcias con Arturo Segundo Romanos, un esquilador de ideas socialistas. ​ Se instalaron en el pueblo vecino de su Gallur​ y juntos crearon la sección local de la UGT​ participando en la construcción del sindicato a finales de la Dictadura de Primo de Rivera.

Colaboró en el semanario socialista Vida Nueva de Zaragoza, cuyo primer número apareció el 4 de mayo de 1930 y realizó una intensa labor de propaganda feminista, socialista y republicana. Desde sus escritos defendía la República, combatía a los enemigos de la democracia, pregonaba el papel activo de la mujer y denunciaba las injusticias cercanas.

En julio de 1932 el ayuntamiento de Gallur elegido en las elecciones de abril de 1931 dimite en pleno ante la presión popular y los conflictos políticos que enfrentaban al país, fue entonces cuando el Gobernador civil de la provincia la designó a ella como presidenta de una Comisión Gestora convirtiéndose así en la primera mujer en estar al frente de una alcaldía. Ocupó el cargo de alcaldesa de Gallur desde el 29 de julio de 1932 al 6 de febrero de 1933.

Durante su mandato, María Domínguez aplicó la legislación laboral de la República; creó las bolsas de trabajo rural para reducir los niveles de desempleo; constituyó una escuela unitaria de niños y niñas; ofreció subvenciones a los maestros para que contrataran a limpiadoras para que los niños no tuvieran que limpiar; aprobó una subvención de sacos de carbón para que los niños no tuvieran que llevarlo de sus casas a la escuela; aprobó el blanqueo de las escuelas, asistió al XVII Congreso de la UGT en 1932, donde fue secretaria de la 10ª sesión.

El 6 de febrero de 1933 tuvo que dimitir del cargo por una ley aprobada en el Congreso que sustituía las comisiones gestoras creadas con carácter transitorio. Se marchó satisfecha de su labor, pero desilusionada y cansada de tanta censura a sus desvelos por el municipio.

Tras dejar la alcaldía se dedicó a la docencia y a las colaboraciones periodísticas.​ Sus textos eran militantes e incisivos, cargados de ironía, inteligencia y una mirada propia sobre el mundo. Algunos de sus artículos los firmaba con el seudónimo María la tonta.

Los valores que defendió fueron: la igualdad de la mujer, la libertad de pensamiento, el sufragio universal, el voto femenino, la lucha contra la opresión, la liberación de los prejuicios culturales y religiosos, la enseñanza, la cultura como motor de cambio, la superación, el valor, el amor no impuesto sino elegido libremente y el hecho de plasmar los ideales en acciones concretas.

Al producirse el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 buscó refugio en casa de su hermana en Pozuelo de Aragón. Allí fue detenida pocos días después y fusilada por el bando franquista el 7 de septiembre de 1936 en las tapias del cementerio de Fuendejalón, pueblo cercano al suyo. Su marido, Arturo Romanos, fue fusilado al poco tiempo en el pueblo zaragozano de Tabuenca.

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