Yo creo que la izquierda actual debe ser liberal. Sosieguen, que me explico. Nuestra política, una vez perdida la noción utópica, debe replantearse para volver a la senda de lo que se busca y no de lo inmediato: no debe tener como objetivo lo que ocurre ahora (que también) sino proyectar para que se repita (o no) eso que está ocurriendo ahora; la gestión tiene un sólo criterio: lo que genera beneficios hoy. Por eso no son iguales.

Digo liberal, pero no un acercamiento a estas derechas recalcitrantes que crecen por todos lados. Es un aclarar, un delimitar; porque estas derechas “nuevas” tienen rasgos nacionalistas y socialistas, son patrioteras e intervencionistas, no toman una decisión sin cálculos y sin la participación de la economía privada, dicen que por responsabilidad y estabilidad: yo, nada crédulo en espíritus, observo que esto ha vaciado lentamente a la clase trabajadora de sus derechos empós de un bien superior denominado beneficio empresarial hasta el extremo de generar otra vez ese lumpemproletariado llamado ahora precariado… por eso clamo por un “¡Precarios del mundo, uníos!”, los tiempos cambian.

Un partido de izquierdas actual es más peligroso para el sistema cuanto más liberal es, por eso la derecha teme pactos con partidos de izquierda y el PSOE se la coge con papel de fumar, Pedro Sánchez nos ha engañado a todos con la apariencia de la vuelta a la izquierda, sólo hay que oír a Ábalos o a la estratega Calvo: porque la derecha prefiere intervención (“The World’s upside down!”), y el nuevo PSOE de nuevo en la derecha vuelve a oír al capital antes que a las ideas, se pliega a su intervencionismo conservador.

Un programa progresista auténtico debe rencauzar los presupuestos al servicio público dejando a la empresa privada todo aquello que pueda suponer incremento de beneficios, eso es el Mercado. Vertebrar este país de nuevo (con la Constitución en la mano, aquello de la igualdad), devolver la existencia de los servicios públicos a cada rincón de este país despoblado, es más barato que dotarnos de infraestructuras megalomaníacas para engordar ciudades… en realidad dotar al gran capital, porque para los desgraciados esos medios sólo son una forma más de opresión y exigencia y de pérdida de ingresos: la facilidad para el desplazamiento, la obligación de cumplir plazos o de trasladarse sin tener en cuenta los problemas familiares…

Hay que marcar los límites otra vez, el Mercado es el Mercado y se regula (supuestamente) con la competencia y no desde el Estado. Qué coño hace esa corte de empresarios, de banqueros, de inversores (poca mujer) sobajándole el pestorejo a nuestros cargos públicos continuamente, qué coño hace SSMM viajando con los capitalistas para conseguir contratos internacionales… a veces o casi siempre en lugares donde los Derechos Humanos no existen… ¡Cuál es beneficio real, palpable para la mayoría de la población! Quiero cuentas, esto es como el impacto millonario del turismo… ¡que se lo digan a las Kellys!… millones para crear miseria.

La tragedia no es que el Mercado y la Bolsa puteen a Argentina por los resultados electorales, tiene su lógica si no es lo que desean; el defecto sistémico es que puedan tener esa capacidad de influencia, es decir: que la política sea tan dependiente de los inversores que estén terminando ellos no sólo por ocupar el terreno de lo económico sino también el de lo ideológico. Ésta es la clave de arco para desmantelar todo este tsunami neoconservador que nos anega. Hay que alejar a la empresa de la política, esto es izquierda.

y 2

Si ha puesto usted cara de “Este tío es tonto”, “¡Ingenuo de la vida!” no me avergüenza en absoluto, ésa era la respuesta tradicional de las fuerzas reaccionarias frente al discurso subversivo de la izquierda. Me rejuvenece y pregúntese dónde está usted. Me repito: claro que hay que parar el crecimiento económico, claro que hay eliminar cuánto se pueda de la deuda, claro que hay que desvincular la política del trapicheo empresarial, bancario y bursátil y devolvérsela al interés público, ¿debe haber obra pública?: sí, y entidades públicas que la gestionen pero sobre todo para mantener la red ya existente que decrece y periclita mientras se siguen haciendo grandes proyectos diseñados por ingenieros financieros (ya no de Caminos)… esta connivencia sólo trae corrupción, esto es: qué obra colocamos para colocarnos nosotros; mentira el interés público que no necesita los miles de kilómetros de AVES, autopistas y aeropuertos que se han hecho con contratos blindados por gentes que jamás arriesgan un euro sin ganar cinco (cuatro, el otro es para mordidas o campañas).

Hay que repensar lo Público, ésa es la izquierda de hoy, porque la derecha tiene claro que es la enemiga de lo Público salvo cuando beneficia a sus financiadores (y a ella misma de camino). España se desestructura no por falta de inversión ni por nacionalismos estupidizantes (todos) sino porque las arcas del Estado se han vaciado para generar beneficios a una clase-casta dirigente, con la excusa de que sólo así invertirá para dar trabajo a los idiotas que ponemos la pasta para sostener este entramado… no sé si diabólico o de bobos.

Ha llegado la hora de decir no, de racionalizar los presupuestos. De retomar la educación. De evaluar las necesidades. De retomar la Sanidad y los Servicios Sociales, de devolver centros sanitarios, educativos y culturales de verdad a todo núcleo de población suficiente o suficientemente accesible (en vez de tanto puto macropolideportivo para acrecentar los egos populistas de alcadesos incultos), la hora del transporte público entre pueblos para concentrar servicios, y del cálculo mediambiental, y de transformar una sociedad fanatizada y devuelta a los brazos de esa organización de dudosa ética e historia llamada Iglesia… es la hora del Mercado, sí, mientras la población recupera el Estado del Bienestar, la hora del Mercado y de que se jodan liberalmente tal y como nos predican.

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Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

1 Comentario

  1. si españa funcionase, y no hub trileros corruptos especuladores en politica,
    en cada momento se puede y debe tomar la medidad adecuada
    siempre pensando en el bien comun d la mayoria
    y dejar de pensar si es liberal comunista sociata etc
    para mi eso es ser liberal y racionalista

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