El consejero de Educación y Deportes de la Junta, Javier Imbroda.

Si lee usted esto la mañana del día 4 de marzo de 2020, quien escribe andará por Sevilla manifestándose por la Enseñanza Pública contra el Imbrodazo de Escolarización, que obliga a situar en “condiciones de igualdad” (lástima no poder meter aquí un emoticoño de ésos) centros educativos que no sean Públicos aunque no estén cercanos realmente en la zona de influencia para el personal matriculable.

La culpa, como casi todo, es del PSOE. No sólo consolidó la estructura de la enseñanza privada y se ahorró dar esos Servicios Públicos (casi siempre vinculados a la Iglesia Católica) sino que legalmente instituyó una coexistencia sin término ni singularidad que ha propiciado que el PP (Ciudadanos y Vox) hagan un Decreto 21/20 en el que, si todo es lo mismo, pues que elijan los progenitores con “libertad”; de aquellas aguas, estos lodos.

Y no seamos hipócritas, ir a un concertado (no digamos ya a un privado) en muchísimos casos es una doble garantía, por un lado distinción: la clase y las relaciones sociales son fundamentales para todo en esta vida; por otro, un cierto control efectivo sobre las enseñanzas, no importa lo que se enseñe: hay un acuerdo que es sacar para delante al imberbe o a la zascandila, que aprobará tarde o temprano con todo un sistema encauzado en ese objetivo. Está el inconveniente de pasar la Selectividad pero dado el nivel exigido, cada vez lo es menos: y añadan la proliferación de Universidades de ésas en las que se compran los títulos, y ya tiene el niño o la niña la carrera hecha y una vida resuelta.

La Pública es distinta, para lo bueno y lo malo: todo depende del profesional que te toque, en general se pierde la opción de las relaciones sociales, se hacen amistades, pero a veces con la “chusma” de la que huyen aquéllos; añadan que para el Sistema (estatal nada menos) el alumnado no existe, vuelvo a decir: una profesionalidad comprometida (y es frecuente) saca adelante a miles de churumbeles que deberán su vida al colegio o instituto en el que estuvieron, aunque no lo reconozcan ni falta que hace, pero hay otros miles que se irán por el sumidero del fracaso que no importarán a nadie y que, junto a los otros, a final, aunque fuera en un colegio del Opus pagando un pastón, tendrían sus títulos y terminarían de distinguidas dentistas carniceras o elegantes abogados golfos de universidades de apoquine.

Lo triste es que los fracasados de la Pública son la carne de picar de los imposible-que-fracasen de la concertada-privada. Imbroda llama a esto “libertad” de elección y una parte importante del personal de alto rango de las Consejerías, electo o de oposición, no usa escuelas públicas, o sólo algunas muy determinadas y prestigiosas coinciendo con la zona en la que están.

Me hace gracia que esa normativa hace alusión a que no se puede impedir la matriculación en un centro a nadie por motivos de raza, religión, etc., vamos, que Mohamed el musulmán se puede meter en los Maristas si quiere, y las Teresianas tienen abiertas sus puertas para Lupescu la ortodoxa. ¡Ja!

Toda esta locura pasa por reestructurar el Sistema Educativo y sentarse a negociar la desaparición de los conciertos en favor de la privacidad liberal real, por supuesto amortiguando el impacto laboral y social que produciría, no hablamos de un vuelco de la situación sino de una transformación progresiva. Y eso incluye inversión Pública y la construcción de colegios e institutos en los centros “ricos” de las ciudades y pueblos, y bajar las “ratios” y devolver la fuerza reequilibradora social que la Enseñanza Pública debe tener, tal y como está planteada en la Constitución que tanto nombran y nadie cumple.

Y un detalle no baladí; el PP (con Ciudadanos y Vox) gobierna porque lo hemos votado, es decir, que hay una mayoría que está encantada con este Imbrodazo y lo desea, es lo que tiene la democracia. Protestar es un derecho pero sin olvidar que la mayoría quiere esto, se trata de hacer ver, de persuadir, de demostrar que esta propuesta es mala para la mayoría, nada más. El problema de este país es que la izquierda ni está ni se le espera, y nunca ha tenido una derecha liberal de verdad, sí un melancólico psedoimperialismo tradicionalista al que palabras hueras como familia, patria, bandera, Dios o pueblo les rellenan los intersticios donde no han desarrollado redes neuronales. Lástima de nosotros.

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Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

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