El papel de los denominados “gánsteres económicos” ha tenido mucho que ver con la gansterización del dominio del capital altamente concentrado y con lo que yo insisto en llamar lumpen-capitalismo y lumpen-imperialismo de estos tiempos.

Los Jhon Perskins y sus colegas distribuidos y reproducidos a escala global, no salen del aire; sino de los procesos de putrefacción del capitalismo en su fase de decadencia, cuando usura, lavado, especulación, sobornos, sobrevaluaciones, extorciones, trampas, estafas y fechorías de todo tipo desbordan la propia legalidad del sistema hasta constituirse en una asociación delictiva estatal-privada que desborda sus propias leyes y potencia la ilegitimidad de sus falsas democracias.

Jhon Perskin admitió su conversión a “gánster económico” dedicado a persuadir a países estratégicamente importantes para EEUU a aceptar, por las buenas o por las malas, créditos enormes para sus obras de infraestructuras; y una vez contraídas la deuda impagable, imponerle los controles del Banco Mundial y las leoninas formulas de los Bancos de Negocio en condiciones de usura, mientras al FMI le tocaba –y le toca- aplicar los ajustes y penalidades, siempre a favor del gran capital privado y en perjuicio de Naciones y pueblos subordinados.

Los gánsteres económicos –escribe el propio Perskins, autor del libro “CONFESIONES DE UN GANSTER ECONÓMICO”- son profesionales generosamente pagados que estafan miles de millones de dólares a países de todo el mundo. Entre sus instrumentos figuran los dictámenes financieros fraudulentos, las elecciones amañadas, los sobornos, las extorciones, las trampas sexuales y el asesinato.”

Perskins relata sus propias prácticas relacionadas con endeudamientos y contratos leoninos en materia de mega-proyectos de infraestructuras, concesiones petroleras y proyectos mineros ejecutados en los años 70 y 80 en escenarios tan diversos como Indonesia, Arabia Saudí, Colombia, Panamá y Ecuador; precisamente cuando esa modalidad comenzaba a tomar cuerpo oficial, en su caso en misiones asignadas por la AGENCIA DE SEGURIDAD NACIONAL de EEUU.

Pero la verdad es que las intermediaciones delictivas empleadas por los grandes capitales y sus correspondientes Estados bajo su tutela (centrales y periféricos), han devenido en muy diversas, y con modalidades, especialismos y calibres muy variados.

Aquí, en República Dominicana, los hemos tenido al servicio de grandes bancos, presidentes, gestiones de préstamos, proyectos mineros (tipo Barrick Gold, Falcobridge Gold Quest…), carteles de la construcción (tipo Odebrecht y Andrade Gutiérrez); asesorías de imágenes, financiamientos de campañas y e instrumentación de fraudes electorales, contratos de plantas energéticas, negocios de combustibles, mafia del transporte…y paro de enunciar.

INTERMEDIACIONES QUE PUDREN Y ENDURECEN EL PODER CONSTITUIDO

Estos personero al servicio de grandes corporaciones en todos los continentes y países escogidos pululan entre el Estado comprador de mercancías, servicios y proyectos, receptor de inversiones, y las propias corporaciones privadas suplidoras, constructoras y financiadoras de obras. Sobornos, sobrevaluaciones, sobre-precios, engaños, quiebras fraudulentas… y hasta sicariatos, van de la mano en sus funciones.

En cada caso, y el dominicano no es excepción, una investigación de los préstamos contraídos y de las ventas de bonos develaría los gánsteres financieros todavía soterrados y toda la usura gansterizada; escenarios en los que aparecerían nombres de economistas y empresarios de alto relieve.

Igual pasaría si se explora el área de las importaciones de alimentos y de todo el comercio exterior.

No se trata ya de enclaves aislados como en su inicio.

El proceso de gansterización ha pasado a ser sistémico y, por tanto, a ser protegido por un régimen de impunidad que no repara en “blindar” el narco-lavado y la narco-política a nivel financiero y de inversiones públicas y privadas; incluidos aportes de capitales sucios a partidos y a elecciones fraudulentas, para garantizar su reproducción periódica con los menores riesgos posibles.

Y cuando se develan algunas vertientes de sus podridas entrañas, poniendo en riesgo a protagonistas y beneficiarios de alto rango, entonces intervienen sus sicarios y sus conexiones con instancias policiales y de seguridad, agregando sangre a oro corruptor.

Así los Estados al servicio de capitalista voraces y de partidocracias insaciables, se transforman en poderes dominantes delincuentes, en los que la narco-corrupción tiene sus bonos asegurados.

Economía, política, instituciones estatales y grandes empresas privadas se entrelazan y se pudren; mientras la desconfianza y el rechazo que generan en las sociedades dominadas las obliga a recurrir cada vez con más intensidad al ejercicio de la violencia dentro y fuera de sus fronteras.

Resurgen así con nuevos bríos y nuevas modalidades corrientes fascistas portadoras de un racismo, un despotismo y una xenofobia a tono con su voracidad elitista y con el interés de potenciar todas las discriminaciones en función de la híper-explotación y del interés de asegurar mayores controles represivos.

Las vías institucionales para contener esta tendencia se van cerrando y de más en más indignación y rebeldía popular apuntan en muchos países a un ejercicio de la democracia de calle como vía alterna, lo que obliga rediseñar las necesarias estrategias de ruptura para cambiarlo todo y crear lo nuevo.

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