El Pazo de Meirás pasará en breve al Estado al renunciar los familiares, en un escrito al tribunal, que «no tienen intención de oponerse» a la decisión del Gobierno que solicitaba que se ejecutase provisionalmente la sentencia.
La decisión judicial de devolver el Pazo a Patrimonio Nacional está recurrida por los herederos del dictador, pero La familia Franco acepta entregar «provisionalmente» el Pazo de Meirás al Estado mientras no se resuelva el recurso que han presentado contra la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número uno de A Coruña que les condenó a su devolución.

Así consta en un escrito dirigido al juzgado después de que el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, anunciase que el Gobierno solicitaría la ejecución provisional de la sentencia.

En esa comparecencia, el ministro no concretó el uso que se daría al inmueble, pero incidió en que «lo verdaderamente importante es que sea el Estado el que tenga la gestión, y no la Fundación Francisco Franco». «Una cuestión que reclama toda la ciudadanía», apostilló.

Obras de arte

Más difícil será recuperar obras de arte que pertenecían al Pazo de Meirás. Según publicó Diario16, La familia Franco no sólo consiguió el Pazo de Meirás a través de maniobras corruptas, sino que también destruyó documentos de gran valor literario como las cartas inéditas de Benito Pérez Galdós dirigidas a Emilia Pardo Bazán. Hoy en día sólo se conservan las que la escritora gallega envió a Galdós.

Así, el 19 de febrero de 1978 se declaraba un incendio en el pazo y aunque las causas no llegaron a conocerse, todo indica que la familia Franco, aprovechando el “accidente” se llevó de Meirás obras de gran valor artístico.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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