Manifestación de la Marea Blanca en Madrid, foto Agustín Millán.

La esperanza de vida en España es la más elevada de la UE, aunque muchos de los años vividos a partir de los 65 conllevan algunas enfermedades crónicas y discapacidades, lo que añade presión al sistema sanitario y al sistema de cuidados de largo plazo, según ha señalado el último informe sobre el perfil sanitario de España, elaborado por la OCDE en colaboración con la Comisión Europea.

Las desigualdades sociales en lo referente a la esperanza de vida son menos pronunciadas que en muchos otros países

España logra resultados ligeramente mejores que la media de la UE en lo referente a supervivencia tras el diagnóstico de distintos cánceres (como el cáncer de mama, el cáncer de colon y el cáncer de próstata), con la excepción del cáncer de pulmón, que se encuentra ligeramente por debajo de la media. Los programas de detección de cáncer de mama y colorrectal se han ampliado, posibilitando el diagnóstico precoz, aunque se puede seguir avanzando para abarcar más plenamente a los respectivos grupos destinatarios de población. La calidad de la atención del cáncer ha mejorado mediante la introducción de equipos multidisciplinares y redes contra el cáncer, un uso más extendido de directrices clínicas y un acceso más rápido a medicamentos innovadores.

La mortalidad por causas evitables y tratables es más baja en España que en la mayor parte de los países de la UE, lo que refleja la existencia de políticas sanitarias sólidas y la eficacia del sistema sanitario en el tratamiento de personas con enfermedades potencialmente mortales. El informe avanza que nuestro país podría avanzar más en la disminución de la mortalidad por causas importantes de muerte, como el cáncer de pulmón y el cáncer colorrectal, mediante la reducción de factores de riesgo como el tabaquismo y el aumento de las tasas de detección.

En 2017, la esperanza de vida en España alcanzó los 83,4 años, el nivel más elevado de los países de la UE y lleva aumentado en más de cuatro años desde el año 2000, con mayor rapidez que la media de la UE.

Brecha de género

La brecha de género en la esperanza de vida se ha reducido desde el 2000, ya que la esperanza de vida de los hombres en España ha aumentado con mayor rapidez que la de las mujeres. No obstante, sigue siendo bastante amplia: 5,5 años. Gráfico 1. La esperanza de

Personas mayores

Las personas mayores constituyen un porcentaje cada vez mayor de la población española. Casi uno de cada cinco españoles (19 %) tenía 65 años o más en 2018, un incremento con respecto a la cifra de uno de cada nueve (11 %) en 1980, y se prevé que esta proporción aumente a más de uno de cada tres (36 %) para antes de 2050. Los españoles hoy en día pueden esperar vivir unos 21,5 años más una vez alcanzada la edad de 65 años, 1,5 años más que la media de la UE.

Casi el 60 % de las personas de 65 años o más aseguraban padecer una o varias enfermedades crónicas en 2017, aunque esto puede no impedirles llevar una vida normal y realizar sus actividades habituales si se gestiona adecuadamente. Más de uno de cada cinco afirmaba padecer al menos una limitación en las actividades cotidianas, como comer o vestirse, lo que podría requerir algún tipo de servicios de asistencia de largo plazo. Asimismo, casi el 40 % afirmaba tener algunos síntomas de depresión, un porcentaje mayor que en otros países de la UE.

Graficos Agustín Millán, OCDE, UE

Obesidad

Por el contrario, los índices de obesidad han aumentado en España, lo que puede entorpecer los avances en la reducción de la mortalidad cardiovascular y otras causas de muerte relacionadas con ella. Es muy significativo que, en España, uno de cada seis adultos sufría obesidad en 2017, lo que constituye un incremento con respecto a la cifra de uno de cada ocho en 2001.

En 2005, el gobierno puso en marcha una estrategia para mejorar la nutrición, promover la actividad física y prevenir la obesidad, seguida de nuevas medidas en 2011, pero los efectos hasta ahora parecen modestos. Están a la espera de los datos de las medidas propuestas por el Gobierno socialista.

Gasto sanitario

Tras la crisis económica del 2010, el gasto sanitario descendió durante varios años, pero volvió a aumentar a partir de 2015. Según estos datos, el Gobierno de Mariano Rajoy destinó en 2017 al gasto sanitario el 8,9 % de su PIB, porcentaje menor que la media de la UE del 9,8 %. El informe es positivo y espera que en las próximas décadas se produzca un aumento de la presión presupuestaria derivada del aumento en las necesidades de atención sanitaria y cuidados de largo plazo debido al envejecimiento de la población.

Aunque la hospitalización potencialmente evitable en el caso de algunas enfermedades crónicas como la diabetes es comparativamente baja en España, en el caso de otras enfermedades se acerca a la media de la UE. En nuestro país se han puesto en marcha iniciativas por parte de las comunidades autónomas para promocionar una atención más integral del número cada vez mayor de personas que padecen enfermedades crónicas. Asimismo, se han implantado servicios de telemedicina en distintas regiones de nuestro país, con el fin de superar las barreras geográficas y promover la continuidad de la atención. Un reto se espera que para el futuro se pueda ampliar aquellas iniciativas que están demostrando su eficacia.

Temporalidad en el empleo

El informe denuncia el alto número de temporalidad del número de médicos, enfermeros y otras personas empleadas en el sistema nacional de salud, que, a pesar de haber aumentado en los últimos años, tiene una alta tasa de rotación del personal.

El estudio muestra una inquietud creciente sobre la escasez de enfermeros y médicos, en particular de médicos de familia, ya que muchos se aproximan a la edad de jubilación. La elaboración de políticas de educación y capacitación médica más coherentes se ha visto obstaculizada por la falta de una visión clara y compartida entre las autoridades educativas y sanitarias sobre las necesidades a medio y largo plazo, destaca negativamente el informe.

También destaca el papel de los enfermeros en la prestación de algunos servicios, que se vieron ampliados en 2018 para aumentar el acceso a la atención y mejorar sus perspectivas profesionales, así como las tasas de retención. Ahora los enfermeros pueden prescribir algunos medicamentos y algunas vacunas incluidas en el calendario oficial de vacunación.

Atención primaria

La atención primaria sigue siendo un elemento central del sistema sanitario español en el que médicos y enfermeros proporcionan asistencia a toda la población, así como servicios de prevención y promoción de la salud a niños, mujeres y personas mayores. No obstante, las crecientes exigencias para el sistema de atención primaria derivadas del envejecimiento de la población pueden hacer necesario un uso mayor y más adecuado de los recursos. En abril de 2019 se adoptó un nuevo Marco Estratégico para la Atención Primaria y Comunitaria que incluye un conjunto de ambiciosos objetivos, pero aún no se ha asignado el presupuesto para respaldar su aplicación.

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