Ya casi no sigo las noticias, lo justo para saber qué está pasando, pero me estomaga la prensa. Porque en el vacío de nuestra era nueva de controles pandémicos, en las postrimerías de las democracias en desarrollo y en la descendencia hacia la neoesclavitud tecnológica, la prensa es moralista.

Estoy hasta los mismos de que me describan lo corrupto del sistema, lo ladrones y mediocres que son los gobernantes y lo blanditos que somos al tolerarles. ¿Qué pretenden? ¿Que los quememos y clavemos sus cabezas en picas? Una pregunta tonta: ¿Ha habido algún momento de la Historia de España (sea lo que fuere “Historia” y “España”) en el que la corrupción y la decadencia hayan sido menores?

No hay cosa más asquerosa que pasearse por un foro internáutico de la nobleza pero con sus títulos en vigor y verles cómo gastan saliva chupándose las pollas (esto es una broma cinematográfica, soy un escritor mediocre acusado continuamente de exceso lírico) intercambiando elogios patrioteros y alabanzas a la monarquía sustentante; lo he hecho, aún me duele la madre del corazón, porque lo ejecuté tras leer sobre el decimonónico Marqués de Salamanca y sus reales socios y sus dudosos negocios apoyados en lo Público (¿me ha quedado más fino?).

Quizá los monárquicos no leen. O quizá tienen unas tragaderas que dejarían a Rocco Siffredi transformado en un Pinocchio de Playmobil (cita cinematográfica y kafkiana). O se las pela todo, porque es lo que es y desde siempre les han enseñado que de dinero sólo hablan los pobres no tocados por el “fucking awsome” penetrante dedo divino (perdón).

No resolvamos la maldad, no me hagan de curas laicos reunidos en la Redacción… aporten reflexión y análisis, por favor. ¿De verdad los medios de comunicación, incluido éste que lee usted ahora, no obedecen a estrategias? Yo escribo aquí porque digo lo que me da la gana, insisto en cobrar pero no debo tener calidad suficiente, así me dijeron más o menos en Grupo Joly donde estuve anteriormente, llegando a regalarles (a los lectores) un centenar de cuentos durante un verano.

Estoy enfermo de soportar sacerdotes-gacetillas que incitan a la violencia en su búsqueda providencial de la supresión del mal en la política. ¡Den alternativas! ¡Expliquen! ¡Arriesguen! ¡Estudien en vez de aprender el discurso corporativo correspondiente o acusar! Recuerdo ahora mismo a un conocidísimo columnista ultramontano en un diario católico y monárquico reconvertido para la radio nocturna en moderado conservador simpaticón… (siempre da imagen de tolerancia tener a un derechoso cerca si vamos de progres).

La Cultura y el debate de ideas, el compromiso (qué era eso) no evitarían la corrupción o la mediocridad lampante, pero las sitúa en el rincón de lo vergonzoso, y no es poco… suele ocurrir en esos países que con envidia denominamos civilizados. Mi compañera me decía ayer, con buen juicio (y trabaja con público cambiante) que cada vez parecemos más una sociedad pobre (¿tercer mundo?): entre dependiente sin juicio propio y mísera en la general higiene y educación básica. El insulto y la agresión se imponen como la libertad de expresión de los desgraciados.

¡Qué mal rato deben pasar nuestras candidatas, nuestros dirigentes, cuando bajan al vulgo de la obligatoria prostitución del trabajo cutre!; no lo olvide: la dignidad no está necesariamente en su oficio, sino en la consciencia de saber que hay quienes libremente podrían no trabajar porque no lo necesitan… y eso es nacimiento, no es mérito: es injusticia.

Ideas, prensa, ideas, su mundo es el de las ideas no el de la promoción de las ideologías… no nos engañen dando a entender que saben las soluciones porque es imposible: el ser humano, remedio no conoce… Menudo caletre tienes, y creo que me entendido me has.

Apúntate a nuestra newsletter

Artículo anteriorFlecos pendientes que casi acaban con la mesa sectorial para prolongar los ERTE
Artículo siguienteLa Abogacía reclama una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en materia de Violencia de Género
Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre