Reside desde hace tres décadas en Estados Unidos, pero es su Cuba natal la que le sirve para ambientar una absorbente novela de intriga con trasfondo histórico. La protagonista de Los hijos de la Diosa Huracán (Grijalbo) cuenta las andanzas de Alicia Solomon, la que fuera una niña balsera y ahora reputada investigadora de documentos antiguos. Deberá desvelar el papel que jugó en la historia de su país una joven testigo de excepción de la conquista española en el siglo XVI y voz de primera fila de los pueblos sometidos. La aventura está servida. Misterios, mitos, conspiraciones… Cóctel perfecto para un libro que atrapa desde sus primeras páginas.

“Sería justo que ciertos gobiernos o partidos pidieran disculpas por torturar, asesinar, perseguir o encarcelar a civiles y sus familiares aún vivos”

 

La historia es tan apasionante que novelarla requiere dosis de osadía para hacerla aún más absorbente. ¿No cree?

Tal vez, pero los seres humanos somos criaturas impredecibles y a veces cuesta trabajo entender las causas que provocaron ciertos acontecimientos. Por eso crear argumentos y personajes a partir de un evento histórico es para mí una cuestión de necesidad introspectiva. La historia que aprendimos en la escuela o que forma parte del consenso general pudiera haber sido alterada por alguna de las partes involucradas. De ahí que explorar un evento histórico sea un modo de crear escenarios de laboratorio en los que intento teorizar sobre la manera en que pudieron ocurrir los hechos. Novelar el pasado también nos permite desafiar las ideas convencionales o incluso las “políticamente correctas” con el fin de evitar la aceptación a ciegas de ciertas visiones históricas.

 

¿Se considera usted osada en este sentido?

Si te refieres a buscar o proponer otros paradigmas históricos, supongo que sí.

 

¿Cómo surgió esta historia repleta de enigmas y conspiraciones?

Anteriormente había escrito algunas novelas donde exploraba ciertos factores sociales y espirituales de la nación cubana, como las circunstancias que condujeron a la mezcla de africanos, españoles y chinos en la isla. Durante ese proceso apareció un personaje que casi parecía una sombra: el fantasma de un indígena que se presentaba ante las protagonistas en ciertos momentos. Aunque lo había creado por una razón específica para mi novela El hombre, la hembra y el hambre, insistió en aparecer nuevamente en la siguiente: La isla de los amores infinitos. Era como si intentara decirme algo. Al mismo tiempo, seguí tropezando con documentos que multiplicaron mis dudas sobre ciertas “verdades” históricas que de pronto no concordaban con lo que conocía sobre la llegada de los españoles a la isla. De esas lecturas, y de la presencia de este indígena enigmático y fantasmal, nació Los hijos de la Diosa Huracán.

“Trato de echar una ojeada distinta a un mundo que se ha vuelto demasiado duro y cínico”

 

Su trayectoria literaria viene cargada de reconocimientos en forma de premios. ¿Guarda algún secreto para tener tantos lectores y seguidores de su obra?

La literatura es un misterio. ¿Por qué a los lectores puede gustarles más un autor que otro? Quién sabe. Me he lanzado a mezclar géneros de una forma que algunos consideran poco aconsejable, pero quizás ciertas personas prefieran las tramas donde coexisten lo real con lo imaginario, lo cotidiano con lo imposible, lo histórico con lo mitológico, e incluso lo político con lo espiritual… Con esta simbiosis trato de echar una ojeada distinta a un mundo que se ha vuelto demasiado duro y cínico. Sé que un método riesgoso en una época donde los gustos son cada vez más globalizados y prefabricados, pero quizás esto es lo que buscan mis lectores.

 

¿Qué ha querido simbolizar con las dos mujeres separadas por quinientos años de diferencia que hilan esta historia?

Representan épocas que, pese a estar separadas entre sí por varios siglos, no son muy diferentes. La violencia, los prejuicios, las guerras, los sentimientos, las creencias, se siguen repitiendo bajo patrones semejantes. Por eso, aunque las circunstancias parezcan tan ajenas, las dos se enfrentan al poder político, esa perversa herramienta humana que siempre intenta destruir a quienes cuestionan sus privilegios. Al mismo tiempo, se trata de mujeres que usan su inteligencia y su astucia para sobrevivir. En este sentido también simbolizan la capacidad femenina para enfrentarse a las amenazas y a la violencia física del patriarcado, empleando su cerebro antes que la fuerza.

“Las dos mujeres protagonistas simbolizan la capacidad femenina para enfrentarse a las amenazas y a la violencia física del patriarcado”

 

Sin duda, Juana es el epicentro de su novela. ¿Qué nos puede contar de ella?

Juana es una joven que, habiendo crecido en el entorno protector de su casa paterna, en la Sevilla del siglo XVI, debe huir para enfrentarse a un mundo desconocido. No solo posee conocimientos excepcionales para una joven de su edad, sino que posee la intuición y la capacidad para absorber sin prejuicios toda clase de experiencias. Ese poder de adaptación, de abrirse a lo nuevo, se convertirá en una de sus herramientas más poderosas para sobrevivir.

 

Quinientos años después, la polémica sobre el papel jugado por los españoles en América ha vuelto al primer plano de la actualidad política. ¿Qué opina de la petición del presidente mexicano al Gobierno español para que pida perdón por los desmanes de los conquistadores españoles?

Esa petición me parece una tontería más cercana a la demagogia que a un acto de justicia. En primer lugar, no veo por qué alguien que no cometió ningún crimen tenga que pedir disculpas a quien tampoco lo sufrió en carne propia. Por otro lado, yo invitaría a quienes solicitan esa clase de disculpas a que se hagan una de esas pruebas de ADN que ya están al alcance de todos. Hoy estamos tan mezclados que nadie –a menos que se trate de tribus amazónicas o de grupos humanos que viven en sitios remotos– puede presumir de pertenecer a una sola etnia. Mi propio examen me ha revelado que tengo genes provenientes de España, Portugal, Francia, Alemania, Irlanda, Escocia, Cerdeña, Inglaterra, Gales, Marruecos, Argelia, Sahara Occidental, Mali, Benín, Togo, Grecia, Macedonia, Bulgaria, amerindios de sur, centro y Norteamérica, incluyendo la cuenca del Caribe… Dado este embrollo genético, ¿debo exigir a mis genes ibéricos que pidan disculpas a mis genes indígenas por lo que ocurrió hace veinte generaciones? ¿O le pido a mis genes ingleses que se disculpen con mis cromosomas irlandeses? ¿O a mi porción griega que pida perdón a mi parte sarda? Si es así, los descendientes de aztecas o mexicas (que ahora exigen disculpas a los descendientes de los conquistadores) también deberían pedirlas a los sucesores de totonacas, chichimecas y tlaxcaltecas, a quienes sus antepasados masacraron, sacrificaron y devoraron mucho antes de que los europeos llegaran a tierras americanas. Y si vamos a fondo, el actual homo sapiens debería pedir disculpas a los escasos herederos de neandertales mezclados con el resto de la población humana a los que asimilamos, absorbimos, canibalizamos y ayudamos a extinguir. Los pueblos cambian y evolucionan. Otra cosa son las instituciones que han funcionado durante siglos bajo los mismos preceptos. Por ejemplo, sería muy loable que la Iglesia (como institución) pidiera perdón por haber protegido al personal que abusó y violó a menores que aún siguen vivos y padeciendo las consecuencias físicas y psicológicas de tales actos. También sería justo que ciertos gobiernos o partidos pidieran disculpas por torturar, asesinar, perseguir o encarcelar a civiles y sus familiares aún vivos, por protestar o expresar opiniones contrarias a las impuestas por ellos. Esos me parecerían actos de perdón y justicia mucho más coherentes.

“Hoy estamos tan mezclados que nadie –a menos que se trate de tribus amazónicas o de grupos humanos que viven en sitios remotos– puede presumir de pertenecer a una sola etnia”

 

Y para finalizar, Cuba. ¿Hacia dónde va? ¿hacia dónde le gustaría que fuese?

La isla se ha ido aproximando cada vez más al modelo ruso, donde miembros de la élite militar y la contrainteligencia se han repartido y controlan las principales ramas de la economía. Me gustaría algo diferente para Cuba. Mi novela muestra un futuro alternativo, porque creo que los cubanos viven en un estado psicológico tan angustioso que ni siquiera sus artistas logran visualizar un futuro que no sea oscuro y opresivo. La literatura sirve para exorcizar y mostrar posibilidades. Imaginar es el primer paso antes de emprender cualquier tarea. Eso he querido hacer también en esta novela: concebir y proponer otra variable de ese futuro aún posible.

 

4 Comentarios

  1. Aparenta poco más de 30 años pero «Reside desde hace tres décadas en Estados Unidos» Blanco (disculpe Natalio) y en botella.

  2. A Riana, tan preocupada por la edad o la apariencia de una gran escritora, busque sus datos biograficos en Google o Wikipedia. Y vea las redes sociales de la escritora (Facebook o Twitter). Hay personas con genes bendecidos. Y si la hubiera visto en la Feria de Madrid, sabría a lo que me refiero. Pero esa estupenda apariencia es lo de menos. Es una gran escritora y esta es una señora entrevista. Felicidades al periodista.

    • No me preocupa, José Luis, la edad ni las apariencias de los y las escritoras, se llamen Daína Chaviano o Mario Vargas Llosa. Me ocupa la ruindad y traición de la gusanería y similares. Personajes que bajo la pluma suave, el estilo incomparable y el saber estar olvidan el saber ser y esconden el desequilibrio y el provecho personal en beneficio de las clases pudientes y perjuicio de las populares. No son, ya lo sé, tiempos para la ética.

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