Los vehículos de la Guardia Civil ocupan muchos lugares: en primer lugar, no se aparcaron en el aparcamiento, que era lo que sí hicieron otros agentes durante la mañana del 20 de septiembre.

Se desconocen los motivos por los que los agentes decidieron dejarlos en la calle, incluso cuando comenzaron a llegar manifestantes a las puertas de la Consejería de Economía y Hacienda al tiempo que se estaba produciendo el registro de la misma. Se desconoce el motivo por el cual los agentes dejaron allí los vehículos y, según se ha publicado ya en reiteradas ocasiones, y denunciado durante el juicio en intervenciones como la de Jordi Cuixart, dejando armas largas dentro sin custodiar, cuestión ésta que no está siendo lo suficientemente analizada ni conocida, a pesar de la gravedad que supone este hecho.

Durante la sesión del juicio estamos conociendo que algunos hablan de siete coches destrozados, otros hablan de seis, otros de tres.

Lo que sí hemos podido constatar todos, a través de las imágenes, es que durante el día se subieron sobre los vehículos una gran cantidad de personas de distintos perfiles: desde periodistas, fotoperiodistas, cámaras, hasta activistas sociales y manifestantes. Nadie sabe quién ocasionó los daños de los coches y, curiosamente, no existe ningún video ni imagen del momento en que se produjeran estos hechos. Lo único que se sabe es que los vehículos terminaron el día llenos de pegatinas, con los cristales rotos, las ruedas rajadas. Y de momento a quien se le ha pedido explicaciones por ello es a Jordi Sánchez y a Jordi Cuixart, que precisamente se subieron a uno de ellos para pedirle a los manifestantes que marchasen a sus casas después de terminar la convocatoria de la concentración. Además, según han informado, avisaron a un agente de la Guardia Civil para subirse al vehículo y éste les dijo que Sí, que subieran porque los daños que tenían los vehículos ya se habían producido.

Los vehículos que estaban frente a la Consejería de Economía eran iguales: Patrol GR Y61, según informa el diario Motor. Un modelo fabricado en exclusiva por Nissan en Japón, y utilizado por su gran resistencia y rendimiento. Tienen más de veinte años de antigüedad, pues la matriculación consta del año de 1997. Los propios agentes de la Guardia Civil destinados en Cataluña han manifestado muchas veces sus quejas por el mal estado de estos vehículos, porque están ya muy viejos y no dan las prestaciones que necesitan para trabajar correctamente.

Es más, estos vehículos no cumplen con los requisitos medioambientales necesarios para circular por las grandes ciudades durante los episodios de alta contaminación, y según apunta la legislación y señala la publicación especializada en Motor, en próximos años cercanos no podrán circular por ningún lugar.

Los vehículos fueron trasladados en grúa a un taller en el barrio del Congost, en Martorell, donde se realizó una evaluación de los daños. Según se informa en esta pieza, el atestado que la Guardia Civil realiza y envía a la Audiencia Nacional, aseguraba que el coste de la reparación de estos tres vehículos ascendía a 135.632 euros. 

El Confidencial publicó la información sobre el presupuesto de la reparación aquí.

En esta información se detalla que el primer vehículo tendría un coste de reparación de 33.729 euros; el segundo, de 34.708 euros; el tercero de 67.193 euros. 

En el presupuesto se habla de cambio de ruedas, reparación de parachoques, luces, espejos, parabrisas, salpicaderos, apoyacabezas, capós, chapa, tapicería, rejilla, desinfección, limpieza, motor, bomba de inyección…

Según señala el diario Motor, la opinión de profesionales en la materia es que hay daños que es muy dificil relacionar con lo sucedido el 20S, y que figuran en el presupuesto de reparación. en este sentido apuntan a que no hay una sola prueba de que nadie abriera el capó del vehículo para dañar el motor, por ejemplo. Así, han explicado que normalmente las razones para sustituir un motor son de índole técnica, de fallo mecánico. Los expertos señalan que el peso de una persona sobre el vehículo no es motivo para que un motor sufra daños, por norma general. Y yendo más allá, se trata de un motor que hace años que no se fabrica (más de cinco años), por lo que sería realmente difícil poder acceder a uno nuevo, ya que habría que reconstruirlo. Cambiarlo por uno de segunda mano no parecía una opción en el presupuesto, cuestión que supondría un coste mucho menor que el señalado.

En el mismo sentido, en la información que facilita Motor, se puede conocer que las piezas que se detallan en el presupuesto pueden encontrarse mucho más baratas en otros lugares.

Llama la atención la valoración económica de estos vehículos, teniendo en cuenta que hace poco tiempo han sido subastados otros similares, incluso con mayor prestación al estar blindados, y el precio medio era de 630 euros, incluso algunos se han llegado a vender por poco más de 100 euros, al tener más de 400.000 kilómetros. 

Finalmente, la Guardia Civil no ordenó realizar la reparación. 

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