Los Borbones no olvidan la «afrenta» sufrida en 1931 con la huida de Alfonso XIII tras las elecciones municipales en las que el pueblo español decidió dar su confianza a las fuerzas republicanas. Desde entonces, siempre han temido la voz del pueblo y, por esta razón, han impedido, con la complicidad de los dos principales partidos, que los ciudadanos manifiesten a través del sufragio —uno de los pilares de la democracia— si quieren que España siga siendo una monarquía o una república.

Tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera creció en España el republicanismo y se acusó a Alfonso XIII de ser el máximo responsable de aquélla y del Desastre de Annual. Los partidos republicanos se unieron en el Pacto de San Sebastián y se produjeron diferentes pronunciamientos militares en favor de la República, principalmente el liderado por los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández en Jaca y que terminó con el fusilamiento de ambos oficiales tras un consejo de guerra. En febrero de 1931 el gobierno de Juan Bautista Aznar convocó elecciones municipales para el día 12 de abril. Los resultados fueron tan abrumadores para las candidaturas republicanas que Alfonso XIII huyó del país renunciando a la Jefatura del Estado pero sin abdicar: «No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa».

Tras este hecho, tras 5 años de República y 40 de dictadura franquista, la dinastía no estaba dispuesta a renunciar a lo que las familias reales creen que es suyo por derecho divino.

En estos días se ha presentado el nuevo libro del ex ministro socialista José Bono, Se levanta la sesión. ¿Quién manda de verdad? En él se hace un repaso a diferentes conversaciones mantenidas por el ex presidente de Castilla-La Mancha con diferentes personalidades del país. Una de ellas es clarificadora de que los Borbones siguen temiendo a la voz de pueblo y que no están dispuestos a dársela, no vaya a ser que vuelva a suceder lo que en 1931.

Bono explica una conversación mantenida con Juan Carlos de Borbón en la que el ex ministro le indicó que sería necesario iniciar una reforma constitucional para eliminar la ley sálica que impide que Leonor de Borbón, a pesar de ser la primogénita, sea la primera en la línea de sucesión. Ante esta propuesta totalmente lógica, al actual rey emérito no se lo pareció porque se podría «abrir el melón» de la República.

Algo que podría ser anecdótico es la demostración de que los Borbones no están dispuestos a dar su voz al pueblo para que puedan decidir en libertad qué tipo de democracia quiere.

Hay un hecho muy importante que demuestra cómo la Monarquía ha sido mantenida donde está por los representantes del pueblo: los españoles no son monárquicos, más bien fueron juancarlistas. Lo que los españoles no supieron hasta hace poco tiempo es cómo fueron utilizados por quienes pretendían mantener la voluntad de Franco respecto a quien debía sucederle en la Jefatura de Estado.

En primer lugar, Adolfo Suárez reconoció en una entrevista cómo había manipulado las cosas en el referéndum para la reforma política de diciembre de 1.976. En concreto, el ex presidente dijo que «cuando la mayor parte de los jefes de Gobierno extranjeros me pedían un referéndum sobre monarquía o república…, hacíamos encuestas y perdíamos». Para evitar dar la voz al pueblo español incluyeron la palabra rey y monarquía en la Ley de Reforma Política y así justificaron que ya se había hecho un referéndum, algo que, como se ve, no fue así.

En segundo término, para terminar de culminar la manipulación, no dieron la oportunidad de que los y las ciudadanas españolas pudieran elegir el modelo de Estado en el referéndum de 1.978 sobre la Constitución. Esto fue un trágala en toda regla porque se metió en el paquete de la Carta Magna también a la Monarquía.

Estas dos consultas son las que utilizan como argumento quienes defienden a los Borbones y su permanencia en la Jefatura de Estado. Un argumento que es falso porque en ningún momento el pueblo español ha tenido la oportunidad de decidir libremente sobre la permanencia del modelo monárquico y la instauración de la República.

Felipe de Borbón, actual Jefe del Estado, ya demostró su arrogancia en este asunto cuando le faltaron los argumentos en una conversación con una ciudadana republicana. Recordemos esa conversación:

  • Ciudadana: Puede proponer un referéndum sobre monarquía o república o abdicar. No es ninguna irresponsabilidad preguntar a la ciudadanía lo que quiere.
  • Felipe de Borbón: Abdicar sería una irresponsabilidad política
  • Miembro de la comitiva: ¿Ése es el único problema que tienes en tu vida?
  • Ciudadana: No, sencillamente quiero dejar de ser súbdita para ser ciudadana
  • Felipe de Borbón: Ya tienes tu minuto de gloria. Lo has conseguido porque esto no llega a ningún lado.

La soberbia transmitida en ese comentario despectivo hacia una ciudadana no es más que el reflejo del miedo que tienen los Borbones a su propio pueblo, algo que, históricamente, es congénito a las monarquías.

Llegará el momento, más pronto que tarde, en que los representantes elegidos de verdad por el pueblo cierren una de las heridas más sangrientas de nuestra democracia y den a la ciudadanía la palabra para legitimar la Jefatura del Estado, algo que, a día de hoy, no lo está.

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2 Comentarios

  1. Esta gentuza, de «sangre azul», me recuerda a la seria de televisión en que, nos invadían unos seres extraterrestres(lagartos) de sangre verde pero, con apariencia humana. Se comían los ratones como manjares. Pero estos son peores. Nos comen la economía, los derechos humanos, el futuro y todo lo esencial de la vida ciudadana como si fueran ratones.

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