“La Orquesta Ciudad de Granada se encuentra en uno de los momentos más delicados de sus casi tres décadas de historia. Su endémica e insuficiente financiación y los reiterados incumplimientos y retrasos en las nóminas y haberes de sus miembros, así como la deuda acumulada, asfixian su creatividad. Ponen en peligro su continuidad como generador cultural de primer orden. Algo que, Granada, no puede, ni debe consentir”. Así comienza el manifiesto que varios intelectuales, artistas y músicos de todos los ámbitos han firmado en apoyo de la institución granadina.

La Ciudad de Granada es una de las cuatro de las grandes orquestas que perviven hoy en Andalucía de las muchas que nacieron en la fértil década de los 90. La granadina, además, es con diferencia la que ha logrado labrarse una carrera más destacada en el panorama musical nacional. Y sin embargo nada de eso parece pesar a la hora de salvarla. Las administraciones responsables parecen dispuestas a dejarla morir.

Este martes se reúne el Consejo Rector -compuesto por la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación Provincial de Granada- para decidir su futuro, que a tenor de la última reunión, no pinta demasiado bien. En aquella ocasión, el nuevo Gobierno andaluz, presidido por Juan Manuel Moreno Bonilla, se manifestó de manera inequívoca sobre la cuestión: “Ni un euro más”.

Para salvar la institución musical, con 49 músicos en plantilla, el gobierno regional debe aportar una cantidad extraordinaria que sufrague la deuda de la orquesta, que en estos momentos asciende a 1,4 millones de euros, con un déficit previsto para esta temporada que podría llegar a los 800.000. Ante tal panorama, el ejecutivo de Moreno Bonilla no quiere ni oír hablar de la cuestión.

“En la última reunión del Consejo Rector, el nuevo Gobierno andaluz, se manifestó de manera inequívoca sobre la cuestión: ‘Ni un euro más”

Esa ha sido la situación que ha movilizado a escritores como Antonio Muñoz Molina, Luis García Montero o Fernando Aramburu y a músicos como Miguel Ríos o Carlos Mena, unidos todos en el citado manifiesto para reclamar una medida que asegure la supervivencia de la Ciudad de Granada. “Produce vergüenza y desasosiego que una institución como la OCG, con tantas posibilidades, con una disposición y un potencial artístico tan raros de encontrar, se haya visto frustrada una década tras otra. Y esa vergüenza la deberían sentir también los políticos que a lo largo de casi tres décadas no han sido capaces de resolver esta dramática situación para la que tan solo hace falta voluntad política”, lamentan en el texto.

“Es muy triste ver a una de las mejores orquestas de España, haciendo ruido a las puertas del Parlamento Andaluz reivindicando sus derechos y luchando por su futuro”, denuncia este grupo de artistas, que con esta movilización insta a las instituciones pertinentes a luchar por la salvaguardar la cultura sin incurrir en agravios comparativos: “No se puede discriminar a Granada, una ciudad que tiene puesto su futuro en su desarrollo cultural y humano”, concluyen.

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