Ya habían empezado a sentir picores por todas partes, que si la nuca, que si el antebrazo, que si un sobaco… y luego el otro sobaco, al ver como Alonso era capaz de sortear todas las dificultades creadas por el coronavirus -alias la Covid-19- y lograba plantarse en Indianápolis para disputar este año la edición de las 500 millas.

Pero la cosa se ha puesto peor para los hombres que odian a Fernando Alonso cuando han visto el Renault conducido por Daniel izquierdo en Silverstone hacer pequeñas y crecientes maravillas.

Los picores han crecido exponencialmente y los imaginamos rascándose las rodillas, el exterior y el interior de los pies, y hasta la cara, a pesar de que en esta época sea un poco peligroso. Se les van los dedos con uñas rascadoras a las partes más íntimas, cada vez más inquietos y acojonados.

«Capaz el Alonso de cuando llegue a Renault la temporada que viene encontrarse con un bólido capaz de luchar por podiums»

Como máximo piensan en eso, en podiums, porque la sombra de que pueda luchar por victorias los pone definitivamente enfermos y necesitarían tranquilizantes para seguir funcionando por la calle.

Pero sí, muy merecidamente los vientos parecen estar soplando a favor de Fernando Alonso, y como siga así a los que no saben apreciar su calidad y talento pronto no les llegarán las uñas de las manos y tendrán que comenzar a comprarse rascadores en mercadillos varios.

Y como el asturiano volador consiga ganar en Indianápolis va a haber algunos que se van a poner incluso verdaderamente enfermos, malos.

Otro burbon por favor.

Tigre tigre.

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