La creencia que no pasa nada por comer un yogur caducado llega a su fin. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, los alimentos no se deben comer después de la fecha de caducidad, algo más habitual en España, Portugal, Grecia e Italia que en el resto de Europa.

 Los alimentos se pueden comer hasta su fecha de caducidad, pero no después, incluso si se ven y huelen bien. Así de tajante se muestra la EFSA (European Food Safety Authority).

Para esta organización, «consumir preferentemente antes” se refiere a la calidad: el alimento puede ser seguro para comer después de esta fecha, pero es posible que no esté en su mejor momento. Por ejemplo, su sabor y textura pueden no ser tan buenos. La comercialización de alimentos después de la fecha de consumo preferente está permitida en varios países bajo la responsabilidad del vendedor, siempre que el alimento sea apto para el consumo humano.

Desde su creación, la EFSA ha brindado asesoramiento científico sobre una amplia gama de temas como la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), la salmonela, aditivos alimentarios como el aspartamo, ingredientes alimentarios alergénicos, organismos modificados genéticamente, pesticidas y problemas de salud animal como influenza aviar. También juegan un papel importante en la recopilación y análisis de datos para garantizar que la evaluación de riesgos europea esté respaldada por la información científica más completa disponible. Lo hace en cooperación con los Estados miembros de la UE.

La herramienta que facilita la EFSA está estructurada como un árbol de decisiones con una serie de preguntas que los operadores de empresas alimentarias deben responder para ayudarles a decidir si se requiere una fecha de “caducidad” o de “consumo preferente antes de”. Las preguntas van desde si los requisitos de marcado de la fecha para una categoría de alimentos ya están regulados por la legislación, si un producto se somete a algún tratamiento para eliminar riesgos, si se vuelve a manipular antes del envasado, sus características y condiciones de almacenamiento.

Los expertos también revisaron los factores que deben considerar los operadores de empresas alimentarias para establecer una fecha de vida útil: el período de tiempo durante el cual un alimento seguirá siendo seguro y/o de una calidad adecuada para el consumo mientras el empaque está intacto y no almacenado según las instrucciones.

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