Cuando el corsario Francis Drake -nombrado Sir por sus muchos botines apresados para la realeza británica-, saqueó Cádiz en 1587, se llevó con él incalculables riquezas, pero unas en concretos habrían de terminar estableciendo, con el paso de los siglos, un lazo de hermandad entre ambas culturas. Drake llenó sus naves con tres mil botas de vino de Jerez, y una vez que las copas inglesas del más fino cristal comenzaron a llenarse de aquel sol gaditano decantado, el vino de Jerez pasó a convertirse en el favorito del país.

El propio Shakespeare le dedicó versos en varias de sus obras, y varios monarcas, incluyendo la reina Victoria, lo convirtieron en su bebida predilecta. Así pues, en vista de esa conexión etílica entre Londres y Jerez, era más que predecible que antes o después alguien tuviera la idea de hermanar sus bebidas de cabecera.

The London Nº1 Sherry Cask (González Byass) es el nombre con el que ha sido bautizada una ginebra exclusiva y de elaboración muy limitada que aúna la vanguardia y el ritmo de Londres con el legado histórico de una de las principales regiones vitivinícolas del mundo: Jerez.

Con un carácter muy particular, este espirituoso sigue un proceso de elaboración muy especial. Comienza con la destilación en Londres en alambiques de cobre de una maceración de doce botánicos en alcohol de grano y continúa con un envejecimiento en botas de roble americano de Jerez, que previamente han contenido el vino fino de Jerez más universal, Tío Pepe.

“La ginebra destilada en Londres continúa con un envejecimiento en botas que previamente han contenido el vino fino de Jerez más universal, Tío Pepe”

Tras este periodo de tiempo, The London Nº1 Sherry Cask adquiere un color amarillo pálido, debido a la extracción de los componentes de la madera de roble envinada con el vino. Asimismo, con este envejecimiento se alcanza el perfecto ensamblaje de todos y cada uno de los caracteres aromáticos de la ginebra, la madera y el vino.

El resultado es una ginebra con carácter y nariz muy agradable, con notas de bayas de enebro y mezcla de matices botánicos, completados por un sutil toque de madera con sensaciones vinosas. En boca es suave, elegante y compleja, con notas muy bien integradas de alcohol y madera. Aunque funciona bien como base de un gin tonic con un par de gotas de angostura, es sola con un poco de hielo como mejor la disfrutaremos.

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