Pablo Fernández, líder de Podemos con Pablo Iglesias.

El pueblo es soberano y ha querido dar la victoria al PSOE, sin necesidad de pactar con los soberanistas, y ha dado derrotas como la de Pablo Casado y su compañero y líder del PP en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. Ambos han obtenido una derrota sin precedentes para el partido conservador en la historia de la Democracia.

Pero los populares no son los únicos a los que el 28A se llevó por delante. Anoche nadie se percataba -mirando hacia los resultados nacionales y sus líderes estatales- que, a veces, la búsqueda del voto útil en momentos de emergencia democrática provoca injusticias como, por ejemplo, la ocurrida con Pablo Fernández, el líder de Podemos en Castilla y León.

No hay otro político en esta comunidad castellana que haya trabajado más y recorrido más kilómetros para conocer de cerca los problemas de la extensa región de Castilla y León que Pablo Fernández. Es curioso que, ante el problema de despoblación que sufre la Comunidad Autónoma, el electorado rural haya dado la espalda a quien más y mejor ha representado en España el grito contra el éxodo del campo, a quien tiene uno de los proyectos más claros para frenar uno de los mayores retos a los que se enfrentan los castellano-leoneses.

Ni un escaño

Valiente, comprometido, coherente y trabajador, Fernández vio anoche cómo Podemos no conseguía ni un escaño en su Comunidad. Tras estos resultados se barruntan datos complicados para la coalición morada en Castilla y León en las elecciones autonómicas y locales del 26 de mayo.

Ojalá la historia de Clara Campoamor no se repita en Castilla y León con Pablo Fernández

Aun así, de las autonómicas de 2015 a las generales de 2019 Podemos en Castilla y León ha perdido 6.000 votos (ha pasado de 163.000 a 157.000) y los resultados autonómicos y locales no tienen la misma clave que los nacionales.

La extrema derecha y el mensaje extremista del PP y Ciudadanos hna puesto en el lugar que le corresponde al PSOE, tanto en España como en Castilla y León, pero Pablo Fernández merece su espacio en las Cortes.

El pueblo es soberano, como lo fue con Clara Campoamor cuando la dejó fuera del Congreso al luchar como nadie para que la mujer consiguiera el voto y fueron las mismas féminas, al hacer uso de su derecho de sufragio, las que dieron la espalda a la Campoamor. Ojalá la historia no se repita con Pablo Fernández. Castilla y León está a tiempo.

1 Comentario

  1. El PSE no sepuede ir aúna investidura sin tener los deberes hechos de izquierda tiene muy poquito si opta por un gobierno de derechas la izquierda le dará la espalda . Si sepuede llamar un gobierno de coalición 0 cooperación y vetar al dirigente de un partido. Y luego dan un gobierno de decorado

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