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Tenía razón Ortega y Gasset. Usted (yo) no es más que un ocelo en el ojo compuesto de un animal (ficticio) llamado Humanidad. Debemos decir lo que vemos, eso nos hace ser la “persona” que somos, pero sabiendo siempre que nuestro discurso forma parte de uno mayor que, a diferencia de lo que piensa el madrileño, ningún sensorio (Dios) recibe sino que sólo nuestra propia consciencia dota de sentido con una perspectiva.

La intelectual, el artista, es un ocelo más. Sin embargo le ocurre como a cualquier científico en un laboratorio: trata de calcular las consecuencias de los hechos con las condiciones controladas. En la vida real jamás se darán esas circunstancias; o sea, que está muy bien todo lo que escribimos aquí pero sabiendo que es una mentira útil, yo calificaría de infantiles a las ideologías (e ideólogos) que se pretenden realidades. El mundo siempre es más, no lo abarcamos nunca.

Prescribir es humano. Prescribir es lo humano. Prácticamente casi todo lo que hablamos es sobre otras personas, lo que incluye nuestra perspectiva (crítica) sobre lo que los demás hacen; sólo que la nuestra es valorada a su vez por la mirada de los otros. Ser un intelectual es elevar tu discurso vital a objeto pragmático, útil en algún sentido no concreto; digo esto para evitar el debate estético sobre los significados o el contenido del Arte. El Arte para una misma es mentira, una contradicción en los términos (salvo si es absolutamente privado y, por tanto, sin comunicación: inexistente). Si lo que vas a decir no es más hermoso que lo que ya se ha dicho, si no es novedoso en algún sentido, si no va a colaborar con que otras personas puedan indagar en sus búsquedas individuales, ¿qué sentido tiene? Por eso me interesan las ideas, más que los alardes de erudición a la violeta; hoy esa llamada así erudición no es un medio para llegar a la idea, sino un aditamento para construir una imagen…

En este mosaico, entretener es digno. Todo es digno, en realidad. Recuerden que una hez puede ser Bella. Juzgamos… pero tranquilidad, igual que no tenemos la verdad en las propuestas: tampoco en las críticas; es curioso que los mismos que reniegan de nuestra posición por sentenciosos, por pretender demasiado, se toman en serio los análisis como si éstos no fueran la misma tontería.

El problema de nuestro “entretener” actual es que ha sustituido a la actividad intelectual, exactamente igual que en el aspecto, la imagen ha reemplazado a la persona: hemos dejado de hacernos las grandes preguntas (ya lo hemos tratado anteriormente), ridículas, sí, pretencioso aquél que pretenda responderlas definitivamente, pero necesitamos hacérnoslas y contestarlas absolutamente (incluso sabiendo que es para nada) porque si no es así: la estulticia, el infantilismo y el egoísmo simples, el solipsismo rampante nos engullen. Ustedes, que leen tanto, se pueden permitir juzgarme a mí como gilipollas trascendentalista y tienen razón, usted… que se lo ha leído todo y vive una vida enfrentada a sus propias contradicciones, pero ¿qué sabe la mayoría de la gente a su alrededor?, ¿cómo viven?, y lo que es peor: ¿cuáles son las consecuencias para toda la Humanidad y el planeta? El papel de la Cultura es amortiguar el golpe de la Naturaleza, la Cultura no nos define como animal, no es lo que somos: es reacción, intentar vivir sin dañar a lo demás, a los demás, y esto es el Humanismo.

La Cultura, cuando lo es de verdad, no puede aspirar a vivir ensimismada en su propio juego. Una de las cosas que no suele hacer la intelectualidad, por miedo a parecer pedante o clasista, es un diagnóstico de la simpleza, de la normalidad (si tomamos a la persona culta como radical en el sentido literal). El heteropatriarcado ramplón, la estupidización religiosa, la imposición económica disfrazada de teoría, la política impostada con solemnidad vacua e Historia (falsa), los nacionalismos (todos patrioteros y racistas), el Folklore y la tradición heredados como si fueran Cultura… hay que analizar qué consecuencias tiene toda esa metralla en el “pueblo”, esto es: la masa. Anuncio la apertura de otra sección: Contra el Pueblo.

Yo, esto es, yo, sólo yo, defiendo el compromiso y cierta coherencia teórica, yo escribo como una química investigaría en su laboratorio, intentando controlar las variables y sacando conclusiones; les recuerdo que saber de qué va el amor en todos sus fundamentos biológicos no nos salva de sufrirlo. La muerte nos angustia aunque sepamos que lo soluciona todo, por desaparición total. Nuestro cerebro no sólo entiende, interactúa con un medio que no puede controlar porque es parte móvil y determinante en él. Llamo Cultura al desmontaje sistemático y analítico de las estructuras heredadas, en todos los frentes en los que sea posible. Para eso es necesario el estudio intenso y la propuesta en paralelo. Eso es lo intelectual, el ingenio sólo puede ser instrumento… Lo otro es circo: malabarismo, equilibrismo, amaestramiento, espectáculo, muy digno todo, y necesario: el Show debe continuar.

 

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Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

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