Lo ocurrido en Linares pone de manifiesto el poco o nulo control que ejerce la policía sobre sus agentes. La permisividad con la que dos chulos, de aquellos que te encontrabas en la portería de la discoteca, te dicen que no les busques la boca o te inflan a hostias.

Lo de Linares es el miedo de una sociedad apretujada que un día un policía (de estos) le buscó la boca a ellos y otro policía (de estos) le dijo que se callara o que iba ‘palante’.

Lo de Linares es el silencio de todos esos policías buenos que ven como dos energúmenos se han instituido como los amos del barrio, porque un día circulan de uniforme con el coche patrulla y al día siguiente patrullan de paisano hasta arriba de lo que sea.

Lo de Linares son los ‘polisaurios’ que hacen y deshacen a conveniencia y detienen al que molesta o se mete donde no le llaman y dan palmadas en la espalda al que no les cobra las tres o cuatro últimas copas de esa noche.

Lo de Linares son esos mandos que ven, oyen, callan, pero no escriben, que es lo que tenían que hacer, y enviar un informe a Asuntos Internos (Régimen Disciplinario en España), para dar cuenta de todos esos elementos sospechosos, o de conductas sospechosas, que hay en sus comisarías.

Lo de Linares son los ciudadanos que miran con miedo a su policía (esos policías) cuando entran en sus bares, en sus discotecas, en sus estancos o en sus tiendas. Los observan con el temor enquistado en una memoria colectiva que les dice que a ver de qué palo van hoy y espera que tengo un primo que el otro día le dieron una tunda en el calabozo.

Lo de Linares es la incomprensión de ver a un policía (esos policías) que después de la que han liado presume que arremetió contra una niña (de catorce años) porque se metió donde no la llamaban. Y a su padre casi lo mata, porque le buscó la boca.

Lo de Linares es tanta y tanta gente que recuerda o ha oído o le han contado historias similares, de policías que les dijeron ‘cuidadito’ que el próximo serás tú.

Lo de Linares trae el recuerdo (para los que ya tienen una edad) de los grises, primero, y de los marrones, después, con comportamientos muy similares a los vistos en este pequeño municipio de la provincia de Jaén. El miedo planeando sobre la cabeza de cada uno de sus habitantes. Los que son de bien, y los que no lo son.

Lo de Linares desmonta el niño si te pierdes llama a la policía y lo cambia por el niño si ves a la policía, corre.

Lo de Linares es lo de Linares, porque los grabaron. Porque si no los hubieran grabado, habría sido un padre y una hija detenidos por atentado agente de la autoridad en una concurrida calle de Linares. Y lo que allí hubiera ocurrido, sería lo que los agentes hubieran contado en el atestado. Porque la palabra de un agente de la ley es la que vale.

Lo de Linares, no lo olviden, son los policías (esos policías) que pegado al cinto llevan una pistola cuando visten el uniforme, y que quizá (pueden hacerlo) la lleven cuando no lo visten.

Lo de Linares es algo que no tiene que volver a ocurrir, para que nunca más un expolicía tenga que escribir un artículo hablando de lo que ocurrió en Linares.

Apúntate a nuestra newsletter

Artículo anteriorA propósito de la normalidad democrática; más participación
Artículo siguienteCataluña
Escritor conocido por sus novelas de género policíaco. Ha impartido clases en la Escuela Canaria de Creación Literaria, es colaborador del Diario del AltoAragón y del El Periódico de Aragón. Ha sido el organizador de las diferentes ediciones del Concurso literario policía y cultura (España) y colabora en la organización del Festival Aragón Negro en las actividades convocadas en la ciudad de Huesca. Desde el año 2012 es considerado el creador del término Generación Kindle, nomenclatura utilizada para referirse a una serie de escritores surgidos de la edición digital. En el mes de enero del año 2013 fue uno de los seis finalistas preseleccionados para optar al Premio Nadal en su 69º Edición con la novela La noche de los peones.

3 Comentarios

  1. Lo de Linares, es el comprobante de la certera opinión del Sr. Iglesias sobre la democracia deficitaria de este estado.

  2. Lo de Linares, lo de Linares, lo de Linares…
    Lo de Linares es un hecho aislado, por desgracia inevitable en un colectivo de decenas de miles de personas, más de 100.000 si a la PN unimos la GC, más de 300.000 si añadimos policías autonómicas y locales. Sacar conclusiones categóricas extrapolando lo puntual a lo habitual y tras tener en cuenta estos números es, como mínimo, una falacia. Esteban, asumimos que necesitas quedar bien con tus amiguitos, los del cráneo hueco y los de ACAB, los que te ríen las gracias y te dicen que todos teníamos que ser como tú. Asumimos también que tu presunto odio a la policía no es un sentimiento sincero, sino una posturita tras tu paripé para prejubilarte con tu paguita y poder sacar partido a tu victimismo de mierda. Ni siquiera eres capaz de distinguir las funciones de Asuntos Internos de las de Régimen Disciplinario, mucho menos de analizar un fenómeno que se te queda grandísimo, por mucho que uses es pobre recurso de repetir la frase inicial párrafo tras párrafo. Lo de Linares, lo de Linares, lo de Linares… Por cierto que tu caso es mucho más significativo que lo de Linares. Esos dos matones son excepciones que se dan en contadas ocasiones. Tú, sin embargo, representas algo demasiado habitual, una desviación mucho más difícil de erradicar y que nos cuesta más dinero: el típico jeta que entra en el cuerpo, se busca rápidamente un destino cómodo y seguro, vive de puta madre dejando que sean otros quienes se jueguen la piel y, cuando ve que le cuadra para llegar a una pensión curiosa, se busca la vida para darse de baja psicológica, echar unas lagrimillas y, a continuación, prejubilarse. Como el tuyo hay más de dos y más de veinte casos, y a vosotros sí que no hay manera de echaros un galgo. Acabáis todos a la bartola, viviendo de papá estado y descojonándoos por lo bajini del resto de la ciudadanía, esos currantes que sostienen tu chiringuito, y que se mata a trabajar treinta o cuarenta años para llegar deslomados a la jubilación. Y encima tú te cagas en el uniforme que nunca fuiste digno de llevar. La prueba es que los dos matones de Linares ya están entre rejas, pero tú seguirás parasitándonos toda tu vida, y encima te fumarás un puro.
    Oye, y a ver si aprendes a escribir ya, Lopedevega, que parece que tiras las comas al aire y las dejas tal como caen en el papel.

  3. Estamos volviendo a los años 1960 y 1970.Mi familia tenia un negocio y se pasaba por allí algunos policías a darnos su protección y a pedirnos la mordida, hasta que me hice mayor unos 12 años y le dije a uno que eso se iba a acabar. Se acabo pero unos años mas tarde tuvimos que cerrar porque nos inflaron a multas por cualquier cosa. Antiguamente se les ayudaba o pagaba porque supuestamente no estaban bien pagados aunque tuvieran un trabajo fijo. Ahora cobran muchos más que un medico que se ha tirado media vida estudiando sacando unas notas de 9 en adelante y una carrera y un MIR de unos diez años . Es de vergüenza. En mi barrio hay una llamado Porto calle Latina (barrio Lucero. Madrid) donde ves todos los días desayunando entre 50 a 100 policías, nacionales y municipales, que vienen incluso de otros distritos de Madrid, dejan sus furgones y coches encima de las aceras, de los pasos de peatones, donde les sale de los cojones. no se les puede decir nada, ¿y sabéis porque vienen? porque el dueño les cobra los cafés a 1 euros a los demás a 1.40€), los desayunos con tostada de tomate y jamón con café a 2 euros (a los demás a 3.5€).Ves en mesas muchos días de 6 a 8 policías juntos, sin mascarillas. sin distancia, se lo pasan por el forro. Son unos soberbios y prepotentes, no se dan cuenta que son funcionarios públicos, que se les paga entre todos y que están al servicio de la ciudadanía. El articulo 422 del código penal lo dice muy claro. Ninguna autoridad ni cargo publico pueda aceptar regalos ni dadivas ni para el ni para un tercero, en su propio nombre o en el de otro, pudiendo conllevar pena de cárcel de 6 meses a un año o privación de empleo y sueldo de hasta 3 años. Por no decir otros delitos como omisión del deber,etc,etc.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre