Todos los que están amparados por algún poder (que ya casi es el poder el que vive o engorda o se engrandece por ellos), siempre llevan las mentiras hasta las últimas consecuencias, ¡sí!, hasta que se les agote la pulsión de rajar a cualquier bien (incluido el de ser persona).

Esto del llevar una mentira hasta las máximas o hasta las últimas consecuencias  es, dicho muy en claro, como un llegar al extremo despiadado de un encerrarse en la sinrazón. Piensen que un trozo de carne es el que representa a un bien, pues ése procedimiento extremado de sinrazón sería el conseguir que se realicen todas las posibilidades de que se apuñale ése trozo de carne. Más claro lo digo: el que se lleve una mentira hasta las últimas consecuencias es, ni más ni menos, un facilitar todas las posibilidades de apuñalar a algo inocente o a algún bien, sean cuales sean las consecuencias.

Los que actúan así es como si las mentiras los mantuviesen vivos o entusiasmados o importantes ante los demás y, por encima del bien y del mal, buscan incluso todos los disfraces del buenismo o todas las justificaciones habidas o por haber para seguir dándoles cabezazos al sentido natural o común.

En fin, desde que nací solo he visto o solo he sido testigo de eso en todos los poderosos (pero poderosos en el intelectualismo incluso), y una y otra vez han burlado cualquier respuesta equilibrada o, en concreto, han burlado mi propia respuesta humilde, vetándose incontables y miserables veces; ¡eso!, en asco, en una crudeza inhumana e insoportable, sin parar,  una y otra vez ellos han disfrazado de un bien artificial o falso bien a cualquier cosa correcta, sí, con muy buenas puestas en escena para tener ellos una siempre favorable visibilidad pública.

Recuerdo mi primera protesta que hice a estos extremistas tan abusivos a la misma decencia de cualquier bien, ¡claro!, no pararon hasta que llorara lágrimas de sangre. Lo que pasa es que ellos iban «a lo suyo», imposible era que se dieran cuenta de la maldad que aplicaban, ¡imposible!, porque ellos iban «a lo suyo», «a lo suyo» solo, como ése sicario que no puede evitar ir «a lo suyo» por encima del bien y del mal, ¡y de la razón!

Así es en frialdad vital, George W. Bush, Tony Blair, José María Aznar y José Manuel Durão Barroso llevaron sus mentiras de armas de destrucción masiva y de otros envenenados rollos hasta las ultimísimas consecuencias. O sea, de miles de miles de muertos y de agonías sin fin. Las verdaderas agonías ni se han respetado… ¡por nadie!

Que el 11-M fue provocado por ETA fue llevado hasta las últimas consecuencias. Por otra parte, Cristina Cifuentes llevó hasta las ultísimas consecuencias que ella había realizado un limpio máster con todas las irregularidades posibles, además de que el acta de ese máster se falsificó y ya se condenó judicialmente. Sí, ya algo parecido pasó con el Yak-42, y con miles de otros casos en donde la mierda se ha perfumado muy sutilmente. Pero ¿puede sustituir el perfume a lo que es vulnerado asquerosamente o a lo que indigna hasta a un átomo de dignidad?, ¿puede?

Hay que señalar, también, que mentira es cualquier manera (de las millones que existen) de no separarte (por no recibir sus beneficios) de algo indecente o antiético o no correcto en su total procedimiento. Así es.

En definitiva, todos los políticos corruptos en España, en sus incontables casos de indecencia y de corrupción, han llevado sus monstruosas mentiras hasta las últimas consecuencias, ¡y les dio igual y les da igual ahora!, ¡cierto!, ¡y les dará igual luego que el bien se haga o se deshaga o se fusile!

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2 Comentarios

  1. ¿Que votar no sirve para nada? ¡Menuda tontería! Gracias a los votos progresistas, el actual gobierno – en cumplimiento de sus promesas electorales – derogó la Reforma Laboral y la Ley Mordaza a los pocos días de instalarse en la Moncloa. Además liberaron a todos los presos políticos y , por supuesto, cancelaron todas las políticas neoliberales que estaban en marcha. Cualquier persona sabe que nuestros políticos siempre cumplen sus rimbombantes promesas. Y más si te lo juran por Snoopy, como debe hacer Pedrito I el Ceremonioso. Así que: ¡Vota tolai , vota! O luego no te quejes… (Como suelen repetirnos).

    PD: Por la libertad de expresión, libertad para Pablo Hasél.

  2. Lo único que sirve es que cada cual TENGA CLARO lo que sirve, ¡sí!, siempre en función de beneficiar a un bien o a una no-mentira.
    Pero BIEN, en claro, es y será siempre lo que no ampara algo antiético o injusto o estúpido;
    y una NO-MENTIRA es todo lo que está avalado por la racionalidad o por el sentido común.
    Así es, para que jamás lo consideres en confusiones avalado por cualquier falsa justicia social o falsa lucha social o falsa votación popular o falsa información social.

    (Y un pueblo no puede nunca estar en manos de los que no saben lo que dicen siquiera, !ni se preocupan en ello!)

    Saludos.

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