El litio es el metal más liviano, flexible, con alto poder de almacenamiento de energía eléctrica y otras propiedades de gran utilidad. Se emplea en la fabricación de baterías, productos farmacéuticos (de aplicación en psiquiatría), lubricantes, vidrios, alimentos, celulares y computadoras.

 En su estado original se encuentra en terrenos arcillosos, rocas, campos geotérmicos, mares, lagos, y abunda en salares y salinas. Pero para su uso en las vertientes señaladas,  debe pasar por una larga, compleja y costosa cadena productiva; por lo que no basta contar con la existencia de de los referidos yacimientos, sino que además se precisa de la tecnología y procesos adecuados para su conversión en carbonato de litio, hidróxido de litio, cátodos, celdas de batería, baterías y otros productos terminados.

En  un contexto de agotamiento progresivo de las reservas de combustibles fósiles, como pasa ahora con el petróleo y el carbón mineral, y de altísima contaminación ambiental del planeta y calentamiento global, está en marcha en mucho mayor escala el empleo del litio en la cadena de generación de energía y particularmente de las denominadas “energías verdes”, por la capacidad que tienen las baterías de litio para retener y recargarse con energía solar, energía eólica y otras no contaminantes.

Grandes capitales transnacionales y locales, que tienden a pervertir todo lo que tocan, se vuelcan ahora sobre esa vertiente para, en el marco de la “era digital”, dar inicio a una “nueva era energética”, con fuentes alternativas a las llamadas “energía sucias”, pero bajo su control..

En esa dinámica sustitutiva, el litio juega un destacado papel  en todo el tema de la creciente producción de automóviles eléctricos y otros medios de transporte; en  la industria aeroespacial, la industria informática  y en  todo el tinglado de mercancías fabricadas con tecnologías punteras. Su demanda y su precio han crecido de manera sostenida en los últimos años.

Pasa algo parecido en el campo energético con el gas natural,  con los paneles solares y  los campos de obtención de electricidad a base del viento, olas del mar y otras variantes de las llamadas “energías limpias” o “verdes”.

RESERVAS MUNDIALES, CRECIMIENTO DE LA DEMANDA Y LAS AMBICIONES IMPERIALES

Ahora bien, en el tema de litio acontece algo especial relacionado con las reservas detectadas y la satisfacción de la demanda a escala mundial: sucede que el 85% de las mismas están en Nuestra América, precisamente en el punto de confluencia de las fronteras de Argentina, Chile y Bolivia, conocido como el “Triángulo del litio”.

 Esas reservas aparecen en forma de “salares” o “salinas”,  abundantes en sal muera, de la que se obtiene  más fácilmente ese valioso mineral. Bolivia ocupa el primer lugar entre los tres.

 Los enormes salares del denominado “Triangulo del Litio”  les permite a esas tres naciones suramericanas cubrir actualmente el 50% de la demanda mundial; aunque con la limitación que implica exportar el mineral solo como materia prima o productos semi-elaborados, lo que todavía impide sacarle un mayor provecho; posibilidad muy relacionada con la conquista y consolidación de su nueva independencia y con la determinación nacional de asumir soberanamente toda la cadena productiva.

México recientemente detectó litio en terrenos arcillosos y ha comenzado a explotarlo.

Australia es actualmente un importante exportador de litio, pero con la desventaja de que se extrae de las rocas, lo que encarece sus costos de operación.

Los principales países compradores de litio son EEUU, Alemania, Inglaterra, Francia, Países Bajos, Rusia y China.

EE.UU y la UNIÓN EUROPEA tienen muy poco litio. El primero solo cubre el 2% de la demanda planetaria y ha declarado al litio como “mineral en crisis” y factor relacionado con su seguridad nacional, lo que implica procurar obtenerlo  en grandes cantidades sin restricciones y con el menor procesamiento posible, a base de su poderío político-militar. Algo que se hizo evidente con el golpe de estado a Evo Morales en Bolivia, conocido como el “golpe del litio” y asumido por el magnate de la Tesla (fabricante de automóviles eléctricos y de la principal industria aeroespacial estadounidense), Elon Musk, quien a la sazón declaró sin empacho que ellos “darían golpes donde quiera que fuera necesario para garantizar el funcionamiento de sus corporaciones”.

Antes de ese golpe de estado, el gobierno de Evo, hizo acuerdos con China y Alemania para no solo producir carbonato de litio, sino para continuar la cadena productiva hasta producir y exportar baterías. La ira imperialista, por eso y por todo lo que ello implica en materia de soberanía y descolonización,  promovió los hechos trágicos ya conocidos, consecuencia de ese  golpe brutal que recientemente ha sido derrotado y revertido en las calles y en las urnas de Bolivia.

El imperialismo estadounidense, en el contexto de su agresiva decadencia, es particularmente sensible a todo lo que debilite su cada vez mas endurecida recolonización neoliberal y a todo lo que le impida saquear u obtener a precio vil  los minerales estratégicos y los recursos naturales que no posee en su territorio y que le permiten prolongar su existencia en el marco de un modelo altamente consumista y dispendioso.

EE.UU, al sentirse desafiado en cualquiera de esas dos vertientes -y más aún cuando éstas se interrelacionan- desata los odios y pasiones propias de una ideología alimentada por  sus ínfulas de superioridad y por un racismo que desprecia personas y pueblos con otras culturas y otras condiciones étnicas

ESPEREMOS MÁS AGRESIONES DE UN IMPERIALISMO CADA VEZ MÁS DECADENTE

En el tema del litio, en el que ambos factores son obligatoriamente complementarios y se entrelazan, sobre todo si se trata de hacer valer los derechos de los pueblos que poseen yacimiento de ese mineral, los cañones imperialistas no van dejar de apuntar contra Bolivia, que de nuevo rescato su soberanía política y ha anunciado que la emplearía para defender su litio; Argentina, que retomó la ruta de la independencia; y Chile, que está en una pelea trascendente por una Constituyente que le devuelva democracia y soberanía.

Esperemos nuevos ataques, lo que es válido también para el abanico de territorios y pueblos con disponibilidad de tierras raras, gas natural, cobalto, titanio, agua y biodiversidad; recursos envidiados y ambicionados por el Norte Revuelto y Brutal en intensidades superiores a la del pasado.

Solo que el referido centro hegemónico estadounidense del decadente imperialismo occidental padece en la actualidad  dificultades mayores para imponer sus designios. En verdad está expuesto a fuertes obstrucciones, a elevados costos políticos y a eventuales reveses,  determinados, entre otros, por los siguientes factores que le son adversos:

A)     La declinación progresiva de su hegemonía económica, política y militar a escala mundial, traducida en la disminución del control absoluto que ejercía en zonas de gran importancia estratégicas.

B)      La emergencia de Rusia y China, y la progresiva conformación de un polo alternativo al imperialismo occidental en el que participan Irán, Siria, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, entre otros países

C)      La incapacidad para consolidar y estabilizar los gobiernos ultraderechistas y abyectos a EE.UU, impuestos en sustitución de los proceso soberanos que ha logrado revertir, tales como pasó en los casos de Bolivia y Argentina, donde recibió fuertes reveses y se vio forzado al repliegue; y en otros países, que estremecidos por  protestas que reivindican soberanía y cambios sociales, no ha podido aplacar.

D)     La pérdida neta de influencia en Europa donde China poco a poco y paso a paso siguen avanzado y debilitando las pretensiones estadounidense de  impedir las negociaciones relacionadas con la conectividad digital patrocinada por el gigante asiático (particularmente en lo relacionado con la competencia en torno al predominio en el 5G).

E)      Parecida situación se presenta en Nuestra América respecto al avance chino y la declinación del poder estadounidense;  y donde ahora, como factor crucial, se reactiva la anteriormente golpeada oleada pro-segunda independencia, iniciada a finales del siglo pasado.

El  avance chino en materia de nueva tecnología, especialmente en el 5G, atormenta de tal manera a Washington, que ha dispuesto prohibirles a los países dependientes de la región los negocios relacionados con la comunicación y la conectividad. Ese ha sido el caso de República Dominicana, que además ha exhibido una docilidad propia de una colonia.

F)      Y además –y no menos relevante- la crisis interna que estremece su sistema político-electoral, que fractura sus elites dominantes, genera periódicas crisis financieras, degrada el ambiente y provoca recurrentes rebeldías sociales junto a la emergencia de nuevos movimientos político-sociales contestatarios de las elites capitalistas y de las partidocracias republicana y demócrata.

En fin, la unipolaridad a su favor, su hegemonía y su dominio estable se fueron a pique, mientras se aprecia cada vez más  la pertinencia de desafiar y enfrentar firmemente el debilitado poder imperialista estadounidense para poder avanzar sostenidamente hacia la victoria estratégica de los pueblos; sobre todo posible porque siguen creciendo las fuerzas potencialmente alternativas al interior de su sociedad y más aun fuera de sus fronteras, con perspectivas de conformar progresivamente una gran  y diversa confluencia antiimperialista de movimiento sociales en lucha, partidos, comunidades y Estados.( 18-11-2020, Santo Domingo, RD)

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