El académico Arturo Pérez-Reverte en la biblioteca de la RAE. Foto: RAE.

Enemigo acérrimo y confeso del leguaje inclusivo y la lucha por la igualdad del feminismo, el ex periodista y polemista Arturo Pérez-Reverte, académico de la Lengua Española que ocupa el sillón T mayúscula desde 2003 y cuyos best-sellers y sagas folletinescas son traducidas a decenas de idiomas en todo el mundo, es cada vez más tuitero y menos exquisito con el uso de la lengua que le engrosa las arcas. El padre de Las crónicas de Narnia, C. S. Lewis ya dijo que “la humildad no es pensar menos de ti mismo, es pensar menos en ti mismo”. El padre del capitán Alatriste aún parece no haberse enterado. Y la estocada que ha recibido vía redes sociales ha sido de muerte… de risa. Un sentido y singular homenaje a todas las mujeres víctimas de la violencia machista con motivo del 25N, porque la polémica generada contra el mensaje inclusivo de la Policía Nacional certifica una vez más las puestas de perfil del académico con el movimiento feminista.

No es la primera vez que la red social del pajarito le juega una mala pasada con efecto bumerán incluido, pero sí ha sido una de las más sonadas. La Policía Nacional no se ha cortado un pelo al encararse directamente con el famoso ex plumilla y polémista profesional cuando este se ha mofado del lenguaje inclusivo aplicado por los agentes con motivo este 25N del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Pérez-Reverte, que actúa con rapidez supina al bloquear a todo aquel tuitero que no lo adula o no le va a la zaga, no ha medido esta vez los pasos de su altanería y ha criticado el uso de la “x” en un intento de leguaje inclusivo por parte de este cuerpo y fuerza de seguridad del Estado. “¿Una Policía Nacional que intenta que los ciudadanos la tomen en serio puede escribir «nosotrxs» en un twit oficial sobre un asunto tan importante como éste?… ¿O se devalúa y ridiculiza así el propio mensaje?”, ha escrito el escritor murciano.

La Policía, que las caza al vuelo también en esto de las redes sociales, ha recogido el guante y le ha espetado un limpio, fijo y esplendoroso zasca que aún resuena desde que lo publicó el pasado lunes 23. Con un emoji guiñándole un ojo, los funcionarios replican al académico con esta concisa elegancia: “Gracias, Arturo. Tomamos nota para próximos “tuits”. De este modo le recuerdan el error ortográfico del académico al haber escrito “twit”.

No se puede constatar a ciencia cierta si es casualidad o no, pero muchas de las polémicas tuiteras del padre del famoso espadachín tienen mucho que ver con su aversión, o al menos evidente distanciamiento o una intencionada querencia por las poses de perfil hacia el movimiento feminista y todo lo que él comporta en su lucha por la igualdad a todos los niveles.

Sin “gafas de leer” comete errores ortográficos

En abril de 2017 un usuario de Twitter le cazó una falta de ortografía en un mensaje que decía literalmente: “Ella dijo «te mataré mientras duermes si vuelves a pegarme». El le miró los ojos y no volvió a dormir tranquilo. Tampoco volvió a pegarle.” El avezado usuario le recriminó no haber colocado la tilde en el pronombre personal, a lo que el herido en su orgullo le respondió con altivez, no poca soberbia y nula educación sin acertar siquiera por dónde iban los tiros.

“No se pase de listo, que ya hay muchos. Le miró los ojos como le miró la boca. No la miró a los ojos. Usted no corrige a nadie, listillo”, le dijo Pérez-Reverte, que no se dio siquiera cuenta de la falta de ortografía que le cazó su interlocutor tuitero. Cuando el usuario que osó enfrentarse al académico le hizo ver al fin su patinazo ortográfico y reconocerlo públicamente a través de la propia red social, Pérez-Reverte se excusó diciendo que no se había puesto “las gafas de leer”.

Otra polémica vinculada al feminismo y la lucha por la igualdad de las mujeres se produjo en febrero de 2018 cuando apoyó sin tapujos un polémico artículo del también académico y escritor Javier Marías. “Hay que ser muy valiente para escribir esto. Y Javier Marías lo es”, dijo Pérez-Reverte al echarle un guante a su colega de la centenaria institución, que ni corto ni perezoso en su palpable machismo aseguró en su artículo del domingo 11 de febrero de 2018 en el semanal del diario, bajo el título ‘Ojo con la barra libre’, que los presuntos abusos denunciados por cada vez más actrices de Hollywood por parte del productor Harvey Weinstein no eran más que una mera “transacción”. Aunque la “costumbre” le parece repugnante al hijo del filósofo Julián Marías, rápidamente la exculpa porque considera que “no había violencia”. En esta transacción”, cree el hijo del filósofo Julián Marías que “las muchachas podían negarse” en lo que también define como “una forma de prostitución menor y pasajera, si aceptaban”. Pérez-Reverte no dudó un instante de tildar de “valiente” a su colega de la RAE.

Hoy ya nadie duda de quién fue realmente Harvey Weinstein y de lo que hizo. O quizás sí. Los académicos Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte están entre ellos.

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