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Se le queda la cara pálida, más blanca que el culo de un chino, a Lewis Hamilton en la vuelta número 27del Gran Premio de Australia 2018, cuando ve aparecer ante sus ojos el monoplaza rojo de su más odiado rival. Saliendo del boxes ¡¿Por delante de él?!

-Me he marcado un vueltón en la Q3 para borrarte la sonrisa de la cara, Sebastiancito Vettel -le había dicho delante de la prensa mundial el día anterior.

Las cámaras del circo de la F1 deberían ofrecer la posibilidad de poder ver el rostro del piloto durante la carrera; seguro que con la técnica actual se podría lograr.

Y deberían porque lo más grande, lo más inolvidable del Gran Premio de Australia fue como palideció Vettel…, «se le ha quedado la cara más blanca que el culo de un chino», me escribe mi amigo Edi Santana desde el Savanah hotel de Dakar, y a continuación me llama para comentarlo conmigo.

-¿Estás viendo la carrera?

-Claro.

-Acabo de salir de la piscina para verle el careto mejor al Hamilton.

Y en cuanto me lo dice Edi, sin necesidad de cámaras, fotos ni tecnología, con la simple y accesible magia de la imaginación yo también veo la cara blanquísima de Lewis Hamilton.

-Después de borrarle ayer al teutón la sonrisa de la cara -sigue Edi-.Pues como no baje San Nico Rosberg del cielo, también llamado zona VIP, para comerse el marrón hoy se la a dejar bien dibujada, la sonrisa.

Me sonrío.

-Y a Alonsiño tampoco le quita el quinto puesto nadie. Ya sabes el cuento del hombre que sólo comía caviar y que tras años sin conseguir que le diesen ni un granito le dieron un poco de queso envasado al vacío en plástico transparente y casi se desmaya del placer y la ilusión.

-Sí, conocía el cuento. Y seguro que Alonso también va a agradecer el trozo de queso.

-¿Sabes lo que te digo, Tigre? Que voy a dejar de ver la carrera. Esto ya no cambia hasta el final. Primero Vettel, segundo Hamilton, tercero Raikkonen, cuarto Ricciardo, quinto Alonso, y todo el etcétera.

-Creo que tienes razón, Edi Santana. Gracias por llamar. Voy a hacer lo mismo que tú, que aún no me he acostado y cuando sale el sol la noche me deja de gustar.

 

Otro burbon, por favor.

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