Los títulos que le pido a mi padre Jorge Herralde mediante correo electrónico que firmo como Encuadernador (para que no me confunda con ninguno de sus otros hijos), son los que siguen:

Cáscara de nuez – Ian McEwan

Enviada especial – Jean Echenov

Petronile

El crimen del conde Neville

Riquete el copete—————— la Nothomb

Yo por dentro – Sam Shepard

Entre ellos – Richard Ford

Durante años, muchos, y tras leerme absolutamente todos los libros que publicó Anagrama en 2007 y publicar sobre los mismos un extenso artículo en CUADERNOS PARA EL DIÁLOGO, estuve recibiendo todas y cada una de las publicaciones del sello creado por Jorge Herralde. Pero llegó un momento en el que me di cuenta que sólo leía Anagrama y los libros de mis amigos y de mis alumnos; y dejé de leer. Por completo dejé de leer. Por coherencia pedí que ninguna editorial ni autor, excepto los de mi taller como es natural, me mandasen más libros hasta nueva orden, pues era necesario dejar el campo en barbecho. Desde la decisión citada más arriba han pasado ya alrededor de tres años, quizá más, y creo que puedo aventurarme a echar algunas semillas en la tierra, ya recuperada -espero- tras el largo barbecho.

Los libros solicitados a Jorge Herralde por el Encuadernador son apuestas seguras; de todos los autores me he leído íntegramente el resto de su obra. Tanto la Nothomb como McEwan han sido mis favoritos en algún momento, y Sam Shepard es voz de mi cabecera desde los prósperos años que pasé en África, Dakar. A Richard Ford lo admiro enormemente: El periodista deportivo, El día de la independencia y Canadá, son tres grandes obras inolvidables. Y Echenov… Echenov escribió Relámpagos, Ravel y Correr, sobre todo Correr, que quizá -junto a El secreto de Joe Gould- sea el libro favorito de mi corazón.

Naturalmente mi padre Jorge Herralde accedió a mi petición y me mandó los libros solicitados, pero antes de hacerlo me envió un correo, afectuoso y cercano como siempre, que terminaba con la frase que copio a continuación:

Abrazos, Encuadernador (así en mayúsculas parece un personaje de Tarantino).

 

(Mecanografía: Fer)

Apúntate a nuestra newsletter

Artículo anteriorLegislatura perdida para la discapacidad
Artículo siguienteEl torturador “Billy el niño” cobra pensión extraordinaria por “servicios a la dictadura”
Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre