“Es muy importante dejar claro que en España hay una policía respetada que tiene conferida el uso legítimo de la violencia, y que los periodistas tenemos otro papel  que es vigilar los excesos del poder y defender a los débiles”

El linchamiento siempre tuvo en el sur, un carácter racista pues era a los cimarrones a quienes se colgaba de la soga para dar escarmiento a los negros que se pretendían humanos. Hoy en España  se hace desde  las tertulias mediáticas ¡¡¡ Linchemos a la negra, que vuelva a su puta Africa!!! Pero no soy racista, tengo muchas amigas de color. Así empezaba una famosa tertulia televisiva hablando de la dominicana Ana Julia Quezada, asesina confesa del pequeño Gabriel Cruz. (Descanse en paz) ¿Cómo es posible que cuando salimos de un éxito clamoroso del 8-M, la huelga mujeres, algunas compañeras periodistas digan ?¿Dónde está aquí el espíritu del 8-M?

Gran parte de la culpa todo esto la tiene ETA, no bromeo. Por culpa del terrorismo vasco, los legisladores aprobaron leyes reaccionarias casi inconstitucionales que dieron el poder absoluto a Robocop –como hizo Hillary en EEUU con las 3 faltas cárcel de por vida- que metieron en prisión a media a comunidad negra – poniendo en riesgo la libertad de expresión que es básico en un Estado de derecho. El fin de ETA ha hecho que estos marcos legislativos propios de Obiang Nguema,  al olor del process catalán, el Rap de Hassel y Valtonic, supongan un cierto retroceso que hace que el abuso de autoridad con los débiles, sea cada vez más visto por la población y los líderes de opinión como algo normal.

Eso da como consecuencia debates mediáticos donde los instintos más Tarzan se mezclan con un periodismo casposo que pretende competir con la policía. Es muy importante dejar claro que en España hay una policía respetada que tiene conferida el uso legítimo de la violencia, y que los periodistas tenemos otro papel  que es vigilar los excesos del poder y defender a los débiles, lo que incluye denunciar el racismo institucional y nunca competir con los jueces para endurecer las penas de un mantero y bajárselas a Bárcenas u otro Pujol, y mucho menos jalear en los plató matanzas en la valla de Ceuta. No podemos asumir como verdadero y bueno  cualquier acto de Robocop o Rambo. Las versiones oficiales sobre los más de 35 negros muertos en custodia policial desde Lucrecia Pérez pasando por Mor, Desire, Aliu, Mamadou, Antonio Fonseca y Mbaye en Lavapies etc…)  Merecen al menos una mínima investigación de los periodistas y no comenzar siempre los telediarios con el típico y tópico: según fuentes policiales, porque eso degrada la democracia, alimenta los grupos extremistas de todo tipo y se pone en el mismo saco a políticos corruptos y periodistas decentes y honestos. Esta forma tan abyecta de enfocar la democracia en las redes, tv, radios y demás tertulias recuerda lo peor del régimen del 78.

Además ha  conseguido que quienes no queremos linchar a nadie o condenamos el racismo institucional nos autocensuremos y los periodistas que deberían ser los primeros en condenar el racismo, fingen que no lo ven, que no existe, que es una elucubración de los negros resentidos. O como dice Esteban Ibarra hoy en RTVE 2; el racismo institucional en España no existe, que es un invento de los panafricanistas en Durban 2001. Lo que hay -según Ibarra- son casos aislados de racismo. Además añade que el mantero Mbaye, no lo perseguía nadie, que se desplomó solo. En fin. Yo entiendo a Esteban, él nació para eso para que el tema del racismo en España no sea un debate serio sino confuso, de chiste y que permita disculpar al Estado cada vez que se le va la mano y cobrar las subvenciones mientras las organizaciones de africanos han cerrado

Las víctimas de un crimen deben recibir cariño y apoyo de la sociedad.  Sin embargo los negros -aunque sus votos no cuenten lo mismo-, también son víctimas que merecen el mismo adjetivo, credibilidad, enfoque, tiempo mediático y nivel de importancia, sobre todo cuando caen a manos de la mezcla de prejuicio más poder. Pero lo que más enerva no es la muerte de un negro en Lavapies, Salt, Roquetas, San Francisco etc… Pues ya los negros estamos muy acostumbrados a que el Estado, ya sea el senegalés, Ecuatoguineano,  español o norteamericano nos mate, sino esa frase tan perversa que dijo Luis Aragonés, Ana Rosa y que hoy, se la he escuchado a una periodista joven que ha viajado, hizo un Erasmus en Paris y allí tuvo un novio negro: «No soy racista, tengo muchas amigas de color»

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