La feminista Laura Seara, abogada y consultora de género, ex de muchas cosas (así se define en su perfil en redes sociales), llegó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con el mejor discurso por los derechos de las mujeres desde Clara Campoamor. En 2015 dejó de ir en las listas socialistas al Congreso y se puso a redecorar su vida profesional y personal, algo que hizo sin necesidad de pasar por ninguna puerta giratoria y manteniendo intacto su compromiso con el PSOE. Fue diputada autonómica, directora general del Instituto de la Mujer, diputada en el Congreso y secretaria de Estado de Igualdad en el Gobierno de Zapatero. Durante la entrevista, Seara recuerda que la última secretaria general de un partido estatal fue Dolores Ibarruri en el año 1942 y, cita a otras mujeres como Mónica Oltra de Comprimís o Ana Pontón del BNG y matiza que aún siendo las cabezas visibles de sus formaciones políticas, no lideran partidos de ámbito estatal. Recuerda también a la controvertida Rosa Díez que ejerció el liderazgo de un partido que ella misma fundó y que ya no tiene representación parlamentaria.

Laura desprende empatía, entusiasmo y fuerza, sobre todo al hablar de su gran compromiso con la lucha de las mujeres. diario16.comm ha estado con ella charlando en la víspera de unas elecciones generales decisivas en las que ninguna mujer es candidata.

 

¿Qué sintió la Secretaria de Estado de Igualdad de Rodríguez Zapatero cuando vio el «Debate a 5» de los líderes que concurren a estas elecciones sin una sola mujer?

Sinceramente, no me sorprendí, el debate es la foto fija del reparto real de poder en España, no solo en la política. Era la imagen esperada, aunque por esperada, no deja de molestarme profundamente. Es la foto consecuencia del estado actual, no solo de la política, sino del poder en general. Las mujeres no estamos discriminadas, que también. Todas las mujeres, desde la vicepresidenta del Gobierno hasta las cientos de miles de mileuristas y paradas que hay en España sufren una desigualdad estructural por el hecho de ser mujeres. Aunque es verdad que a esta desigualdad se suman otras discriminaciones que la hacen más o menos virulenta, todas, absolutamente todas somos víctimas de la desigualdad. Dicho esto, estoy segura de que estamos en la primera recta de una carrera que ya hemos ganado, aunque no podemos esperar que el tiempo haga el resto del trabajo.

“Cuando las mujeres nos emancipamos, tratan de apartarnos”

 

Los Gobiernos de Zapatero y Sánchez han trabajado en forma y fondo por la igualdad de género. Pero el feminismo esperaba más, ¿qué ha pasado?

Como le he dicho antes, el tiempo no va a ajustar nuestra posición real en los espacios de poder, de prestigio o de toma de decisiones. El tiempo no va a hacer desaparecer la brecha salarial ni la división sexual en el trabajo. Cambiar las leyes es más fácil que cambiar costumbres, sobre todo aquellas arraigadas en instituciones que durante siglos excluyeron a las mujeres con la cínica disculpa del mérito y la capacidad que parece solo requisito obligatorio para nosotras.

 

¿Hay realmente en España mujeres con poder, al margen del que da el poderoso dinero?

Se necesitan más mujeres con poder porque más mujeres con poder dan poder a las mujeres. Por eso hay tan pocas mujeres poderosas en España. Las mujeres con poder siguen generando reticencias y resistencias en los hombres. El muro de poder estamos lejos de saltarlo sin pedir permiso. No olvidemos que algunas tutelas paternales y patriarcales aplauden cuando las mujeres somos eficaces y eficientes para sus intereses y bajo sus paraguas, pero esas mismas tutelas tratan de desconectarnos y apartarnos cuando la misma eficiencia y eficacia se emancipa y vuela con autonomía.

 

Si una vez celebradas las elecciones del domingo, sea cual sea el resultado, se llega a un consenso para gobernar, habrá en las próximas elecciones generales en cuatro años una mujer candidata con opciones de ser presidenta?

Como usted comprenderá, si de mí dependiera, por supuesto. Pero, ninguna mujer en más de 40 años de democracia ha sido capaz de ponerse al frente de un partido político en España. Los seis grandes partidos políticos presentan a hombres. 4 mujeres en el PSOE lo intentaron, 2 estuvieron a punto y ninguna lo consiguió. En el PP fueron dos y una estuvo cerca. Espero que entre las consecuencias de la Cuarta Ola una sea precisamente el incremento de liderazgos y referentes feministas en la política española. Y hablo de liderazgos feministas, no solo femeninos. Es un camino imparable hacia el cambio estructural más poderoso del siglo XXI, al menos, es lo que se espera.

 

¿Es el PSOE feminista?

Si, por supuesto. El PSOE, mi partido, con más 140 años de historia, es sin duda el partido que más ha trabajado por la igualdad y por la incorporación activa de las mujeres a la vida política y que implantó las primeras cuotas de paridad en España en el año 88. Tiene un impecable discurso feminista a diferencia de las otras fuerzas políticas. Pero, en todo caso, hay una asignatura pendiente que es corregir la anomalía que supone que pasados tantos años no hubiera habido una sola mujer liderando el PSOE.

 

¿Cuáles cree que son las razones que lo han impedido?

Una cosa son las actitudes en la política, y otra cosa son las conductas. Las actitudes es lo que decimos, incluso lo que pensamos, y otra cosa son las conductas, que es la forma que tienen de actuar los partidos políticos. Las conductas llevan un gran retraso sobre las actitudes. Por eso, cambiar las actitudes es más fácil que cambiar unas conductas que vienen de muy atrás, mientras las costumbres son casi una inercia tanto en las instituciones como en los partidos que las ocupan.

 

¿Qué propone usted para revertir esta situación?

Que la política interiorice que la paridad es una necesidad de la propia Democracia y que además debe ser una estrategia para redactar un nuevo contrato social. Un nuevo contrato que debe formar parte de la agenda de esta Cuarta Ola feminista y que ésta llegue a las instituciones. Que haya más mujeres que hombres en el Consejo de Ministros es un paso de gigante, pero ese nuevo contrato social todavía no lo hemos firmado.

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4 Comentarios

  1. Cinicas e infracognitivas bobadas, de una mosca lostilla. Lo demuestro. La autentica potencia cognitiva, es de forma natural un correlato de la genuina potencia instintiva. Es decir, si la segunda no existe, la primera tampoco. A quien posee rralmente ambas, porque no ha tragado que lo que jamas debio hacelo, como por ejemplo yo, le importa una mierda las convencionales distinciones entre mono y mosca, porque si hace falta, en cualquier circunstancia, las puede aplastar instantaneamente. El machismo, es la consecuencia de crear un mono, haciendole creer que es lo que esencialmente es imposible que sea, y por tanto que vale para lo que es imposible que valga. Esto, es obra esclusiva de la mosca, la mosquta muerta, que como se cree muy listilla, tambien cree que es posible nadar y guardar la ropa. El feminismo, no es mas que un cinico correlato de lo anterior. Se vale para lo unico que de forma natural y esencial se debe valer, o no se vale una mierda, para nada. No existe ninguna distincion real de generos, solo de razas. Una instintivamente superior, que ya la conocereis en su momento, y otra instintivamente infima, la del machismo y feminismo

  2. Mari.. puedes refutar racionalmente lo que afirmo? Evidentemente no, porque si pudieras ya lo habrias hecho. Mari, te atreverias, como yo, a decir aqui y publicamente lo que realmente piensas? Evidentemente no, porque si pudieras, ladrarias como yo, en lugar de cabalgar a lomos de esa oveja melindrosa, llamada «si..pero de entrada no»

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