Bajo el lema “los derechos de los trabajadores son los derechos de las mujeres”, miles de trabajadoras y trabajadores de Google, han abandonado sus puestos de trabajo en protesta por el trato benévolo que el gigante de tecnológico dio a ciertos directivos acusados de una abusos sexuales, después de conocerse que protegió a Andy Rubin, creador de Android, tras una denuncia.

Los derechos de los trabajadores son los derechos de las mujeres

En Silicon Valley, las mujeres están cansadas de que las plantillas estén compuestas mayoritariamente por hombres, una desigualdad que fomenta conductas de acoso y abuso, similares a las denuncias en las universidades, donde todos los años se producen miles de violaciones.

Las organizadoras de ‘Marcha de Google por un cambio real’, el nombre en español de la iniciativa, protestaron en las puertas de las sedes de la empresa en Europa, Asia y Estados Unidos, durante unos minutos después de que el New York Times detallara las acusaciones de abusos sexuales contra el creador del software Android, Andy Rubin.

Según este diario, Rubin recibió una indemnización de 90 millones de dólares en 2014, pese a que Google “concluyó que las denuncias en su contra eran creíbles”. Rubin calificó el artículo de “inexacto y negó las acusaciones” en Twitter.

https://twitter.com/arubin/status/1055632398509985792?s=21

https://twitter.com/arubin/status/1055632399172755456?s=21

Google tiene 78 de oficinas de la compañía en todo el mundo. Entre otras compañías, en Alphabet, sucursal matriz, cuenta con más de 88.000 empleados a tiempo completo.

las mujeres están cansadas de que las plantillas estén compuestas mayoritariamente por hombres

La oficina mas madrugadora fue la de Tokio, pero en Dublín fue la protesta mas numerosa de la jornada. Es Irlanda donde la compañía tiene más trabajadores de Europa, gracias a las ventajas fiscales que ofrece ese país.

El New York Times también acusó del abusos a otros ejecutivos como Richard DeVaul, director del mismo laboratorio afiliado a Google, creador de proyectos como los coches sin conductor. Este tipo de maltrato hacia las trabajadoras en Google aparecieron hace años, pero no se hizo nada. Hace unos días el gigante tecnológico anunció que DeVaul renunció el martes sin indemnización.

Las demás sedes de Google como Londres, Berlín, Zúrich, Tokio y Singapur también se unieron a la protesta, a excepción de Madrid, donde ayer fue festivo.

El director general de Google, Sundar Pichai, se disculpó por las “acciones pasadas” de la empresa en un correo electrónico enviado a los empleados. El comunicado no mencionó los incidentes que salpican a Rubin y DeVaul, pero el CEO tampoco puso en duda la información publicada por el NYT.

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