En 2013, el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aprobó el reglamento por el que habrían de regirse las sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria (socimis), que les otorgaba un régimen fiscal propio para que estuviesen exentas de pagar el impuesto de sociedades. A cambio, estas inmobiliarias debían cumplir una serie de obligaciones, como repartir al menos el 80% del dividendo (que sí cotiza) y tener presencia en bolsa para garantizar así su transparencia.

“El 75% (51 empresas) de las socimis españolas tienen cinco o menos empleados y 27 de ellas carecen de personal en nómina”

Esta nueva figura inversora, creada a imagen de los reits (Real Estate Investment Trust) estadounidenses y europeos, así como su peculiar régimen fiscal, han concretado su éxito en la notable cartera de activos que han ido acumulando en pocos años estas sociedades dedicadas al alquiler de inmuebles (oficinas, naves logísticas, centros comerciales, hoteles, viviendas, etc). De hecho, las cuatro mayores grandes socimis cotizadas acumulan ya propiedades por valor de casi 30.000 millones de euros, en poco más de tres o cuatro años de actividad.

Y con cada nueva remesa de estadísticas, la fuerza de estas firmas se apuntala más. Según datos recopilados por el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), las socimis alcanzaron en 2018 un beneficio conjunto de 2.200 millones de euros. Y aunque notables, hay datos que resultan más sorprendentes, por ejemplo el hecho de que el 75% (51 empresas) tienen cinco o menos empleados y 27 carecen de personal en nómina.

Según estos nuevos datos, las socimis cerraron 2018 con un récord de salida a bolsa, lo que les permite beneficiarse de las ventajas fiscales comentadas. Eso explica que España haya pasado a tener en apenas cinco años hasta 70 sociedades de este tipo, convirtiéndose en el segundo país del mundo con más socimis registradas, solo por detrás de las 200 estadounidenses. Sin embargo, pese a los grandes beneficios, las cuentas de estas empresas reflejan que su impacto directo en el empleo es muy limitado, con una media de 13 empleados por empresa.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre