Foto: Comunidad de Madrid

El gobierno de Isabel Díaz Ayuso anunció ayer que 37 áreas sanitarias de la Comunidad de Madrid que corresponden a barrios obreros. Esto no quiere decir que la presidenta autonómica haya adoptado esta decisión aleatoriamente y decidiera restringir la movilidad de los distritos y poblaciones de clase trabajadora. Sería muy peligroso si así fuese. La decisión se ha adoptados en base a los datos que determinan cómo estas zonas son las más golpeadas por la segunda ola, en concreto, aquellas que tienen una incidencia superior a los 1.000 contagios por cada 100.000 habitantes. ¿Por qué no se puso la barrera en 500 contagios?

La Comunidad de Madrid, al fin, ha reconocido que la situación en estas áreas es muy grave. Sin embargo, las restricciones tienen demasiadas excepciones porque, según Díaz Ayuso, «hay que evitar a toda costa el estado de alarma y sobre todo el confinamiento» porque esto sería «el desastre económico».

Sin embargo, las medidas adoptadas están destinadas a un fracaso rotundo porque no se trata el mayor problema que hay en Madrid capital y en las localidades afectadas por estas restricciones: el transporte público y, sobre todo, el Metro de Madrid.

Según ha indicado el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, el transporte público no se verá afectado por estas medidas restrictivas y podrá circular con total normalidad. Esta afirmación sería correcta si no se estuvieran produciendo aglomeraciones cada día en el metro donde se hace imposible que se guarden las distancias de seguridad que las autoridades sanitarias están exigiendo para evitar la propagación del virus.

Entre las excepciones a la restricción de la movilidad aprobadas por el gobierno de Isabel Díaz Ayuso está la de poder ir a trabajar. Esto es lógico. Sin embargo, lo que no es tanto es que la Comunidad de Madrid y el Consorcio de Transportes no garanticen la seguridad sanitaria de las personas que utilizan el transporte público, precisamente, aquellas que no pueden permitirse desplazarse en coche y están obligadas a acudir a sus centros de trabajo en el metro o el autobús.

El consejero de Transporte, Ángel Garrido, afirmó el día 15 de septiembre que el «transporte público es seguro. No es uno de los vectores principales de contagio del #COVID19, según los expertos» porque, según él, el uso de la mascarilla es obligatorio, se realizan desinfecciones diarias, hay mayor ventilación y la interacción social es menor. Para responder a Garrido, una imagen es mejor que cualquier otra explicación:

Foto: Twitter @Edumartxena

¿No hay interacción social? ¿Para que sirve una desinfección realizada varias horas antes ante estas aglomeraciones? ¿En los vagones hay ventilación? Las imágenes, evidentemente, desmienten las palabras de Garrido.

Además, según indicó el Sindicato de Maquinistas en Twitter:

Como decimos, son los habitantes de las 37 áreas a las que se han aplicado las medidas de restricción los que usan con mayor frecuencia el transporte público y, en concreto, el Metro.

La primera medida a adoptar es la de evitar las aglomeraciones y eso sólo puede lograr a través de la habilitación de más trenes, tal y como lleva reivindicando el Sindicato de Maquinistas desde que se inició la desescalada tras el estado de alarma, cuando denunció que «No podemos ver esas aglomeraciones como todos los años, no puede haber falta de trenes ni de maquinistas, los usuarios deben mantener las distancias de seguridad para prevenir los contagios y un nuevo rebrote. Sin embargo, Metro de Madrid no tiene un plan. Su plan es el mismo que el de todos los años, ignorar a los usuarios y a los trabajadores para capear el temporal sin salir demasiado perjudicados».

Foto Twitter @MercedesVS1

La Comunidad de Madrid quiso solucionar en el mes de agosto, cuando el flujo de viajeros es menor, el problema de las aglomeraciones en las horas punta a través de solicitar a los maquinistas que hicieran más horas extra, lo cual, como se está demostrando, es insuficiente.

Se ha llegado a especular con un cierre del Metro, pero esa no es la solución, sino evitar que se produzcan aglomeraciones por falta de trenes o maquinistas que, como es lógico, hace que el intervalo de paso sea muy elevado:

Foto: Twitter @SBenito43

Como se puede comprobar en las imágenes en el Metro de Madrid no se puede guardar la distancia de seguridad y, por mucho que los usuarios, en su gran mayoría personas pertenecientes a la clase trabajadora y, en muchos casos, residentes en las 37 áreas sanitarias señaladas por las medidas adoptadas por el gobierno de Díaz Ayuso, lleven mascarilla, es imposible evitar los contagios. El hecho de que una de las excepciones para el confinamiento sea acudir a trabajar, va a hacer que la transmisión del virus continúe. Por tanto, las nuevas medidas adoptadas por la Comunidad de Madrid, no van a solucionar nada, los contagios se van a seguir produciendo del mismo modo. Y, repetimos, no es cuestión de que se cierre el Metro, sino de que los responsables, empezando por Ángel Garrido, pongan todas las medidas que hagan falta para evitar las aglomeraciones. Por ello es necesaria la reducción de la frecuencia para que los vagones no se llenen, el control de acceso que evite las grandes concentraciones de personas en los andenes. Si no se hace para ayer, el confinamiento que tanto teme Díaz Ayuso será un hecho. Con parches no se lucha contra esta pandemia ni, por supuesto, estigmatizando a los ciudadanos y ciudadanas que viven en los barrios y localidades obreras.  

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