Carme Chaparro, Almudena Ariza, Cristina Villanueva, Mónica Carrillo, Àngels Barceló, Mamen Mendizábal, Helena Resano, Pepa Bueno… Las periodistas que han dado un paso al frente este 8 de marzo son legión. En todas las ciudades españolas las comunicadoras, muchas de ellas rostros famosos de la radio y la televisión pero también profesionales menos conocidas, están leyendo manifiestos feministas y haciendo las veces de mensajeras de millones de mujeres.

La FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) ha hecho un llamamiento a los editores de las empresas periodísticas para que impulsen planes de igualdad que “permitan eliminar la brecha salarial y levanten las barreras que impiden a las periodistas alcanzar los puestos de responsabilidad”, el tristemente conocido como “techo de cristal”.

La discriminación en el sector periodístico español −ese que es capaz de denunciar las miserias e injusticias ajenas pero en raras ocasiones las propias−, existe y se demuestra en que hay más mujeres que hombres en los tramos salariales inferiores. También se constata en la escasa presencia de mujeres periodistas en los puestos directivos de responsabilidad. Es significativo que en el reparto por sexos del desempleo en el sector, de cada 10 parados, seis sean mujeres y cuatro hombres, según el Informe de la Profesión Periodística 2018, que edita la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).

En relación con el acceso a los puestos directivos, el informe efectúa un detallado análisis sobre los equipos de trabajo y los puestos directivos en las 30 mayores empresas periodísticas de nuestro país. Su conclusión es que de un total de 268 cargos de gestión, el 75% estaban ocupados por hombres y el 25% por mujeres, mientras que entre 32 responsables de las áreas informativas, la relación era de 72/28.

La FAPE comparte la estrategia de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), a la que pertenece, al considerar como un “asunto prioritario” la lucha por la igualdad de género y contra la discriminación y el acoso en el gremio informativo. Las asociaciones han constatado un crecimiento en todo el mundo del “acoso a las periodistas en las redes sociales, que se produce en forma de insultos y menosprecio laboral, comentarios sexistas, amenazas de muerte o violación, mediante el envío de imágenes obscenas, persecución y control online o suplantación de identidad”.

Acoso en las redes sociales

El acoso on line a las periodistas empieza a ser un problema grave en la profesión. Casi dos tercios de las mujeres que ejercen el periodismo han sido objeto de hostigamiento en redes sociales, un 64% de las consultadas. “Ante estos hechos, y con motivo del Día Internacional de la Mujer, la FAPE respalda las iniciativas de las periodistas en su campaña por la igualdad de oportunidades en los medios, la lucha contra el acoso en el entorno laboral y a través de las redes sociales como consecuencia de su labor profesional, y contra la difusión por los medios de una imagen estereotipada de la mujer y de su papel en la sociedad, fruto de una mirada parcial y sesgada”. Además, la asociación exige a los responsables de los medios de comunicación que impulsen iniciativas para promover y aumentar el acceso de las periodistas a los puestos directivos y faciliten la conciliación de la vida laboral, personal y familiar.

A su vez, la FAPE exhorta a las empresas a que se comprometan a incrementar el recurso a las voces femeninas como fuentes de información expertas (de cada diez fuentes de información, ocho son hombres y dos mujeres), “rompiendo de esta manera la invisibilidad a que se las somete”.

De acuerdo con la Declaración de Santander,  aprobada el pasado mes de mayo por el Consejo de Género de la Federación Internacional de Periodistas en la ciudad cántabra, las profesionales de la comunicación demandan leyes más estrictas sobre la igualdad de remuneración y la igualdad de derechos, que “deben ser integrales y disponer de los recursos suficientes para ser implementadas”.

La huelga del 8 de marzo debe servir para poner de manifiesto la situación de desigualdad y precariedad en el sector. Así, la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) considera “imprescindible no cejar en el empeño para que las mujeres periodistas no sufran por su condición situaciones de desigualdad” como discriminación salarial, índices de paro más altos y dificultades añadidas para el acceso a puestos directivos en los medios de comunicación. “Acabar con esta injusticia es un deber del conjunto de la profesión”, ha defendido APM.

La asociación hace un llamamiento público a las empresas informativas para “ahondar en la flexibilidad horaria y racionalización de la presencia en el trabajo a fin de permitir una óptima conciliación familiar para hombres y mujeres, algo que permitiría eliminar uno de los factores que actualmente frenan la promoción profesional de la mujer”.

Asimismo, anima a los profesionales a practicar “un periodismo con perspectiva de género que visibilice a las mujeres y explique cómo afecta la realidad de forma diferente a hombres y mujeres”, y apela a “luchar por la erradicación del acoso a las mujeres en los puestos de trabajo y al que sufren las periodistas a través de las redes sociales”. “Antes estas manifestaciones, tolerancia cero”, ha señalado.

Desigualdad en RTVE

Uno de los casos paradigmáticos de la desigualdad en los medios de comunicación es Radio Televisión Española. En el ente público las mujeres cobran un 6,7% menos de media que los hombres y un 20,7% menos en complementos salariales, según datos oficiales. Estaríamos hablando de que en una empresa pública que desarrolla su actividad en un sector tan importante como el del periodismo, la brecha de género sigue estando muy presente.

Desde UGT-RTVE se viene reclamando transparencia a la hora de facilitar los datos sobre salarios, “único mecanismo efectivo para establecer las medidas correctoras que acaben con la discriminación que se está produciendo de manera sistemática. La comisión de igualdad debe poder hacer seguimiento sin trabas de los datos”, asegura en Tribuna Feminista Montserrat Boix, periodista de TVE y secretaria de Igualdad y Derechos Civiles del sindicato en el ente público.

Las trabajadoras reclaman que se procure al Observatorio de Igualdad de RTVE la información necesaria para poder identificar los cambios imprescindibles que hagan de la cadena nacional “el servicio público que la ciudadanía se merece”.

Es cierto que existe un compromiso por parte de la dirección de RTVE para “trabajar en la erradicación de la desigualdad en la empresa entre hombres y mujeres”, pero se siguen detectando diferencias salariales notables. La mayor discriminación se registra en la asignación de complementos variables. Las trabajadoras de TVE cobran un 20,7% menos por este concepto. Más sangrante es la situación de las mujeres que trabajan en realización, producción e información, que cobran un 24,2% menos en complementos salariales.

Según  UGT-RTVE también en el plus de programas existe discriminación: las mujeres cobran de media un 10,5% menos que los hombres. Si se analiza por funciones, las mayores diferencias están en coordinación directiva, donde las mujeres cobran un 30,3% menos de media, en dirección un 41% menos que los hombres y en subdirección un 26,6% menos.

Otra asignatura pendiente del ente público sería incorporar a las mujeres a puestos de dirección. “Es inaceptable que la representación de las mujeres en la actualidad sea de un 27,4% en TVE y de un 5,9% en RNE –donde a pesar de que la plantilla se compone de un 39,3% de mujeres hay cero directoras– o de un 18,8% en los Centros Territoriales”, añaden los representantes de los trabajadores en TVE.

Hay mucho por hacer, pero el primer paso está en reconocer la situación de “desigualdad” en la que se encuentran las mujeres periodistas. “Es de justicia que a igual trabajo se reciba igual salario. También tener las mismas oportunidades de promoción y de acceso a los puestos de dirección”, añaden las citadas fuentes de UGT.

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