La multi-crisis crónica, que determina  el deterioro interno en los EE.UU y la degradación de su política exterior, le ha abierto camino a una concepción militar con la que se pretende prolongar la agonía del sistema imperialista occidental.

En el Pentágono, CIA, OTAN, en el Departamento de Seguridad del Departamento de Estado, en los jefes militares y directores de agencia relacionados con las políticas de intervención a nivel global, desplegadas con intensidad en Nuestra América, ha ganado mucho terreno la idea de que procede superar la modalidad tradicional de hacer la guerra, dado que desde II Guerra Mundial hasta la fecha, pese a que EEUU y su Complejo Militar-Industrial-Financiero siguen obteniendo enormes beneficios por esa vía, no logran ganar las guerras desatadas.

 Entienden que las reglas -sobre todo después de la recomposición del poderío militar de Rusia, de la emergencia de China como superpotencia que amenaza desplazar a EE.UU del primer sitial,  la escasez en territorios propios de recurso naturales imprescindibles para las nuevas tecnologías y los graves choque y fracturas al interior y entre no pocos Estados del mundo capitalista- deben cambiar sustancialmente sus modalidades para lograr mayores éxitos político-militares en medio de un caos o desorden controlados. (1)

En las intensas búsquedas de cómo hacer las guerras con lineamientos y prácticas innovadoras tienden a predominar -no sin resistencias importantes de los propietarios de viejas concepciones- las siguientes ideas y medidas:

-No se trata ya de entender la guerra como la continuación de la política por otros medios, sino de militarizar permanentemente la política.

-En el contexto de esa  nueva racionalidad imperialista, las guerras necesarias para la permanencia y recuperación de su declinante poderío, no comienzan ni terminan…deben ser infinitas; lo que refuerza y amplía aquella proclama de la Administración de George W. Bush a favor de  una guerra global antiterrorista infinita.

           -La militarización de la política se concibe a partir de la incorporación de los medios de comunicación, la generación de  fuertes conflictos internos en los países a atacar, la gestión del desorden y la diversificación de los medios para hacer la guerra, que en pasa a ser una vertiente permanente y continua de la política a diseñar y ejecutar por la cúpula imperialista.

Así, el centro de las nuevas guerras pasa el terreno de la política y no al de la acumulación de armas y tropas regulares en un determinado territorio, aunque no se descarta su uso en las dimensiones imprescindibles y en momentos cruciales de los procesos desestabilizadores.

           – Su ejecución prioriza la construcción de imaginarios virtuales ajenos a la realidad y su persistente siembra en la conciencia colectiva, las noticias falsas y todo el andamiaje de la post-verdad instrumentalizado vía TV, radio, cine, redes sociales, noticieros, comercio, mercancías, espacios de opinión, programas culturales, entidades especializadas en diversión y promoción de todo tipo de banalidades…

Más Hollywood, Netflix, ONGs, espionaje, inteligencia, universidades a su servicio, laboratorios, ingenio para fabricar mentiras creíbles… Más memes, mejores técnicas para  ridiculizar al adversario… y menos bombas y menos gigantismo militar.

Más capacidades para dividir y fomentar miedos; para sobornar,  saquear reservas naturales y científicas, comprar conciencia e infiltrar.

 También el uso de las fuerzas mercenarias, unidades especializadas en operaciones puntuales impactantes, diplomacia instruida para esos fines, paramilitarismo de cualquier calña, sabotajes de todo tipo, bloqueos y guerras económicas, terrorismo, secuestros, torturas…y variadas modalidades de ciberguerras y bio-guerras (bacterianas y virales) .

         -El fomento del caos y el “meta-control del caos” –como bien ha planteado Jorge Beinstein- ha pasado a ser  un propósito fundamental de esa estrategia de subversión, desestabilización, anulación de soberanías y dominación violenta.

        -Esa guerra no tiene regulaciones. Se escenifica en las penumbras y oscuridades, con ejércitos privados, contratos con empresas privadas especializadas en esos menesteres, grupos enmascarados o disfrazados, unidades paramilitares de las corporaciones y terratenientes, asociaciones con la narco-corrupción, bombas financieras, estrategias subversivas, capacidad para confundir, propaganda engañosa… sin descartar intervenciones multilaterales a la luz del colapso del enemigo a vencer.

Cuando así resulta su realidad es imposible no pensar en lo que han tratado de hacerle a Cuba, en lo que han hecho en Haití, Puerto Rico, Honduras, Paraguay, Colombia, Brasil…; y sobre todo lo que está haciéndole el poder imperialista estadounidense y sus socios a nuestra Venezuela bolivariana.

–         EL CAPITALISMO PODRIDO A DERROTAR.

Esta modalidad de guerra se monta sobre un capitalismo podrido, controlado por especuladores financieros, magnates del petróleo, monopolios de la industrias informáticas y aéreo-espaciales, propietarios redes de comida basura y alimentos contaminados, negociantes inescrupulosos en materia de salud, manipuladores de pandemias, fármacos  y vacunas.

Integrado por dueños de clubes de pedófilos y redes clandestinas de trafico infantil, ventas de órganos, prostitución, laboratorios de manipulación genéticas, promotores de la minería destructiva, depredadores, contaminadores… golpistas, invasores, negociantes de la guerra y la muerte. Y, por demás, racistas, machistas, homofóbicos, xenófobos, ecocidas…

Su  insuperable auto-alienación les impide percibir las causas de la inviabilidad de sus nuevas guerras como garantías de un dominio permanente: la explotación de gran parte de la humanidad, la exclusión social, las desigualdades, la desestabilización ecológica, la  explosiva crisis ambiental, las inevitables rebeldías contra la opresión patriarcal, contra el racismo y contra todas las discriminaciones; en fin, contra el capitalismo y todas sus lacras.

Claro que su degradante dominación dentro del caos o desorden inducido, aun dentro de una lógica de  prolongar un status sin vencedores ni vencidos, no cae ni termina por sí sola.

Tiene que ser obra de una insurgencia global de los y las explotados y oprimidos, abrazada a un proyecto de nueva sociedad mundial en la que predomine la solidaridad, la igualdad y la justicia, en un contexto de armonía entre la naturaleza humana y no humana.

(1)   Consultar el libro Las nuevas reglas de la guerra: la victoria en épocas de desorden” de Sean Mcfate (considerado la “nueva biblia” de EEUU en materia de teoría militar), el Ensayo de Jorge Beinstein “El meta Control del Caos” y el Documento de Seguridad Estratégica de diciembre 2017, difundido por Donald Trump”.

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2 Comentarios

  1. La industria de la guerra, por tanto la guerra, es un pilar de la economía USA. El terrorismo de Estado (el Cono Sur américano: Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, etc…) fue generado por los servicios de inteligencia yanquis y los ejércitos de los respectivos países, apuntalados ideológicamente por la iglesia católica. A la semana del golpe de Estado en Chile, Escriva Balaguer, el máximo jefé del Opus, estuvo en Chile para felicitar al general de aviación, Leight, miembro de su organización terrorista. Posteriormente significados miembros de esa organización criminal formaron parte de los gobiernos de Pinochet.

  2. Moinante : Sí, ahora hay medios que intentan confundir el ciudadano. Dirigen sus acusaciones contra las faltas de los demás para intentar disimular sus pecados.

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